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El problema de la autoridad política y el contrato social

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El Estado no es moralmente aceptable porque el acuerdo que nos ofrece no es válido.

Governments are considered ethically permitted to do things that no nongovernmental person or organization may do (Michael Huemer)

Si hay algo que debemos destacar los liberales/libertarios es que a la gran mayoría nos apasiona la lectura de obras en las que tanto se defienden como atacan las ideas de la libertad. Quizás esto se produzca por el hecho de que el mainstream del pensamiento político y económico tiende hacia el intervencionismo en los diferentes planos del eje del imaginario colectivo, por lo que para reafirmar (o poner en duda) nuestras ideas y tener argumentos de peso para poder defender la libertad, debemos hacer un mayor esfuerzo intelectual para descubrir por nosotros mismos los valores que defendemos.

Hace pocos días llegó a mis manos uno de esos libros que todo amante de la libertad debiera leer, The Problem of Political Authority, de Michael Huemer. Un tratado de filosofía política con grandes ideas que trata de explicar por qué el Estado es ilegítimo o no moral y por qué un mundo en anarquía puede funcionar. Tal como explica el propio autor, él no se consideró anarquista hasta que comenzó a estudiar las ideas que presenta en el libro.

Por todo ello, aprovecho este espacio que me proporciona el Instituto Juan de Mariana para comenzar una reseña de este magnífico libro. Dicho análisis, debido a la densidad del libro, debe hacerse por partes, por lo que aquí sólo presento los dos primeros capítulos: el problema de la autoridad política y la no voluntariedad del contrato social.

El problema de la autoridad política

Michael Huemer comienza el primer capítulo de su libro describiendo una historia que sirve de parábola perfecta para comprender el problema de la autoridad política, esto es, ¿por qué vemos como algo moralmente aceptable lo que hace el Gobierno mientras que si eso mismo lo hiciera cualquier individuo lo repudiaríamos?

Comenzamos con un pequeño relato político. Vives en un pequeño pueblo con un problema de crimen. Vándalos vagan por el pueblo, robando y destruyendo la propiedad de las personas. Nadie parece hacer nada. Así que un día, tú y tu familia decidís ponerle fin. Tomáis vuestras armas y vais en búsqueda de vándalos. Periódicamente, capturáis a uno, lo lleváis de vuelta a vuestra casa a punta de pistola, y lo encerráis en el sótano. Provees a los prisioneros de comida para que no mueran de inanición, pero planteas mantenerlos encerrados en el sótano por unos años para darles una lección.

Después de operar de esta forma durante semanas, decides hacer rondas por el vecindario, empezando por el vecino de al lado. Cuando abre la puerta, le preguntas, “¿Ha notado la reducción del crimen estas últimas semanas?” Él asiente. “Bueno, es gracias a mi.” Empiezas a explicarle tu programa anticrimen. Notando la expresión de preocupación en la cara de tu vecino continuas. “De todos modos, estoy aquí porque ya es hora de recoger su contribución al fondo de prevención contra el crimen. Su factura del mes es de 100 dólares».

Muy poca gente aceptará pagarte de buen grado por lo que quien rehúse hacerlo lo llevas a tu sótano con los vándalos; por lo que tu conducta comenzará a ser cuestionada por la mayoría de tus vecinos.

Enhorabuena, te acabas de comportar como un Estado “rudimentario”, pero a diferencia de este, tú no has sido aceptado por la población, sino todo lo contrario, ¿por qué? Pues puede ser que sea porque no has hecho un juicio justo ni a los vándalos ni a los evasores de impuestos, pero aunque aplicaras un reglamento y hubieras proveído de un juicio justo a los presuntos culpables obligando a la población a formar parte del jurado, no serías aceptado, incluso, añadirías “otro crimen a la lista de tus horrendas acciones: la esclavitud temporal de tus vecinos para servir en tu “sistema judicial”. 

La diferencia entre el Gobierno y el individuo que actúa de esta manera es de autoridad política, tú actúas como si fueras el Gobierno cuando en realidad no lo eres. Pero, ¿qué significa tener autoridad política? Según Huemer, un Gobierno tiene autoridad política cuando (i) tiene legitimidad política, esto es, cuando tiene derecho a gobernar y, por tanto, a elaborar leyes y hacerlas cumplir mediante coacción; (ii) existe la obligación política por parte de los ciudadanos de obedecer a su Gobierno, incluso aunque puedan ser moralmente rechazables —como el pago de impuestos—.

La autoridad política se basa en 5 principios: (1) Generalidad, esto es, el Estado aplica sus normas a todos los ciudadanos, aunque este principio está limitado por (2), y es que la autoridad es específica a sus ciudadanos y residentes en su territorio, pero no a los ciudadanos de otros países extranjeros; (3) el Estado puede imponer las leyes que considere oportunas, aunque no tiene un poder ilimitado, por ejemplo, no puede establecer la esclavitud; este último punto está relacionado con (4), esto es, la gran amplitud del rango de actividades humanas que puede regular el Estado, desde los contratos laborales hasta el uso individual de drogas; (5) por último, el Estado es la máxima autoridad dentro del territorio, por lo que ningún agente tiene el mismo derecho a hacer lo que hace el Estado.

Pero, ¿por qué existe esa autoridad política?, ¿por qué el Estado puede usar la fuerza física como amenaza para quién incumple las normas y lo vemos como algo aceptable? Según Huemer, “la teoría del contrato social es la justificación más prominente de la autoridad de los últimos 400 años”. Dicha teoría viene a decir que el Gobierno y los ciudadanos tienen una relación contractual, esto es, el Estado provee unos servicios a los últimos a cambio de que estos contribuyan de forma obligatoria al sostenimiento del mismo, ya sea obedeciendo las leyes como pagando los impuestos.

La teoría del contrato social

Fijémonos que el contrato social justifica la legitimidad política: cuando firmamos un contrato nos obligamos con otra parte a realizar ciertas actividades de forma voluntaria, por ejemplo, si una persona intenta arrancarte un diente por la calle estará mal, pero, en cambio, si acudimos a un dentista y acordamos que nos quite un diente, entonces nadie estará violando ningún derecho.

Sin embargo, ninguno de nosotros ha podido firmar ningún tipo de contrato social con el Estado, ni tan siquiera lo hemos tenido delante de nuestros ojos, por lo que aceptar explícitamente dicho contrato se hace imposible, ni tan si quiera si aceptáramos que en la época en la que se formaron los diferentes Estados se firmaron acuerdos entre éstos y los ciudadanos, ¿por qué los nacidos después de ese acuerdo quedan obligados? Es una servidumbre que se perpetúa a lo largo del tiempo. Pero como advierte Hume, casi todos los Gobiernos se han constituido por usurpación o conquista.

Pero un contrato se puede aceptar no sólo de forma explícita, sino también existe la posibilidad de aceptarlo de forma implícita, esto es, se puede aceptar un acuerdo sin necesidad de firmar ningún contrato o sin decir “vale, estoy de acuerdo”, de las siguientes maneras:

  • Consentimiento pasivo, esto es, no expresar rechazo alguno: “el que calla, otorga”.
  • Por otro lado, podemos aceptar tácitamente un acuerdo cuando disfrutamos de sus beneficios; este es el caso de cuando vamos a un restaurante y después de comer nos traen la cuenta, el camarero en ningún momento nos dijo que nos iba a cobrar de manera explícita, pero aceptamos pagar igualmente porque lo aceptaste implícitamente cuando pediste la comida.
  • A veces podemos prestar consentimiento mediante nuestra presencia, por ejemplo, si en una fiesta nos indican que todo el mundo que asista debe ayudar a limpiar cuando finalice dicha fiesta, si te quedas, es que estás de acuerdo con los términos del acuerdo.
  • Por último, al participar en algún tipo de proceso, podemos estar aceptando un acuerdo, por ejemplo, al jugar participar en un sorteo, aceptamos pagar un dinero aunque no ganemos, aunque no expresaras explícitamente el hecho de pagar nada al ganador.

Mediante estas cuatro formas de prestar consentimiento pudimos haber aceptado el contrato social:

  • Salvo los anarquistas, muy poca gente ha expresado explícitamente su rechazo al contrato social.
  • También disfrutamos de los beneficios del contrato social, por ejemplo, cuando acudimos a los tribunales o la policía nos defiende de un ladrón.
  • Mediante la presencia en el territorio de un país también podemos estar aceptando que se aplique los términos del contrato social, a saber, si lo rechazáramos votaríamos con los pies y nos iríamos a otro lugar en el que aceptemos las condiciones que establece otro Gobierno.
  • Por último, al participar en el proceso democrático, votando en las elecciones nos haría aceptar las consecuencias que se deriven de los resultados electorales.

El mero hecho de que se aplicara uno de estos métodos nos obligaría políticamente con el gobierno, lo que le daría a este legitimidad política. Sin embargo, ¿tiene validez el contrato social?

Existen al menos cuatro principios que dan validez a un acuerdo:

  1. Debe haber una forma razonable de excluirse del acuerdo, esto es, no deberíamos tener que renunciar a algún derecho para rehusarlo. Por ejemplo, si un amigo nos dice que debemos ayudar a limpiar si queremos ir a su fiesta es algo razonable, a saber, él está decidiendo en qué condiciones puedes hacer uso de su propiedad; sin embargo, si nos dijera que la única manera que tenemos para no ir a la fiesta es cortarnos un brazo no es acuerdo razonable: “puedes demandar que alguien deje hacer uso de tus derechos como coste de rechazar tu propuesta. Puedes demandar que alguien deje de hacer uso de tu propiedad, pero no puedes demandar que alguien deje de hacer uso de su propiedad”.
  2. El disentimiento explícito prevalece sobre el supuesto consentimiento implícito. Supón que vas a un restaurante y le dices al camarero “no voy a pagar ningún plato que me traigas”, pero pides un plato de sopa y el camarero acepta traértelo. Al hacer esto, no estás obligado a pagar porque expresaste claramente que no pagarías.
  3. Por otro lado, imagina que tu jefe te dice que mañana tienes que ir a una reunión con él a las 10 a la mañana sí o sí, y acto seguido te pregunta si tienes algo que objetar, aunque sabes que digas lo que digas la reunión se mantendrá igualmente a la misma hora, por lo que no malgastas fuerzas protestando en contra de algo que no tiene alternativa; esto es, el principio de “quien calla, otorga”, no es universal, puesto que si digas lo que digas el plan propuesto te será impuesto invalida cualquier tipo de acuerdo.
  4. Por último, las obligaciones contractuales son mutuas y condicionales. Tú pagas la comida de un restaurante si te trae la comida, si no lo hace, tú no tienes la obligación de abonar ninguna cantidad de dinero; tampoco estaría obligado el camarero de traerte la sopa si anunciaste previamente que rechazabas cualquier tipo de pago de toda la comida que te sirviera.

