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El Fraude Karl Marx (III): origen del engaño en la teoría de la explotación (I)

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El primer artículo de esta serie postulaba que es un error leer a Marx como un científico fracasado, cuya obra está llena de contradicciones y argumentos confusos. Marx, en realidad, era consciente del hecho de que sus ideas claves son erróneas. Escribió El Capital para disimular este hecho. El Capital no es una obra científica. Marx escribió cuidadosa y magistralmente un largo panfleto político para apoyar un sueño utópico milenarista y disimular que era imposible averiguar su teoría de explotación basándose en la lógica científica racional.

En el segundo artículo, postulábamos que la señal del fracaso de Marx como científico racional es que inacabó dos versiones anteriores de El Capital durante un esfuerzo de redacción que duró una década. Los esfuerzos abandonados son señal de que Marx no pudo consolidar su teoría de la explotación, que es el eje de todo su pensamiento económico. Se resistía a terminar y publicar la tercera versión de su casi listo tratado, escrito entre 1864-65. Sólo la irresistible presión de Engels le hizo terminar y publicar el primer libro de El Capital en 1867, basado en el parte de manuscritos escrito anteriormente.

Karl Marx conocía los fallos de su sistema

Pero Marx no terminó ni publicó los libros de segundo y tercero de El Capital. No los publicó, a pesar de que varias veces refirió en El Capital I, que resolvería las contradicciones de su teoría en el tomo 3. No los publico, a pesar de que los manuscritos de estos libros fueron ya casi finalizados en 1864-5 mucho antes de terminar y publicar El Capital I. en 1867. Este hecho es una clara señal de que Marx mintió deliberadamente en el Capital I para no revelar la imposibilidad de su teoría de la explotación, de la que era perfectamente consciente.

En este artículo, empezamos a descubrir cómo Marx construyó el Libro 1 de El Capital para hacer creíble su teoría de la explotación aun sabiendo que su teoría era inaplicable al capitalismo industrial.

Pasos preparativos para consruir una teoría de explotación

Marx comenzó C1 caracterizando al capitalismo como un “enorme cúmulo de mercancías” (C1, 43).

En el segundo paso, adoptó la idea Smith sobre la diferenciación entre valor de uso y valor de cambio. Tras descartar la valoración subjetiva de los valores de uso como base del valor de cambio, recurrió a la teoría del valor-trabajo de Smith y Ricardo para explicar el valor de cambio de las mercancías (C1, 44-45).

En el tercero paso, Marx postuló que cuando dos cantidades de mercancías se intercambian, estos deben tener algo común que tiene el igual valor, que además no está relacionado con sus valores de uso. Después, Marx dedujo que el trabajo humano abstracto e indiferenciado o gasto de trabajo puro y simple es la propiedad común y valor igual de las mercancías (C1, 49-55). Marx asumió que cualquier clase y tipo de actividad laboral concreta podría reducirse a un trabajo simple y homogéneo o trabajo social media: Esta magnitud de trabajo se mide por su duración, por el tiempo de trabajo.

El tiempo de trabajo no es el trabajo actual gastado, sino “tiempo de trabajo socialmente necesario” (C1, 48).El tiempo de trabajo socialmente necesario es el “requerido para producir en las condiciones normales de producción vigentes en una sociedad y con el grado social medio de destreza e inten­sidad de trabajo” (C1, 48). Esto significa que, una vez que una nueva invención aumenta la eficiencia de un proceso de trabajo, ese nuevo y más corto tiempo de trabajo es la norma socialmente necesaria. Marx usa el ejemplo del telar de vapor. Una vez introducido, el trabajo socialmente necesario fue reducido a la mitad a fabricar (C1, 48).

Intercambio capitalista y precapitalista

En el siguiente paso, para preparar la transición al capitalismo, introdujo el nacimiento del dinero como consecuencia del desarrollo del comercio, que coincide con que la costumbre fija las magnitudes de valor de las mercancías (C1, 108).   Según su relato, en las últimas décadas del siglo XVII el dinero, el oro, se convirtió en un medio de intercambio de uso general como mercancía general (C1, 112). El precio es la denominación dineraria del trabajo obje­tivado en la mercancía (C1, 124).