Por tanto, y dados estos principios, ¿puede darse como válido el contrato social?

  1. La dificultad de excluirse: seamos sinceros, abandonar un país es muy difícil: por un lado, precisas el visado de otro país para irte a trabajar/residir (salvo que te vayas a un país dentro de la Unión Europea), pero, además, existen lazos familiares o culturales que te hacen renunciar a muchas cosas para poder excluirte del contrato social que se aplica dentro del territorio. De todas formas, como en el caso de la fiesta, puede que estemos hablando de que el Estado tiene derecho a imponerte costes por la renuncia al acuerdo porque el es el propietario del territorio.O, dicho de otra manera, la cuestión es si el Estado tiene derecho a que renunciemos a tanto para marcharnos, esto es, ¿estamos renunciando a algún derecho nuestro al abandonar nuestro país? ¿O en realidad el Estado es propietario de todo el territorio por lo que en realidad es como si un anfitrión decidiera quién puede y quién no estar en su fiesta y bajo qué condiciones? Si el Estado no es propietario, nos estaría apuntando con una pistola para que aceptemos implícitamente el vivir dentro de sus fronteras. En este caso, el Estado no es propietario de la tierra, sino que en gran parte es propiedad de los ciudadanos, es más, en el caso de por ejemplo los Estados Unidos, el control sobre la tierra se deriva de 1) la expropiación de la tierra por parte de los colonialistas europeos a los que originariamente ocupaban la tierra  y 2) el poder coercitivo actual del Estado sobre los propietarios que han recibido títulos a porciones de este territorio, trasmitido a través de las generaciones desde los expropiadores originarios. El problema es que el hecho de ejercer la fuerza no le otorga al Estado ningún derecho de propiedad sobre la tierra dentro de esa región.En la teoría del contrato social, se debate la forma en la que el Estado obtiene autoridad política, y una vez obtenida podría asignarse los derechos de propiedad sobre la tierra que ocupa, por lo que argumentar que el Estado tiene derechos de propiedad sobre la tierra por el contrato social precisa antes del establecimiento de su autoridad política, y su autoridad política no se puede establecer porque sea propietario del territorio, porque antes precisa de autoridad política, esto es, entramos en un argumento circular carente de sentido.
  2. En cuanto a la hora de no aceptar el contrato social si declaras explícitamente que no lo aceptas, los Estados violan esta condición habitualmente: la mayoría rechazamos pagar impuestos, sin embargo, debemos pagarlos igualmente. Es más, generalmente no se ha dado la opción de disentir explícitamente al contrato social a nadie, incluso a los que no desearía rechazarlo.
  3. Por otro lado, aunque rechacemos el contrato social, el resultado será el mismo: el Estado seguirá imponiendo la misma ley e impuestos. La única manera de poder abandonar el poder coactivo del Estado es abandonando su territorio, o lo que es lo mismo, este principio acepta el consentimiento mediante presencia, pero claro, abandonar el territorio y, por tanto, la autoridad del Estado, invalida la autoridad moral del contrato social.
  4. Por último, llegamos a la obligación mutual de las partes. En numerosas ocasiones, el Estado falla a la hora de corresponder en el contrato social, en concreto, a la hora de protegernos, como en el caso de Warren vs District of Columbia, en el que tres mujeres fueron violadas debido a la negligencia policial a la hora de atender a las llamadas de dos vecinas que escucharon los gritos de una mujer (tanto las vecinas como ésta última mujer fueron las víctimas). Las mujeres denunciaron al Distrito de Columbia por tal negligencia, pero el caso fue desestimado: el deber del Gobierno era solo el deber hacia el publico en general, esto es, de disuadir el crimen, pero no de proteger a los individuos. Por tanto, en este como en otros casos similares, no hay validez en el contrato: el Estado no se obliga frente al individuo, y, por esa regla de tres, los individuos no deberían tener una obligación frente al Estado, solo el publico en general, ya que uno no puede mantener que el individuo tiene un deber hacia el Estado, pero el Estado no debe nada al individuo.

En definitiva, el Estado es aceptado moralmente porque tiene autoridad política, pero la autoridad política es una ilusión, al menos si se justifica mediante el contrato social, puesto que carece de toda validez contractual, por lo que no existe voluntariedad a la hora de aceptar ningún tipo de acuerdo con el Gobierno: moralmente, el Estado no es aceptable porque el acuerdo que nos ofrece no es válido.

70 Comentarios

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    Santiago, si alguien te quita
    Santiago, si alguien te quita 5€ e inmediatamente te devuelve 10€, ¿te ha robado? Pues eso es lo que hace un estado mínimo. Ya que el bienestar económico y las libertades están mejor defendidas cuando la sociedad coopera y crea instituciones políticas y legales. El que se fuerce a todo el mundo a cooperar no es más que un acto defensivo, que trata de evitar la proliferación de free riders que devendría en una disminución del civismo, y en que la propiedad y la libertad no estuvieran eficientemente protegidas.

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      ¿Forzar a una tía a cooperar
      ¿Forzar a una tía a cooperar contigo en el acto sexual es un acto defensivo? Estás pirao, y lo estarías aunque el resultado de la violación fuera un hijo que salvara a la humanidad.
      Lo cierto es que tus paridas son lo más inteligente que se puede argumentar a favor del estado, triste panorama. Aunque fuera verdad esa estupidez de que un estado -mínimo o chiripitongo- te devuelve el doble de lo que te quita, el hecho de que obligue ya lo deslegitima, porque ya somos mayorines para decidir lo que es bueno para nosotros sin que nos lo impongan, atolondrao

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      Este Javiac bebe un Jerez
      Este Javiac bebe un Jerez tan malo ( o peor) que Faked. Por eso yo no cambio mi amadisimo Cabernet

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    Javiac, no es para cooperar,
    Javiac, no es para cooperar, ya que hay gente muy necesitada que no podría hacerlo; yo escuché un día que el gobierno (vía Estado) existía para limitar el egoísmo.

    Decía Hobbes que el ser humano era egoísta y malo por naturaleza. Yo diré que puede y/o quiere serlo más bien.

    La pregunta sería: ¿de verdad puede un gobierno limitar el egoísmo de todos incluido de él mismo?
    si es que esa es su función claro.
    ¿Y la maldad?

    No sé, tengo serías dudas de que si pudiera hacerlo lo hiciera sin mermar la libertad en sentido abstracto.

    Anónimo, tranquilo, se ha emocionado de más.
    El bienestar sólo está garantizado cuando la gente se necesita o se desea la una a la otra, cuando hace una persona su vida sin pretender fastidiar la ajena, sin promociones de luchas sociales, etc.

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    Nunca existió un contrato
    Nunca existió un contrato social que abarcara a todos y menos que justificara un gobierno sino más bien una presunción de cordialidad.
    Esta emana de la aversión natural al riesgo de no sobrevivir o vivir en conflicto permanente.
    Esto no sería un contrato pues, porque no se podría ampliar, rescindir…

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      Faked13, todos somos
      Faked13, todos somos profundamente egoístas (algunos lo reconocemos y otros lo ocultan de forma hipócrita), pero al margen de eso, existe el egoísmo racional o ético y el egoísmo irracional (o sociopático). El primero es el poderoso motor de las sociedades libres, mientras el segundo es una amenaza que hay que vigilar y limitar; los free riders son egoístas sociopáticos.

      Existen dos tipos de externalidades positivas, las objetivas y las subjetivas.
      La mayoría entran dentro del segundo grupo (y por tanto no deberían ofrecer ninguna compensación), pero cuando por ejemplo estás siendo víctima de robos sistemáticos por valor de 1.000€, y una acción cooperativa de la sociedad logra reducir a la mitad las pérdidas por robo, es evidente que todo el mundo querría poder beneficiarse del servicio sin tener que pagarlo, pero aun cuando se decida imponer la obligación a todo el mundo de contribuir, si dicho importe es por ejemplo de 200€, no tiene sentido que protestemos por algo que nos beneficia en 300€. Lo tendría tan solo si dicho gasto no fuera eficiente, es decir si costará más que el beneficio que aporta o hubiera alternativas mejores.

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    JAVIAC, hombre, no tengo muy
    JAVIAC, hombre, no tengo muy claro que exista el altruismo sin ‘ego’ obviamente pero lo de profundamente…
    el simple hecho de no emitir externalidades negativas o no querer hacerlo ya demuestra menos profundidad de eso, digo yo.
    A lo que voy, nada ni nadie puede dar más de lo que tiene o puede tener (esto incluye al Estado); eso demuestra porque los países se endeudan per secula seculorum al pretender hacerlo.
    ¿Un niño es un free rider (o polizón) entonces?

    Las externalidades positivas podrían ser emitidas incluso reduciendo impuestos a determinadas personas, por eso no sé exactamente a qué te refieres.

    Lo que yo sinceramente creo es que en sociedades donde hay más cantidad de necesidades y deseos y no hay tanta redistribución de recursos para saciarlos, tiende a haber más robos en general.

    Un día me preguntaron:

    ¿eres homófobo? y yo respondí que no porque podría salirme un hijo gay.
    ¿eres racista? y yo respondí que no porque podría necesitar a alguien de otra raza.
    ¿eres xenófobo? y yo respondí que no porque podrían repudiarme todas las nativas y quererme una mujer extranjera.
    ¿eres machista? yo yo respondí que no porque los hombres y las mujeres a mi juicio fueron creados para complementarse.

    Lo único que dije fue: soy un poco maltusiano.

    Esto es no ser hipócrita que yo sepa, no como las autoridades gubernamentales en bastantes ocasiones.

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      Faked13, lo de que nadie
      Faked13, lo de que nadie puede dar más de lo que tiene es inexacto, pues en eso se basa el comercio. Dar algo que tu valoras en 10 pero que otro valora en 20. Tu das 10 pero el otro recibe 20. En el caso que nos ocupa, las instituciones legales y políticas de un estado mínimo, ofrecen un servicio que tiene un valor superior a su coste.
      Aunque podría ser que no fuera la opción más eficiente, por eso es positivo que exista una gran descentralización que permita la competencia de múltiples alternativas de servicios públicos, incluyendo municipios anarquistas sin ningún servicio colectivo. Pero si esos anarco municipios, no se responsabilizaran de externalidades que provocaran a sus vecinos, terminarían desapareciendo. En último término también tendrían que tener un mecanismo de decisión colectiva, pues de otra manera no podrían solucionar ciertos problemas y terminarían siendo anexionados.
      En cuanto a la pregunta sobre los niños, estos no son free riders porque nadie elige nacer en las circunstancias en que lo hace, y por tanto la situación de vulnerabilidad del menor es responsabilidad de los padres, que son los que han provocado esa situación; de la misma manera que si pusiéramos en riesgo a un adulto sin su consentimiento, seríamos responsables de cualquier incidente que le pasara.
      En cuanto a ser Malthusiano hoy en dia es un tanto curioso, pues el problema que enfrentaremos en un futuro cercano a nivel global, no es la sobrepoblación sino el invierno demográfico.

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      JAVIAC, una cosa es obtener
      JAVIAC, una cosa es obtener beneficio y otra recibir algo. Tú recibes lo que te puedo dar, otra cosa es que eso para ti subjetivamente sea un mundo. Yo cuando compro un videojuego, doy unos euros pero el beneficio que obtengo según cual sea es brutal, en parte también porque me gustan mucho.
      No creo que sea así como dices, pero piensa lo que quieras.

      El invierno demográfico es causa de haber tenido épocas de gran auge natal y luego disminuir bruscamente, es decir, no seguir una linealidad como decía Malthus. Ya que aunque suene brusco, los hijos para un país son como medios económicos, ya lo demostraban en las guerras; si no crecen en la misma proporción que las demandas sociales pasa esto.
      A mi juicio es el mismo procedimiento de comparación pero en lugar de recursos-personas por ejemplo, hijos-pensiones futuras.

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      es consecuencia* perdón
      es consecuencia* perdón

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    Sr. Javiac:
    Sr. Javiac:

    No existen las externalidades positivas objetivas. Aunque fuera cierto que si tocas la corneta yo gano 500€, puedo preferir que te estés callado y no ganar nada. Aunque fuera cierto que, como dices, pagándote doscientos evitara que me robaran quinientos, puedo preferir que me roben y no darte nada porque me caes mal y no quiero relaciones contigo. Los gustos y valoraciones de una persona van a misa y son siempre subjetivos por definición. No existe lo subjetivo objetivo, porque es una contradicción en los términos ¿te entra eso en la cabeza?

    Lo que te digo: según tus razonamientos, cualquiera se viola a una tía y como le da cincuenta mil euros, que ésta no se queje que sale ganando. Vete a hacer gárgaras, hombre.

    Lo dicho: los defensores del Estado sois patéticos. Para justificar coacciones ordinarias y sistemáticas recurrís a rebuscados supuestos extremos que jamás se dan en la práctica y ni aun así os salen las cuentas. Los jetas y polizones son el producto típico del Estado, pero los infames los usan para criticar la libertad de negarse a relacionarse con ellos, hace falta desvergüenza y cinismo.

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      Una externalidad positiva
      Una externalidad positiva objetiva es aquella que todo el mundo considera como tal (que te regalen 500€), y no existen alegaciones en contra. En el momento que alguien demuestra que eso le perjudica, y específica en cuanto. La externalidad deja de ser objetivamente buena.
      Para el caso de los servicios públicos, me parece correcto que si alguien considera que no se está beneficiando de los mismos, o no en la misma proporción que el resto, y logra argumentarlo convincentemente ante un juez, este pueda condonar total o parcialmente de sus obligaciones fiscales.

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      Javiac, te repito que los
      Javiac, te repito que los regalos se pueden rechazar sin necesidad de explicaciones ni alegaciones en contra

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      JAVIAC, el juez pertenece al
      JAVIAC, el juez pertenece al sector público. Dudo mucho que le convenzas de algo referente a servicios públicos.
      ¿Cuáles serían tus obligaciones fiscales particulares entonces?

      Sí te dan 1000 € pero te dicen que lo han robado previamente, ¿también?
      Las externalidades positivas objetivas sí existen o pueden existir pero no son ni mucho menos la mayoría ya que tiene que coincidir que a todo el mundo le influya algo en concreto de forma positiva.

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      Berdonio, cuando sales a la
      Berdonio, cuando sales a la calle por la noche ¿puedes evitar la luz de las farolas?

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      JAVIAC, el sol también
      JAVIAC, el sol también «regala» luz y no te cobra impuestos que yo sepa. Creo que debate está ya tornándose un poco absurdo.
      En una población que hay 20.000 personas y 300 farolas por así decirlo, dudo que salgan a 20 pavos de luz cada uno y que lo amorticen todos por igual.

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    La única valoración objetiva
    La única valoración objetiva es la de mercado, es decir, la derivada de múltiples valoraciones individuales siempre subjetivas. Sin un mercado previo absolutamente libre y voluntario que lo establezca –necesariamente sin Estado-, no tiene ningún sentido hablar de servicios con valores superiores a su coste. Sostener que el Estado se justifica por esto último representa una circularidad inaceptable. Por eso ningún criterio de eficiencia legitima la menor violencia, pues sin un mercado, es decir, sin violencia en absoluto, no se puede saber qué es lo eficiente.

    No se trata de servicios públicos o privados, sino de servicios coactivos no solicitados frente a los libres y negociados: las asociaciones anarquistas no se caracterizan por carecer de servicios colectivos, sino de servicios impuestos. Cuando se habla de Estado –da igual con qué adjetivo se matice- se habla de coacción, y cualquier inicio de violencia, por mínima que sea, es nocivo y repudiable.

    Tampoco ninguna externalidad –siempre una apreciación subjetiva- justifica el menor inicio de violencia, pues para soslayarlas basta con definir claramente derechos de propiedad y responsabilidad.

    Lo relevante no es cómo se organice la gente –mediante regimenes más o menos mutualizados y “familiares” o desligados- sino que se trate de asociaciones absolutamente libres y voluntarias, ya sean mínimas o máximas, reducidas a sólo proveer seguridad o a pormenorizar el menor detalle de la vida, da igual, siempre que no sean impuestas y excluyan toda coacción.

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      Pero a ver Anonimo, ¿quien
      Pero a ver Anonimo, ¿quien establece los derechos de propiedad y la responsabilidad de cada persona? ¿Cada individuo? ¿Y si tu vecino es comunista y no cree en la propiedad? No te das cuenta que la resolución de conflictos sin un árbitro que tenga la capacidad de imponerse y crear consenso en la sociedad, solo nos lleva a la violencia y el salvajismo.

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      Claro que si anónimo. Tu
      Claro que si anónimo. Tu ‘arbitro’ (obviamente justo , bondadoso y angelical) capaz de ‘resolver conflictos’ por estar mas allá del bien y el mal debe estar necesariamente presente y ‘arbitrar’ en todo lugar hasta en mas alla de su propio coto de caza . Os daré un ejemplo de lo que os espera a la sociedad con mentalidades pusilánimes o de rebaño.
      http://foreignpolicy.com/2018/03/07/chinas-long-arm-reaches-into-american-campuses-chinese-students-scholars-association-university-communist-party/

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      Claro que si anónimo. Tu
      Claro que si anónimo. Tu ‘arbitro’ (obviamente justo , bondadoso y angelical) capaz de ‘resolver conflictos’ por estar mas allá del bien y el mal debe estar necesariamente presente y ‘arbitrar’ en todo lugar hasta en mas alla de su propio coto de caza . Os daré un ejemplo de lo que os espera a la sociedad con mentalidades pusilánimes o de rebaño.
      http://foreignpolicy.com/2018/03/07/chinas-long-arm-reaches-into-american-campuses-chinese-students-scholars-association-university-communist-party/

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      Pues si que espero justicia
      Pues si que espero justicia de un juez, y no creo que sea nada extraño. Se que en ocasiones puede no gustarme una resolución judicial, pero mientras la metodología de trabajo que haya seguido sea correcta (haya seguido un procedimiento estandarizado para la toma de decisiones judiciales), no me opondré a la sentencia y espero lo mismo del resto de la sociedad. Pues si alguien no aceptará someterse a la ley, se estaría comportando como un animal, incapaz de entender sus derechos y obligaciones. Y esa persona se las terminaría viendo con mis amigos Smith y Wesson.

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      Pues si que espero justicia
      Pues si que espero justicia de un juez, y no creo que sea nada extraño. Se que en ocasiones puede no gustarme una resolución judicial, pero mientras la metodología de trabajo que haya seguido sea correcta (haya seguido un procedimiento estandarizado para la toma de decisiones judiciales), no me opondré a la sentencia y espero lo mismo del resto de la sociedad. Pues si alguien no aceptará someterse a la ley, se estaría comportando como un animal, incapaz de entender sus derechos y obligaciones. Y esa persona se las terminaría viendo con mis amigos Smith y Wesson.

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      Anónimo, a ver, si
      Anónimo, a ver, si necesariamente se necesita un árbitro siempre para resolver una situación, lo único que demuestra eso es que la naturaleza del ser humano hablando en términos abstractos, deja mucho que desear. Entonces el problema se podría agravar cuanta más gente haya, ya que harán falta más árbitros digo yo. Es pura lógica.

      Sí no es así, simplemente es que tú o algunos en concreto os topais con lo que llaman coloquialmente gentuza.

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      Los jueces pueden corromperse
      Los jueces pueden corromperse ya que no hay nadie que los pueda juzgar. ¿juzgar a un juez? ¿qué película es esa? la gente no suele ser capaz de hacer «autocritica» y me quieres vender la moto de que va a mantener la imparcialidad juzgando.
      Nadie dice que no haya actividad legislativa, lo que pasa que ni mucho menos suele hacerse siempre justicia y es algo que se debe de reconocer. Supongo que eso es lo que está criticando el tertuliano.

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      Respondo al segundo anónimo,
      Respondo al segundo anónimo, porque el primero era yo y nos vamos a hacer un lío; de modo que vuelvo a mi nick habitual (Sí… otra vez el plasta):

      Veo que has faltado a muchas clases, pues todavía andas con objeciones pueriles, a las que hemos respondido por activa y por pasiva cincuenta mil veces. Los derechos de propiedad y responsabilidad se reconocerían y aplicarían por jueces y tribunales sometidos a la jurisprudencia del sencillísimo principio de no agresión inicial, que estipula, por ejemplo, que no reconocer la soberanía individual y consecuente propiedad privada es delito (sin perjuicio de que precisamente en uso de la misma se puedan firmar contratos para conformar sociedades “comunistas” libres y voluntarias).