Tras esta preparación, en parte teórica y, en parte, histórica, Marx pasó a explicar la diferencia del proceso de intercambio entre el precapitalismo y el capitalismo.

En el intercambio precapitalista, el productor individual vende la mercancía para comprar otra mercancía. Es el ciclo de Mercancía-Dinero-Mercancía (M-D-M). Basándose en la idea de que el intercambio de diferentes valores de uso al mismo tiempo intercambio de valores iguales, no hay ninguna ganancia, aunque ambos tienen mejores suministros para cubrir sus necesidades.

D1-M-D2

El intercambio capitalista comienza con la inversión de dinero para producir una mercancía y, tras venderla, el capitalista se embolsa el precio de venta. Es el ciclo de Dinero1-Mercancía-Dinero2 (D1-M-D2). En el ciclo D1-M-D2, sin embargo, D2 es mayor suma de dinero que D1. Hay un incremento de valor.  D1 plus incremento igual a D2. Marx denominaba plusvalor a este incremento entre M1 y M2. El dinero adelantado (D1) se valora con el plusvalor (C1, 184).

Marx, con una nota a pie de página, implicó que el plusvalor es lo mismo que la ganancia, haciendo una referencia a un texto de Engels, que dice que el incremento es la ganancia (C1, 185). Marx, desde este punto utilizó el plusvalor y la ganancia como términos alternativos para el mismo incremento de valor monetario después del capital invertido y cosechado por el capitalista. El fin subjetivo del capitalista es el movimiento infatigable de la obtención de ganancias repitiendo del ciclo D1-M-D2 (con plusvalor) (C1, 187).

En el siguiente paso, Marx excluye que el plusvalor pueda nacer en el proceso de intercambio, basándose en su suposición anterior de que durante el proceso de intercambio se intercambian valores de cambio equivalentes (C1, 192-3).

La aparición del capitalista y del trabajador

Antes de revelar cómo nace el plusvalor, Marx demostraba que los medios de producción no pueden ser fuentes del plusvalor. Usaba para hacer esta demonstración el ejemplo pseudohistórico del productor individual autosuficiente precapitalista, afín a Robinson Crusoe. Esta vez, el productor individual fabrica un botín para uso propio. El botín tiene más valor que el cuero usado por estar fabricado, pero el valor del cuero no ha cambiado. Por eso, deduce Marx, el cuero utilizado para fabricar el botín transfiere su valor al botín. El cuero, por eso, no puede ser el origen del plusvalor y, por consecuencia, la única fuente de plusvalor es el esfuerzo laboral del productor para fabricar un botín. Por supuesto, como este botín se fabricó para uso personal propio, no hay plusvalor, porque sólo a través del comercio se puede realizar el incremento de valor.  (C1, 201).

El último paso en la cadena de la lógica de Marx es situar la creación de valor por el trabajo en el entorno capitalista. Para ello, necesita dos actores claves. Primero, el embrión-capitalista, que necesita encontrar una mercancía con la característica única que su valor de uso poseyera la peculiar propiedad de ser fuente de valor y, por tanto, crea nuevo valor y puede ser fuente de plusvalor. El segundo es el trabajador libre, el poseedor de la capacidad de trabajo o fuerza de trabajo, la mercancía especifica que es de fuente de creación más valor (C1, 203). El trabajador libre está en necesidad de vender su fuerza de trabajo para un tiempo determinado debido a que ya no tiene propiedad de los medios de producción (C1, 204).

Siguiendo a Smith y Ricardo

Marx ha llegado finalmente a la culminación de su proceso de construcción de su teoría de explotación. Ahora ya es capaz de revelar el secreto de la fuerza de trabajo o capacidad de trabajo y por qué es la única mercancía fuente de incremento de valor. De hecho, hasta ahora, El Capital sigue más o menos las ideas de Smith y Ricardo. Marx pensaba que su mayor contribución es la aplicación de la dualidad de valor de uso y valor de cambio para explicar la doble naturaleza del trabajo (C1, 51). La diferencia entre valor de uso y valor de cambio de fuerza de trabajo es la clave porque es una mercancía única y para también base de su teoría de la explicación.

La fuerza de trabajo es una mercancía única porque su valor de cambio equivale al valor de las mercancías necesarias para mantener y reproducir a los trabajadores y a la familia cuya existencia depende del trabajador (C1, 207-9).