      Ningún ancap niega la necesidad de árbitros con capacidad de imponerse, pero exigimos que tales árbitros no sean a su vez criminales.

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      Javiac Tu te sometes a la ley
      Javiac Tu te sometes a la ley y eres tan animal como yo (obviamente menos evolucionado) que elijo la pureza no corrupta de la ley natural Eres la masa del rebaño que acepta sin pestañar sus ‘derechos y obligaciones’ , veleidosos intereses del Leviatan. Esto no es mas que mediocre falta de sentido critico , de ausencia de cultura o de la perspectiva histórica que da el vivir . Hay que tomar la experiencia de los sabios , analizarla críticamente y asimilarla no solo andar sobre los ‘ hombros de estos gigantes’ mirando las flores del camino…..pero claro es mas fácil no ir mas allá de nuestras narices.
      A propósito, según tu respuesta hasta podría jurar que ni has leído mi elemental enlace periodístico y seríais un ejemplar ciudadano chino.

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      Javiac,
      Javiac,

      Esto último que dices parece un puro testimonio anarcocapitalista que suscribo.

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      Disculpa. El animal mas
      Disculpa. El animal mas evolucionado que te responde soy yo . … (tan evolucionado que hasta olvide poner mi nombre en el comentario 🙂

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      Javiac … hablando en serio
      Javiac … hablando en serio : Mi critica al estado de derecho (rule of law) es que someterse al mismo implica reconocer el monopolio de la fuerza, cosa no necesaria ni deseable. Antes de las modernas burocracias que representan los estados nación modernos, el monarca era el símbolo de su respetable orden monopólico y la aceptación de la gran mayoría le era imprescindible, como decía De la Boitie, para su permanencia en el poder .
      Esta ‘venerable’ tradición de siglos que heredamos bajo la forma del ‘common law’ era un orden privado descentralizado , sin embargo creció y fue absorbido por un régimen coercitivo monolítico y vertical impuesto por las legislaturas y su brazo armado policíaco. Cualquier parecido de nuestro actual orden legal con el arcano sistema real pretoriano es solo mera coincidencia.
      En fin… como libertario solo puedo aceptar un sistema de garantías individuales mas cercano a la ley natural y su aplicación por órganos privados en libre competencia.
      Imposible? En su momento la sempiterna esclavitud parecía imposible de abolirse…y asi hubiese ocurrido sin molestos tábanos en disidencia razonada como quien esto escribe,. . …(bueno ahora he involucionado de animal a insecto)

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      Faked13, es cierto que sobran
      Faked13, es cierto que sobran leyes y que los jueces se pueden corromper, pero a pesar de eso, es mejor tener un sistema legal. Algo con lo que los anarquistas no están de acuerdo. Pues creen que cada persona debe ser juez, jurado y verdugo. La delincuencia está disminuyendo en el mundo a pesar del incremento demográfico.

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      Berdonio, exigimos que no
      Berdonio, exigimos que no sean a su vez criminales, es lo mismo que decir que exigis que crean en la ley natural, pero ninguna persona que no crea en la ley natural aceptaría ser juzgada por un juez liberal…por tanto para que haya juicio al final hace falta que una interpretación de la justicia esté por encima del resto y tenga capacidad de imponerse por la fuerza (para que sea efectiva).

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      JAVIAC, el sistema legal se
      JAVIAC, el sistema legal se pervierte y pierde credibilidad cuando no hace realmente justicia.
      ¿Qué pasa en esos casos? debería por tanto acojer la resolución en la ilegalidad digo yo. Suponiendo que todo lo que sea anarquista sea sinónimo de ausencia de ley. Eso no está muy claro.
      Si la delincuencia se reduce es porque el coste de ser un delincuente en determinadas sociedades es muy alto (el castigo que se percibe puede ser incluso máximo), no intentes hacerme ver que la demografía no puede influir lo más mínimo.
      Si dijeran que por decir un taco estas siendo un criminal y vas a ir a la cárcel 20 años o vas a tener que pagar 1 millón de euros, nadie lo diría.
      Pero en sociedades dónde hubiera más que pudieran decir un taco, sería más difícil llevar un control, ya que tendría que haber más policías (y que no fueran corruptos claro) para ello.

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      Cesar, no monopolio pero si
      Cesar, no monopolio pero si hegemonía, puede haber competencia, pero es necesario un hegemón.

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      JAVIAC, hablas un poco de
      JAVIAC, hablas un poco de forma platónica. Y Platón era un totalitario de la hos…
      Para eso existe la religión sobretodo monoteísta, Dios se supone que ostenta tal hegemonía.
      Pero claro, no todo el mundo sigue las tablas de la ley pero sí las leyes del gobierno que es el que tiene la fuerza por así decirlo.
      Dudo mucho que un grupo de curas vayan a por ti con tanques, eso ni el KKK.
      De todos modos, para eso está lo que llaman el «imperio de la ley». El tema es que para crear leyes que influyen a todos, deberían de poder contar con el consentimiento de todos, ¿no?
      Para no generar conflictos entre los influidos que no lo han consentido y los que sí claro.
      Algo que ya de parece una utopía. No es de rareza que algunos pidan reformas de constituciones y es precisamente por lo que te acabo de decir.

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      CESAR, tranqui, la evolución
      CESAR, tranqui, la evolución tiene un límite 😀

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      De acuerdo Faked13 en que un
      De acuerdo Faked13 en que un sistema político y legal en el que todo el mundo esté de acuerdo es una utopía. Pero eso es lo que pretende el anarquismo liberal, podemos acercarnos bastante a esa situación, pero nunca alcanzarla por completo.
      En cuanto al tema de la delincuencia y la población, sí que puede haber una relación causal positiva, pero diria que solo si la tasa de incremento demográfico es superior al crecimiento del PIB, lo cual no sucede desde hace más de 200 años. La delincuencia puede tener múltiples causas, pero posiblemente la más relevante son la insuficientes oportunidades para prosperar de forma honrada; y un incremento demográfico estable tiene efectos positivos en la productividad, lo que incrementa las oportunidades y disminuye la delincuencia.
      En cuanto a la dureza de la pena, tiene menor influencia en el crimen que la sensación de inevitabilidad en el castigo.

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      Javiac, lo fundamental es que
      Javiac, lo fundamental es que la justicia tenga la capacidad de imponerse por la razón, que a la postre es lo que garantiza que pueda imponerse por la fuerza. Y ese tipo de justicia no tiene interpretaciones posibles ni se basa en ninguna creencia: sólo puede consistir en la prohibición absoluta del inicio de violencia

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      Berdonio de verdad te crees
      Berdonio de verdad te crees que es necesario convencer a un fanático terrorista que ha puesto una bomba, para que acepte ser juzgado por alguien que cree en la ley natural. Pues cada persona tienes sus razonamientos y el axioma de no agresión puede ser aceptado mayoritariamente, pero nunca lo será absolutamente, y eso no puede condicionar la eficacia del sistema penal.
      La razón puede ser una herramienta necesaria para convencer a la mayoría, pero tratar de convencer a todo el mundo es un propósito absurdo, e innecesario.

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      Javiac, tenemos un problema
      Javiac, tenemos un problema de comunicación muy claro, porque lo que tú piensas que digo no tiene nada que ver con lo que pretendo decir, que desde luego no es el disparate de que un terrorista deba aceptar ser juzgado.

      La idea es simple: todos necesitamos el amparo de una jurisdicción, eso nadie lo niega, pero a diferencia de la justicia estatal, la eficacia de la justicia libertaria estará sometida al control del mercado. ¿Cómo puede ser esto? Muy sencillo. Quien se crea víctima de un delito necesita que un juez lo avale para poder proceder contra su presunto agresor. Para ello precisa acordar con el denunciado un juez que dirima el asunto. Como resulta obvio, ante la falta de acuerdo se impondrá el más fuerte, que no será un individuo aislado sino aquél que cuente con el respaldo de la agencia de seguridad más fuerte. Ahora bien, ¿de qué depende la fuerza de una agencia? Sin lugar a dudas, al fin y a la postre, de los apoyos que consiga suscitar siempre en función de su recto y justo proceder, es decir, de su capacidad de captar clientes en un libre mercado. Negar esto es negar la evidencia, porque de hecho el mundo actual funciona básicamente con estos parámetros que el libertarismo trata sólo de perfeccionar visibilizando y puliendo sus numerosos defectos.

      Un simple individuo rebelde es imposible que llegue muy lejos, y dos agencias serias –todas las de mercado lo serán por la cuenta que les trae- no se van a liar por culpa de un delincuente manifiesto.

      Esto es sólo un esquema, pero me parece que suficiente para buen entendedor.

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      Berdonio, hemos avanzado un
      Berdonio, hemos avanzado un buen trecho, pues ahora ya admites que es irracional pensar que la justicia será siempre acordada, voluntaria y sin coacción. Desde el momento que admites que en caso de desacuerdo es necesario que alguien se imponga, ya estas aceptando la misma coacción de un estado mínimo liberal, que se asegure de que aunque puedan coexistir distintos sistemas legales, en caso de conflicto impere la concepción liberal de justicia.
      Al final las instituciones políticas, por mucho que yo también las aborrezca, tiene su función. Que es la de que prime la justicia del sentido común, y no la ley del más fuerte. A través del juego democrático (o mercado político), las mayorías se hacen fuertes, y pueden hacer frente a los abusos que se producirían si un megarico decidiera hacer uso de su fortuna para conquistar un país y gobernarlo cuan rey despótico de antaño.
      Y no soy ajeno a los riesgos y problemas de la democracia. Pero una cosa es reformarla y otra eliminarla.

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      Naturalmente que es necesario
      Naturalmente que es necesario que un juez imponga sus resoluciones, jamás lo he negado, pero eso no significa iniciar coacción sino defenderse de un ataque previo. En cambio, un Estado claramente inicia coacción por cuanto, entre otras perrerías, fuerza a financiar servicios no solicitados a gente pacífica. Las agencias de seguridad libertarias no obligan a nadie (me refiero a sus clientes, pero como es lógico sí obligan, llegado el caso, en defensa propia a los criminales que atacan a estos, porque para eso están: son una agencia de seguridad), sino que son libremente escogidas por sus clientes. No se trata de nada utópico, porque en realidad en cierto modo ya se puede “elegir” Estado inmigrando; el libertarismo es simplemente una perfección de un sistema muy defectuoso, si lo quieres ver así. Los Estados actuales son pésimas agencias de seguridad que deben mejorarse permitiendo la libre elección de las mismas sin necesidad de hacer las maletas. Si yo quiero pena de muerte me busco una agencia que la ofrezca sin necesidad de tener que irme a EEUU; si a ti te horroriza, te buscas otra que no la tenga, pero, como es lógico, siempre te someterás a la jurisdicción de la víctima, y si me asesinas ya sabes lo que te espera.

      Los diferentes sistemas legales ya se preocuparán de acordar protocolos y algoritmos lógicos que les permitan dirimir disputas con sentido común y sin llegar a las manos (cosa nada extraña que ya sucede hoy día con los distintos organismos internacionales). Las instituciones políticas coactivas actuales son una aberración que desaparecerá, es sólo cuestión de tiempo. La democracia es también un sistema criminal que desaparecerá como cualquier otro gobierno coactivo.

      No me hables de megarricos sino de megapoderosos, el auténtico peligro. A ningún rico se le reconoce el derecho de imponer su voluntad, pero sí a los políticos electos, porque nadie se pregunta algo tan simple como por qué alguien va a gozar del derecho de torcer la voluntad pacífica de la gente honrada.

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      BERDONIO, el problema es que
      BERDONIO, el problema es que no se sabe cuanta seguridad se necesita a veces ni quien la necesita o debería tenerla o no.
      Un día como hoy, hace unos años, la realidad expuso tal dilema con un acto terrorista.

      Lo más seguro para la integridad física de un individuo al final parece ser que es vivir solo sin peligros alrededor. Utopía pues.

      En cuanto al mega poder, es cierto, se debe de limitar el poder de reyes, reinas, megarricos, pobres, megapobres…
      pero primero hay que tener lo que llaman: una razón.

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      JAVIAC, en sociedades tan
      JAVIAC, en sociedades tan extensas lo más viable es la democracia para que no hayan conflictos sociales. En China no sé cómo se lo montan, pero es posible que sea ya algo tradicional y que la gente apoye el partido único «por defecto». Lo que demuestra esto, es que pueden existir sociedades NO democráticas extensas, pero la población debe de consentirlo a grandes rasgos de forma sumisa.

      Sobre la justicia, el problema es el relativismo moral. Si no se pone de acuerdo la gente de lo que es justo o debería serlo, al final puede ser hasta una cuestión de perspectiva.

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      Berdonio, ¿quien decide que
      Berdonio, ¿quien decide que es defensa y que no lo es? Porque en un juicio ambas partes creen tener razón y estar en su derecho a hacer lo que hacen. Ambas partes creen estar defendiéndose, de no ser así no habría juicio. Consideras que si hay una agresión, el agredido tiene derecho a juzgar al agresor; así que en tu sociedad, una persona que se burlará de Mahoma, tendría que ser juzgada por los fundamentalistas islámicos por haberlos agredido y faltado a su honor, y además podría ser ejecutado por dicha ofensa. Lo cual coincidiras conmigo en que no tiene ningún sentido.
      También has dicho que en caso de desacuerdo se impondría la agencia de seguridad más fuerte, pero nada garantiza que esa empresa vaya a ser liberal, y por tanto un sistema como el que propones, podría terminar siendo realmente autoritario y liberticida.
      Una sociedad liberal lo es por un único motivo, que tiene la capacidad de imponer su justicia. No tiene porque haber un solo proveedor de seguridad, ni un solo marco de normas legales; pero si es necesario una institución con la fuerza suficiente como para vencer a cualquier competidor y que asegure que cualquier código legal sea respetuoso con los principios liberales.
      Y de ahí la pregunta clave, ¿es aceptable desde un punto de vista liberal las corporaciones con socios de responsabilidad solidaria? Porque si la respuesta es sí, los impuestos no serían una coacción, sino el cumplimiento de las obligaciones libremente asumidas, por la tenencia de títulos de propiedad de una corporación de responsabilidad solidaria.

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      Javiac, pensaba que habíamos
      Javiac, pensaba que habíamos suspendido el debate. Nadie decide arbitrariamente qué es defensa y qué no, sino que se trata de un concepto objetivo que no ofrece lugar a dudas. Por ello, en una sociedad libertaria sería perfectamente lícito burlarse de Mahoma y quien tratara de impedirlo sufriría las consecuencias. Tampoco sé de dónde sacas que yo considere que quien se sienta agredido tiene derecho a juzgar a su agresor; tendrá derecho en todo caso a denunciarlo ante un juez imparcial y arrostrar las consecuencias de una denuncia temeraria o falsa.

      En caso de conflicto siempre se impone el más fuerte, pero, atención, al menos a la larga, sólo consigue serlo quien tiene la razón o lo aparenta –fíjate que en los países avanzados no gobiernan los militares, sino quien más parece cargarse de razones-. Esto garantiza que la agencia de seguridad más fuerte y sólida respetará necesariamente sin fisuras la soberanía individual en virtud de la cual alcanzó su estatus, único marco ético-jurídico razonable y consistente. Las agencias autoritarias y liberticidas, es decir, que intenten comportarse como Estados, se deslegitimarán. Llegar a un escenario libertario implica que una cantidad suficientes de personas ha comprendido la necesidad real de preservar la soberanía individual; pues bien, esta concienciación espontánea permanecerá vigilante impidiendo cualquier involución. He aquí la prueba de estabilidad e irreversibilidad del sistema libertario.

      Eso de la responsabilidad solidaria que presumes asumida libremente supone incurrir en el típico argumento circular o petición de principio que alude el artículo que comentamos: se derivaría de un previo e imaginario contrato de propiedad autosustentado en la misma responsabilidad colectiva que trata de demostrar; algo así como decir que tienes autoridad porque eres el dueño, siendo el dueño porque gozas de autoridad.

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      Berdonio, ojala fuera un
      Berdonio, ojala fuera un concepto objetivo, nos ahorrariamos muchos quebraderos de cabeza. Lamentablemente una agresión no siempre está clara. Por poner varios ejemplos:
      Tendría derecho a crear en un terreno de mi propiedad un vertedero, al margen del impacto en las propiedades colindantes?
      O podría crear una tienda de drogas delante de una escuela y repartir muestras gratis?
      Podría lanzar calumnias afectando negativamente a la vida social y económica de una persona y escudarme en la libertad de expresión?
      Tu puedes tener tu opinión sobre estos asuntos, y nada garantiza que sea la misma que la mía. Es solo un ejemplo de cuán poco objetivo es el concepto de agresión. La justicia suele ser opinión mayoritaria, pero eso no es objetividad.
      “No se de donde sacas que quien se siente agredido tiene derecho a juzgar a su agresor” pues de aquí “pero, como es lógico, siempre te someterás a la jurisdicción de la víctima, y si me asesinas ya sabes lo que te espera”; someterse a la jurisdicción de la víctima es lo mismo que imponer al agresor un juez contrario a él, y por tanto juzgarlo de manera completamente parcial.
      Un ejemplo de futuras sociedades libertarias será el seasteading, ciudades flotantes originalmente formadas por liberales libertarios. Pero si no crean instituciones sólidas, la inmigración que vaya llegando según prosperen, podría minar los pilares liberales de esa sociedad.
      Si pensamos en cómo privatizar los servicios municipales, la manera más eficiente es con la creación de corporaciones, y la forma jurídica de las mismas, podría ser de responsabilidad solidaria parcial; es decir, que mientras se tenga títulos de propiedad de esa corporación, se tendrán ciertos derechos y ciertas obligaciones más allá del capital inicialmente aportado. La venta de los derechos de la corporación municipal sería el equivalente a vender el derecho de residencia, por tanto solo se venderían junto con las propiedades inmuebles asociadas.

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      JAVIAC y BERDONIO, pedazo
      JAVIAC y BERDONIO, pedazo debate. Esto ya es filosofía de la guapa. A mí me gusta.

      Bueno…
      Yo creo que hay varios conceptos que puede que se mezclen y resulten confusos: absoluto, relativo, objetivo y subjetivo.

      ¿La agresión puede ser cualquiera de ellos?
      Pues todo apunta a que sí.
      De ahí a que sólo objetivizarla…

      Otra opción es sinonimizar agresión con erosión, pero si nos ponemos así entonces cualquiera puede erosionar la vida de cualquiera en algún momento.
      Creo que es difícil no ser nocivo para alguien alguna vez como ya digo incluso sin pretenderlo, por el concepto de subjetividad precisamente.

      Puede que simplemente haya que reconocer que las personas también nos podemos perjudicar unas a otras.

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      Javiac, me dices que una
      Javiac, me dices que una agresión no siempre está clara, pero eso significa que sí lo está la gran mayoría de las veces, en virtud de lo cual existirán procedimientos para esclarecer los casos dudosos o sin solución trivial. Lo que resulta por completo falaz es justificar la coacción cierta e indiscutible que te interesa (la del Estado) porque no haya unanimidad acerca del bien y del mal respecto a cualquier cosa. Un desacuerdo sobre un hecho no implica que éste no exista como tal, sino que al menos una de las partes se equivoca. Por ponerme unos ejemplos que tú no ves claro –pero yo sí- no estás demostrando que la agresión sea una cuestión opinable, sino que careces de un criterio que otros sí pueden tener.

      Criterio objetivo que no depende de ninguna mayoría (los diversos códigos jurídicos tradicionales no se parecen tanto por casualidad) sino de una acrisolada lógica, coherencia, universalidad y abstracción. Por ejemplo, me dices que someter al agresor al fuero de la víctima (cuando el del agresor fuera menos punitivo, no olvides el detalle, ya que en caso contrario sería al de éste) es completamente parcial y por tanto injusto. Luego en sentido contrario afirmas que lo correcto sería que prevaleciera la legislación penal más suave y, en consecuencia, la impunidad absoluta que conseguiría el homicida que eligiera no castigar el asesinato. Absurdo. De mis afirmaciones no se sigue en absoluto, como insinúas, ninguna arbitrariedad a favor de una pretendida víctima.

      No tengo ninguna objeción a esa manera de privatizar servicios municipales que propones, pero eso no es un estado impuesto ni tiene nada que ver con los Estados convencionales.

      Un saludo a ti también, Faked, majo.