El plusvalor es un trabajo de más

El valor de uso de la fuerza de trabajo consiste en que el trabajador no sólo transfiere su valor de cambio a la nueva mercancía producida, sino que crea un nuevo valor durante el tiempo de trabajo. Marx supone que media jornada de trabajo es el tiempo de trabajo suficiente para adquirir las mercancías necesarias para la reproducción de la fuerza de trabajo (C1, 210). Pero los obreros trabajan otra media jornada más. Durante esta segunda mitad de la jornada de trabajo, el obrero produce el plusvalor, que es la ganancia del capitalista. Este es el valor de uso del empleo de los trabajadores para los capitalistas: ellos se embolsan el plusvalor, mientras que pagan el valor por el trabajo. Aunque el capitalista paga el valor del trabajo, obtiene ganancia.

Basado en su teoría de valor-trabajo, Marx declara que el secreto de la obtención de plusvalor está en el proceso de producción. En la última página del Sección II de EL Capital, Marx promete, que se hará́ luz, finalmente, sobre el misterio que envuelve la producción del plusvalor (C1, 214).

Unidad teorética, Lógica y Realidad

Hasta este punto, y desde el punto de vista de la unidad teórica, la estructura y la argumentación de C1 son impecables. Las condiciones axiomáticas fueron expresadas con claridad. Los pasos de expansión de las consecuencias de los axiomas de partida son claros, lógicos, coherentes y plausibles. 

Sin embargo, hasta este momento, Marx tenía una tarea relativamente fácil. Él, básicamente, hizo lo mismo que Adam Smith y David Ricardo. Aplicó la teoría del valor-trabajo para explicar el valor de cambio de las mercancías en un entorno pre-industrial y precapitalista pseudohistórico, en el domina el patrón tradicional de acción económica. Sus ejemplos prácticos son Robinson Crusoe, los siervos de los terratenientes medievales, los productores autosuficientes precapitalistas y los pequeños productores que producen mercancías para la venta. Analizó cómo el trueque consolidó las relaciones de precios entre los bienes producidos tradicionalmente, relaciones que se convirtieron en habituales.

El silencio de Karl Marx sobre Adam Smith (y sobre sí mismo)

Este entorno permitió a Marx no tener en cuenta el impacto de los desembolsos de capital en los medios de producción y el espíritu empresarial. Lo que fue analizado por Marx hasta ese momento, era una sociedad tradicional preindustrial afín a los entornos precapitalistas simples de Adam Smith. Adam Smith, sin embargo, abandonó la teoría del valor-trabajo en el entorno capitalista y argumentó que el coste de producción, es decir, los desembolsos de capital para la maquinaria y los salarios configuran conjuntamente el valor de los bienes, y no sólo el puro valor del trabajo.

Asimismo, Adam Smith explicó que la ganancia es una fuente legítima de ingresos teniendo en cuenta la necesidad de un inversor emprendedor, que realiza tareas de gestión y asume el riesgo de la inversión. Por supuesto, Marx sabía que Smith había cambiado su paradigma. Marx incluso elogió a Smith por este cambio en su manuscrito 1861-63 (Vol. 30, p. 393) y el también aplicó la teoría del coste de producción en el Tercer tomo de El Capital, escrito entre 1864 Y 1865, pero publicado solo después de su muerte. 

Pero en C1 optó por guardar silencio sobre este cambio de opinión de Smith y el suyo. Marx – a pesar su comprensión de la realidad – quería aplicar la teoría del valor-trabajo puro de Adam Smith porque solo esta teoría de valor apto para demostrar que existe una explotación inherente en el capitalismo industrial. Los problemas de Marx empiezan entonces, al aplicar la teoría de valor-trabajo para explicar el capitalismo industrial.

Bibliografía

Marx, K. and Engels, F. (1861) Economic Manuscripts of 1861-63. MECW vol. 30. 2010th edn. London: Lawrence & Wishart Electric Book (Marx Engels Collected Works).

Marx, K. (1867) El Capital. Tomo I. Libro I. 2009th edn. Madrid: Siglo XXI.

Serie ‘El fraude Karl Marx’

(I) Un revolucionario revestido de científico

(II) El secreto de ‘El Capital’

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