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      Berdonio, uno de los errores
      Berdonio, uno de los errores que a menudo cometemos los liberales y ahora tu estas cometiendo, es el de librarnos de una pregunta de la que no sabemos la respuesta, con un “el mercado lo resolverá”, al estilo del “Dios proveerá” de los católicos. No es más que obviar los problemas, y creer en algo sin tener ningún indicio al respecto.
      Mi defensa de instituciones políticas liberales, se basa en que es utópico creer posible una sociedad sin coacción, pues las diferencias de opinión sobre cualquier tema que llegue a juicio, serán siempre zanjadas por imposición. Y si la coacción es inevitable, hay que ver que sistema logra una mayor legitimidad y aceptación generalizada, en aras de evitar la inoperatividad del sistema, la ley de la selva y la violencia descontrolada. Y eso como mejor se logra a través del estado y la democracia.
      Por otro lado estas presuponiendo, que porque quiero que un presunto asesino tenga un juicio lo menos parcial posible (algo que el sistema anarcoliberal no ofrece), quiero también que en caso de ser culpable tenga una sentencia suave, lo cual no está relacionado (estoy a favor de la cadena perpetua no revisable y con trabajos forzados).
      Dices que las corporaciones municipales no tienen nada que ver con un estado, pero lo cierto es que realizarían sus mismas funciones. Todo socio de la corporación (es decir propietario de bienes inmuebles en un barrio concreto), tendría el derecho de uso de los activos y servicios corporativos, el derecho a votar por que clase de servicios desea y quien debe proveerlos, así como las leyes que imperan en ese lugar; pero también tendría la obligación de pagar por los gastos del municipio, así como de cumplir sus leyes, bajo riesgo de expropiación, expulsión y en casos extremos encarcelación. Esas leyes al estar dentro de una estructura política superior, tendrían que ser acordes con la legislación de la confederación. En el sistema que propongo, hay competencia, y la posibilidad de vivir en una comuna socialista, en un barrio ultraconservador, o en uno anarcoliberal, pero todos esos territorios estarían limitados por normas legales de una confederación liberal.

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      ¿Qué pregunta o problema he
      ¿Qué pregunta o problema he eludido yo pidiéndote que tengas fe en el mercado sin más explicación? Claramente estás proyectando sobre mí aquello de que adoleces en una huída hacia delante en la que pierdes los papeles con sonrojantes incongruencias, dogmas y afirmaciones gratuitas, como que el Estado y la democracia son lo mejor a que podemos aspirar porque la violencia controlada es inevitable en aras de impedir la descontrolada; lo que no explicas es en qué mejora la violencia sistemática y planificada que bendices a la única que te preocupa, la espontánea ¿Una decapitación bajo control es mejor que una bofetada por sorpresa? Un modo de evitar la ley de la selva y la violencia descontrolada es exterminar controladamente a la humanidad, pero convendrás conmigo que sería peor el remedio que la enfermedad. Esto echa abajo esa tesis tuya tan ingenua de que aun siendo inevitable la violencia –lo cual es falso- resulta más deseable la controlada que la descontrolada: no necesariamente.

      Pero es una grosera –y siento decirte que bastante fascistoide- falacia ensalzar la violencia asegurando que el inicio de coacción es inevitable ya que los juicios se zanjan siempre por imposición, cuando hasta para un niño resulta obvio que, al menos en teoría, se dirimen mediante la razón aplicando normas generales y abstractas; razón que será impuesta al criminal, pero jamás existirá ninguna clase de imposición sobre el inocente. Te lo he repetido mil veces, pero tú como quien oye llover. La guinda ya del absurdo es decir que el liberalismo “se basa en que es utópico creer posible una sociedad sin coacción”. Con liberales así, para qué necesitamos socialistas.

      Cuando he argumentado que el convicto –es decir, a quien ya se le ha probado la comisión de un delito natural- debería someterse a las penas previstas en el código de la víctima si el del agresor fuera más benévolo, me objetaste que veías parcialidad en favor de la víctima, pero, por lo visto, no aprecias parcialidad cuando la justicia de un país se aplica a un extranjero, con lo que te contradices flagrantemente. Resulta obvio que si existen diferentes normativas que aplicar, hay que elegir una y no meramente por ello se incurre en parcialidad, pero es que, además, si en un sistema de seguridad y justicia competitivo se optaría por el código más severo (para la imposición de penas) de dos libremente elegidos, lo cual tiene toda la lógica, en un sistema coactivo estatal se opta por la arbitrariedad de unos políticos que no toleran la competencia de soluciones más eficaces acaso foráneas, sin que eso te parezca nada parcial.

      Existe una diferencia obvia e importantísima, pero que sin embargo no pareces apreciar, entre esas corporaciones colectivas y un Estado: todos sus miembros se habrían adherido a ellas de manera inequívocamente libre y voluntaria. Un Estado convencional ya viene dado, sin que existan alternativas reales. No obstante, si en el sistema que propones hay competencia y la posibilidad real de vivir en el tipo de comunidad que uno elija y sin exacciones fiscales… no sé qué me estás discutiendo. Si parece un pato, anda como un pato y es en todo indistinguible de un pato, como si lo llamas carnero.

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      A tu primera pregunta, me
      A tu primera pregunta, me refiero a cuando afirmas que ante los casos judiciales complicados, ya se encargaran las empresas de seguridad y justicia de crear soluciones (eso es obviar el problema y pasarle la patata caliente a otro). Algo que lamentablemente es muy frecuente en muchos autores liberales.
      ¿De verdad me estas diciendo que no ves peligroso e indeseable que la gente se tome la justicia por su mano? ¿Que consideras que un sistema en el que cada uno es juez, jurado y verdugo será menos violento que lo que tenemos ahora?
      En ningún momento he exaltado la violencia, pero sí soy consciente de su inevitabilidad, de lo sencillo que le es a la gente prejuzgar y de que la razón no tiene nada que hacer ante las emociones desbocadas. Cuando una persona está fuera de sí, es muy posible que haga cosas de las que se arrepienta. Por eso son necesarias las normas y los procedimientos, para que la gente no actúe en caliente, porque eso es obvio que deriva en una escalada de violencia irracional.
      Ahora me dirás que John Locke, Montesquieu, Adam Smith, Hayek o Mises, por poner sólo algunos ejemplos, no son liberales, pues sostienen lo mismo que yo; que un estado mínimo es necesario para maximizar el respeto por la vida, la libertad y la propiedad. Pues aunque el estado es evidentemente coactivo, la represión a la que la sociedad se vería expuesta en su ausencia total sería todavía mayor.
      En cuanto al debate sobre las penas, el problema es que en tu sociedad anarquista no hay forma de asegurar la justicia, así que no tiene sentido debatir sobre algo inaplicable. No existe el concepto justicia anarquista, pues en anarquía cada cual decide lo que es justo.
      Con los estados actuales pasa lo mismo que con las corporaciones que propongo, nadie te obliga a quedarte, pero si te quedas has de cumplir las normas (entre las que estan pagar por los servicios comunitarios, aunque no te guste, se te impone esa obligación, porque de otra manera serías tu quien estaría imponiendo un coste al resto de la sociedad).

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      Si yo fuera capaz de procesar
      Si yo fuera capaz de procesar la información suficiente para anticipar las soluciones de mercado, no estaría aquí perdiendo el tiempo. Confiar en el mercado no es cuestión de fe, sino una conclusión racional una vez se entiende, pero en lo relativo a esos ejemplos que mencionaste en los que no ves claro si hay agresión, nada tienen que ver con una eficaz asignación de recursos y te los puedo esclarecer cuando quieras uno por uno sin necesidad de ningún mecanismo evolutivo de ensayo y error. Tu crítica fue improcedente.

      Jamás he defendido que la gente se tome la justicia por su mano siendo juez y parte. Eso es una tergiversación inaceptable que como poco demuestra que no me entiendes nada. En cambio yo entiendo perfectamente cuál es tu postura y por eso sé que te equivocas.

      Nunca he negado que la violencia sea inerradicable, en el sentido de que siempre existirá en tanto haya un individuo con la capacidad y libertad de ejercerla, lo que niego es que no se deba perseguir, como tú sostienes, en determinados casos, a saber, cuando la protagoniza el Estado.

      Esos pensadores que citas hay que interpretarlos en el contexto particular en que vivieron. De todas formas eran humanos y tampoco los considero vacas sagradas inmunes a toda crítica. Perdona, pero de lo que sí estoy completamente seguro es que sus réplicas a mis argumentos no serían tan contumaces, dogmáticas, desorientadas e ingenuas como las tuyas. No se taparían los oídos, como tú lo haces, para repetir una y otra vez la misma cantinela de que la violencia segura y sistemática del Estado es preferible a un orden basado en la persecución absoluta de cualquier violencia; porque cualquier violencia es obviamente perseguible sin que existan razones de principio que lo impidan y, en cambio, no es nada obvio que combatir toda violencia traiga peores consecuencias que tolerarla.

      Tampoco esos señores se obstinarían en el dogma absurdo de que la única manera de asegurar la justicia es comenzar violándola con una banda de políticos matones (pero eso sí, muy paternalistas ellos), ni manipularían con descaro el concepto de justicia libertario, que ni mucho menos es que cada cual decida lo justo sino la absoluta condena de cualquier coacción inicial ¿CUÁNTAS VECES HAY QUE REPETÍRTELO?

      Nadie me obliga a quedarme en un Estado, pero vaya donde habrá uno y me dices que eso no es obligar, hay que jorobarse. Para que puedan existir esas corporaciones que propones, el requisito sine qua non es garantizar espacios libres de las mismas.

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      Yo tambien confio en el
      Yo tambien confio en el mercado para solucionar un gran número de problemas, pero cuando históricamente la solución estable y que ha perdurado para imponer el imperio de la ley, han sido los estados, algo bueno tendrán, sino ya habrían desaparecido, o como minimo tendriamos algun ejemplo actual de sociedad anarquista prospera.
      Berdonio ya te he comentado que no existe unanimidad sobre lo que es coacción. Y por tanto condenar la coacción es una frase vacía. Que para ti significa una cosa y para mi otra.
      Por eso quedarse con un principio ético jurídico sin desarrollarlo en un código legal, es lo mismo que dar carta blanca a cada cual para que lo interprete a su manera (y haga justicia según su punto de vista).
      Si no hay una sociedad como la que deseas, el liberal emprendedor la crea. Y en eso están los del instituto Seasteading.

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      Te vuelvo a repetir, Javiac,
      Te vuelvo a repetir, Javiac, que las palabras tienen un significado razonablemente objetivo determinado por un conjunto de criterios para su correcto uso. Esto es una perogrullada, porque de lo contrario no podríamos comunicarnos usando un lenguaje. Dos personas no pueden discrepar sobre, por ejemplo, qué es un robo y tener ambas razón; al menos una estará equivocada y podremos demostrarlo recurriendo a algún tipo de comprobación objetiva. Incluso los conceptos en principio subjetivos se sustentan en algo externo, pues tú me puedes asegurar que para ti es agradable tragar cristales, pero si unos electrodos conectados a tu cerebro revelan un estado sensorial doloroso podré certificar que mientes. Si me dices que pedirte mucho dinero a cambio del bien que deseas es robarte, te demostraré por reducción al absurdo que estás equivocado sin más que generalizar y abstraer la censura que pretendes: tratar de castigar cualquier frustración que alguien pudiera sufrir sería una evidente locura que imposibilitaría la convivencia. Sencillamente, ese tipo de norma se manifiesta a priori inconsistente e inviable sin necesidad de creer o no en el mercado o en la Pachamama.

      Por tanto, “condenar la coacción” no es una frase vacía sino plena de significado objetivo y operativo. “Coacción” es un término técnico y nada ambiguo como podría ser “mal”. Pero ésa no es en absoluto la cuestión, el anarcocapitalismo no es inviable como pretendes porque no podamos alcanzar un consenso total sobre el significado de una palabra. Ningún Estado requiere de la unanimidad de sus súbditos, pues simplemente se impone a los díscolos; exactamente igual a como haría una agencia de seguridad libertaria. Un sistema libertario no se diferencia de un Estado por no imponerse a sus detractores activos, como tampoco una democracia liberal se distingue de una dictadura por eso. La evidente diferencia radica en su naturaleza: en un Estado no existe verdadera igualdad ante la ley, pues al gobernante se le permiten acciones que llevarían a la cárcel a una persona normal, pero en Ancapia absolutamente todos estamos limitados por idéntica norma de comportamiento, nadie puede imponer su voluntad a nadie, y quien la viole sufrirá las consecuencias le guste o no, esté o no conforme con el significado de “agresión”, “voluntad” o cualquier otra palabra. Al igual que un Estado convencional, Ancapia funcionaría razonablemente bien sin necesidad de consensos absolutos sino suficientes; y no por ello el riesgo de guerra entre dos agencias de seguridad libertarias sería superior –sino en realidad muy inferior- al de dos Estados.

      Tal principio ético-jurídico, “nadie podrá imponer su voluntad a nadie” o “prohibido iniciar coacción” (o cualquier otra fórmula equivalente), se desarrollará a modo de constitución en códigos legales concretos que deberán respetarlo escrupulosamente. Para ello entrarán en competencia y supervisión mutua. Resulta previsible que en una sociedad lo suficientemente concienciada para iniciar un camino libertario un código que, por ejemplo, considerara coacción sonreír por la calle no tendría apoyos suficientes para prevalecer frente a otro que lo impugnara y castigara a sus promotores. Cualquier interpretación disparatada o contradictoria del principio constitucional libertario sería pronto barrida. ¿Y si no lo fuera? Eso es como preguntar qué pasaría si el firmamento se desploma sobre nuestras cabezas: pues que estaríamos jodíos. También podríamos convertirnos en zombis de la noche a la mañana, pero entonces ni Ancapia, ni Estado, ni tribus, ni leches.

      Que todavía no hayamos avanzado no demuestra que no podamos hacerlo.

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      Berdonio, la mayor parte de
      Berdonio, la mayor parte de incomprensión entre las personas se debe a una interpretación diferente de las palabras. El ejemplo más claro lo acabas de demostrar tu, al interpretar subconscientemente la libertad como capacidad o potencialidad de hacer algo (en el último párrafo de tu anterior comentario), y no simplemente como ausencia de coacción humana, que es la traducción liberal de esa palabra. La justicia es uno de los conceptos con más interpretaciones subjetivas, pues trata de alcanzar la paz social y el bienestar general, que es lo que mantiene unida a la sociedad, pero los liberales creemos que eso se puede conseguir de una manera, los socialistas de otra, los conservadores de otra.
      Que el liberalismo logra mayores tasas de crecimiento económico y prosperidad es algo que considero empíricamente demostrado, pero los socialistas o conservadores podrían argumentar que el bienestar material y la libertad, no son las únicas variables que hay que tener en cuenta para alcanzar el bienestar general y la paz social. Para los conservadores, la preservación de las tradiciones y de la idiosincrasia de cada nacionalidad, puede ser algo prioritario. Para los socialistas, el mantener a raya las desigualdades puede ser preferible a una sociedad más rica y desigual. Y de esta manera, lo que para ti puede ser un robo sin discusión posible, para otro puede ser considerado un acto de restitución y por tanto algo justo. No olvidemos que la propiedad está relacionada con el control legítimo sobre algo, pero ¿quién decide lo que es legítimo? Si te crees que la definición de propiedad y su origen es definido por todo el mundo de la misma manera, te equivocas.
      Espero que hayas podido ver, que la justicia no tiene nada de objetiva, y por tanto, mientras sea operativa será coactiva.
      El anarquismo tiene que elegir, entre un mínimo de coacción organizada (estado mínimo), o la coacción del caos y la ley de la selva. Lo que no existe es una opción sin coacción.

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      Si de verdad no existe opción
      Si de verdad no existe opción sin violencia, Hitler, Mussolini y compañía tenían toda la razón. La conclusión resulta ineludible.

      Otro que también tendría razón según tu discurso sería Humpty Dumpty, el de Lewis Carroll, que decía con desdén aquello de “cuando utilizo una palabra, significa precisamente lo que yo quiero, ni más ni menos”. “La cuestión es –replicó Alicia- si puedes hacer que las palabras signifiquen cosas tan distintas”. “La cuestión es –dijo Humpty Dumpty- quién manda, eso es todo.” Qué simpático y fascista era el huevo parlanchín.

      El fascismo y Humpty Dumpty tendrían razón y tampoco importaría una mierda, porque, a fin de cuentas, la fuerza pura y dura sería lo único que prevalece. La justicia, el bienestar general y el crimen serían en cada momento lo que el fuerte mandase que fuera. Camaradas, quememos todos los libros y armémonos hasta los dientes, después –en un, por otra parte innecesario, homenaje que rendiremos a la virtud- llamaremos libertad a la esclavitud y restitución a la usurpación; lo que queramos, porque seremos los dueños de las palabras y del mundo. ¿Y cómo mantendremos la paz entre nosotros, los amos del mundo?, ¿nos pelearemos hasta que sólo quede uno? Ah, no, entre nosotros seremos razonables y acordaremos no iniciar violencia.

      Un discurso que da razones para no admitir las razones obviamente flojea en algo. Pretendes jugar al ajedrez moviendo las piezas como quieras y convencerme con razones de que las razones son inútiles y de la necesidad de un Estado mínimo donde cada cual puede interpretar “Estado” y “mínimo” a su gusto, pues no habrá manera objetiva de convenir quién tiene razón.

      ¿Hace falta que siga, Javiac? Creo que no. Te he llevado a un punto en el que tú mismo reconoces implícitamente lo perdido que estás; en el que no ves otra salida que aferrarte a la contumacia más cerril, llegando incluso a ¡asumir discursos protofascistas! un dizque liberal. Fin del debate. Gracias por tu colaboración, lo he pasado bien.

      Oye, por cierto, ¿dónde exactamente dices que interpreto “libertad” en sentido positivo como poder?

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      Empezando por el final,
      Empezando por el final, interpretas libertad en sentido positivo, cuando afirmas que como no hay sociedades anarquistas no eres libre de ir a una. Pero puesto que nadie te impide organizarte con otros anarquistas y crear vuestra propia sociedad, si eres en realidad libre en sentido negativo, pero no en sentido positivo.
      Cuando afirmas que estoy defendiendo que la justicia será lo que el fuerte mande que sea, no te das cuenta que tu has afirmado eso mismo al decir (el 13-03 a las 9:58) que en caso de conflicto siempre se impondrá el más fuerte. No pensamos de forma distinta en eso, solo que tu crees que en una sociedad sin estado el fuerte será liberal; mientras que yo pienso es que no hay garantías de eso, puesto que lo que da la fuerza no es el número de gente que te apoye, ni el tener razón, sino el estar bien organizado. Y los anarquistas estáis defendiendo un sistema que desorganiza y desestructura la sociedad, y por tanto aun en el caso de una mayoría de población liberal, es muy probable que la ausencia total de jerarquía, llevara a esa sociedad a ser controlada por minorías liberticidas mejor organizadas.

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      Javiac, a modo de
      Javiac, a modo de recapitulación y sin ánimo de entrar en bucle, porque todo esto ya te lo he dicho, pero se ve que no me he explicado bien:

      En caso de conflicto siempre se impone el meramente más fuerte A CORTO PLAZO. Si me sacas de contexto mis afirmaciones, les cambias por completo el sentido. Sucede que fuerza y razón no son al fin y a la postre categorías independientes; la pregunta es: la fuerza causa la razón o, al revés, la razón causa la fuerza. Lo primero se relaciona con ideologías antirracionalistas de tipo fascistoide –lo siento pero es un hecho y no se trata de una simple argucia para descalificarte- cuya manifiesta inconsistencia las desacredita. De lo segundo, por el contrario, existen más que sobradas pruebas teóricas y empíricas; baste con percatarse de eventos bien simples, palmarios y reveladores, como, por ejemplo, que en los países avanzados no gobiernan los meramente más fuertes y organizados, los militares, sino quienes consiguen legitimarse (razón) de alguna manera.

      Si como tú aseguras la fuerza no la da ni los apoyos ni la razón sino el estar bien organizado y jerarquizado ¿cómo explicas que en el país más fuerte del mundo no mande un capitán general de los ejércitos?

      Los seres humanos necesitamos regirnos por la razón y la objetividad, que no son ninguna utopía ni quimera como lo prueba el hecho de que podamos alcanzar consensos suficientes y básicos en los países más desarrollados como, por ejemplo, que no debe gobernar el mejor armado, jerarquizado y organizado.

      Pero, además, merece una consideración aparte la evidente falsedad de que el anarquismo desorganiza y desestructura la sociedad. El anarquismo bien entendido constituye precisamente la antítesis del caos y el desorden, pues ni más ni menos significa la proscripción absoluta de la esclavitud y cualquier imposición violenta sobre las personas respetuosas y pacíficas. Por ello, EN MODO ALGUNO IMPLICA DESAPARICIÓN DE JERARQUÍA Y ORGANIZACIÓN CONTRACTUAL, esto es, libre y voluntariamente asumida. ¿O es que no estás obligado a obedecer al jefe cuando te comprometes a ello por contrato? Pero en un régimen de libertad firmas el contrato porque te interesa adherirte a la empresa que sea y no bajo amenaza. Ahora te pregunto ¿qué ejército (o cualquier otra empresa) estará mejor organizado y será más eficaz? ¿Uno de resentidos esclavos que desertarán a la menor ocasión que se les presente u otro de hombres libres comprometidos voluntariamente por una causa en la que creen al punto de no dudar en comportarse con heroísmo?

      Respecto a que interpreté la libertad en sentido positivo, también falso. Yo no exijo que me creen una sociedad anarquista para integrarme en ella, sino que no me coaccionen obligándome a pertenecer a un Estado o tener que vivir en la Fosa de las Marianas. Como ningún individuo ni grupo ha creado la Tierra, nos pertenece en principio a todos y no es de recibo que nadie por muy Estado que sea se apropie en exclusiva de toda ella sin un convenio equitativo.

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      Fuerza y razón sí que son
      Fuerza y razón sí que son categorías independientes, el comunismo no tiene razón, y lleva más de un siglo ejerciendo el poder en varias sociedades. La legitimidad sí que es importante para un gobierno, pero esta no necesariamente se logra a través de la razón. Más influyente que la razón para la gran mayoría de la gente, son las emociones, las sensaciones. La fidelidad a una marca o a una ideología, no se debe sólo al cálculo racional, sino principalmente a las emociones que está despierta.
      El ejército no dirige el país porque no cuenta con legitimidad para ello, la gente no lo desea y los militares lo saben. Pero si un gobierno democrático llevará el país al caos, la anarquía y el desorden, y la sociedad estuviera fragmentada, no te quepa duda de que no se quedarían cruzados de brazos (bastantes ejemplos históricos puedes encontrar). Con esto quiero decir también que el ejército no es el agente mejor organizado en las sociedades modernas, sino probablemente los partidos políticos (y los lobbies que los sustentan).
      Ese consenso que dices que los países desarrollados han alcanzado, se llama estado democrático de derecho, y es lo que el anarquismo quiere destruir. Ese consenso, para ser operativo no puede ser meramente teórico, sino ejecutivo, y eso significa el poder obligar a los díscolos que desafían las normas democráticas (y eso es un estado).
      En fin, un debate divertido, nos han faltado las cervezas, con eso hubiéramos solucionado el mundo!
      Un saludo.

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      Sí, campeón, nos han faltado
      Sí, campeón, nos han faltado las cervezas.

      Algo vamos avanzando: la apariencia de legitimidad es fundamental para mantener el orden social. El comunismo no tiene razón, pero se la arroga –al punto de autocalificarse de científico- y por desgracia aún convence a demasiados. El caso es que meramente la fuerza bruta, la coacción, no debe ni puede sustentar una cooperación humana estable, sino que resulta imprescindible persuadir lo suficiente mediante la razón, real o aparente, o las emociones, da igual. Esa alabanza hobbesiana a la coacción que subyace en todo estatismo –forma atenuada de fascismo- se demuestra radicalmente espuria: los seres humanos, como especie social que somos, tendemos naturalmente a cooperar, no a agredirnos. La fuerza inmediata sólo es necesaria para protegernos de las agresiones, pero la coacción no constituye en modo alguno un pilar sobre el que descanse la sociedad. Es totalmente falso que el arbitraje de un gobierno coactivo central –órgano internamente anárquico que por sí mismo carece de fuerza real y se basa en un convenio derivado de la persuasión- sea condición necesaria para mantener la paz y colaboración social, como tampoco precisamos de un súper ejército que impida que las FFAA ataquen y esclavicen a los civiles o se desangren en luchas intestinas.

      El orden socio-político no se sustenta en un imprescindible gobierno central, sino en la existencia de instituciones adecuadas. El estado democrático de derecho (descarado oxímoron) ha cuajado en Occidente gracias a instituciones como el principio de legalidad y la responsabilidad gubernamental, inexistentes en Somalia, Afganistán o Irak (léase, por ejemplo, a Fukuyama). Si las instituciones las impusiera un Estado sería facilísimo convertir Afganistán en Dinamarca, pero no, resulta que son previas al mismo y su condición necesaria. Las instituciones o consensos básicos no sólo no derivan de un Estado (el orden no deriva del gobierno, bien al contrario, no sería posible ningún gobierno sin un orden subyacente previo), sino que tampoco precisan de uno, te equivocas, para expresarse. Un Estado no se caracteriza por su capacidad ejecutiva –te lo repetiré mil veces si es necesario- sino por violentar a los justos. Instituciones como la responsabilidad, el principio de legalidad y la seguridad jurídica sólo encuentran cauce satisfactorio y congruente si se respaldan por agencias de seguridad absolutamente pacíficas (durísimas con quien viole la soberanía individual, pero las primeras en respetarlo).

      Las instituciones evolucionan y se perfeccionan en indudable línea ascendente presidida por la lógica de la aditividad no nula. La democracia liberal, basada en una institución como la confianza en el gobierno sin la que no sería posible, ya que, te repito, ningún gobierno se autosustenta a la larga, ha cumplido su papel como un peldaño más en ese progreso, pero ya es hora de superarla. Amenazada por populismos totalitarios, corrupciones, burocracias, ineficacias, enconamientos irresolubles, etc. es un muy defectuoso sistema que se puede y se debe mejorar. La solución se llama soberanía individual.

      La democracia liberal es un gobierno que se sustenta en instituciones espontáneas de orden social previas e independientes que no le necesitan ni desaparecerán cuando sea abolido. Son estas arraigadas instituciones las que garantizan nuestra convivencia y las que, una vez se sustituya la confianza en el gobierno por el absoluto respeto al individuo pacífico (soberanía individual), la mantendrán. Es un absurdo circular postular que necesitamos un gobierno para mantener un orden sin el que el gobierno no existiría. Si pretendes apoyar el orden en el gobierno al tiempo que éste se apoya en el orden, se te viene todo abajo.

      Saludos y, sí, podemos dar por finalizado el debate a menos que tengas algo realmente nuevo que decir, que tampoco es cosa de entrar en modo “disco rayado”.

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    Anónimo, vale, te compraré lo
    Anónimo, vale, te compraré lo que dices. ¿Pero que pasa cuando no vendes? en términos incluso metafóricos e incluso tu supervivencia depende de ello. Ya no estoy hablando ni de felicidad.
    ¿Te quedas marginado por obligación o algo así quieres decir?
    No se trata de defender el Estado, se trata de que en última instancia debe de existir algún tipo de mecanismo que asegure tu supervivencia aunque los demás quieran incluso enterrarte. No sé si me explico como diría Anxo Bastos.

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      Faked, perdona pero creo que
      Faked, perdona pero creo que planteas una hipótesis de lo más absurda. Si no te entiendo mal, vienes a sugerir que si nadie quiere colaborar contigo estaría justificado obligar a alguien a hacerlo, pues de lo contrario no podrías sobrevivir. ¿Por qué rayos te va a odiar todo el mundo si eres una persona pacífica, honesta y colaboradora? Vender es facilísimo: sólo es cuestión de bajar el precio; así puedes venderles hielo a los esquimales. Además, si la humanidad entera desapareciera –caso similar a efectos práctico- podrías sobrevivir en plan Robinson sin ningún problema. Se trata de supuestos inverosímiles y, en todo caso, extremos que como mucho podrían justificar reacciones muy excepcionales y tasadas, y no la coacción sistemática y rutinaria que supone el Estado. Es como si dices que qué pasa si te mueres por no robar un bocadillo. Pues róbalo, hijo, ya estás tardando, pero eso no legitima el robo en abstracto ni te libra de tener que pagar la indemnización correspondiente llegado el caso.

      A ver si nos entendemos. Aquí se está discutiendo cuál es el mejor modo de llevarse bien. A una fiera que tenga la necesidad vital de atacar a todo bicho viviente está claro que esto no le interesa: seguirá matando hasta que alguien la mate, está en su naturaleza. Pero para llevarse bien con alguien, el mejor modo no es coaccionándole. El Estado, es decir, la violencia, no es un buen modo de convivir. Capisce?

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    Faked, te crees tú que si
    Faked, te crees tú que si todo el mundo quisiera enterrarte te iba a salvar el Estado? Vamos, no me joas…

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    Bueno, quizás me has
    Bueno, quizás me has malinterpretado. No he dicho todos, porque esto incluiría al Estado evidentemente.
    No tiene porque ser odio, simplemente que no les interese nada de mí. Como si no existiera vamos.

    ¿Vender hielo a los esquimales? será si no tienen, porque por muy barato que lo pongas, si ya tienen…

    No sé, creo que lo que me quieres decir es que para que te quieran mujeres que te gustan, ¿deberías de colaborar en huelgas feministas si las hacen o algo así?
    por poner un ejemplo ya que está el tema de actualidad.

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      Faked, para gustar a una
      Faked, para hacerle tilín a una feminista hay que marcar paquete y jamás bailarle el agua. (Esto igual no funciona con las inteligentes, pero hablamos de feministas). ¡Ni que hubieras nacido ayer!

      Puestos en plan doctora Francis, diría que tienes un problema con las mujeres: sólo te gustan las que te rechazan. Resuelve eso y verás que ni el Estado ni las razias son necesarios para ligar, que es la cosa más sencilla del mundo: sólo hay que bajar un poco el precio de uno mismo o hacerse más valioso. Precisamente, en esto de hacernos más valiosos, los hombres tenemos gran ventaja sobre las mujeres. Aprovéchala.

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    BERDONIO, no, lo que me doy
    BERDONIO, no, lo que me doy cuenta es de que tiendo a gustar a mujeres que no me gustan por algún motivo. No tiene porque ser su físico. Y eso que no es que busque una modelo, pero en fin, tampoco lo exageraré y rezaré la parte de la canción de Camilo Sesto que dice: siempre me voy a enamorar de quien de mí no se enamora.

    Sí, será cuestión de eso, de que me pongo un precio muy alto, tomaré nota.
    Lo de hacerse más valioso socialmente para ligar sobretodo, hoy en día sólo hay dos formas efectivas: ser feminista o «bienquedista».

    Alguien me dijo un día que la mujer en general de por sí tiende a valorar poco, al menos positivamente. Será muy positiva de mentalidad, con su gran ego, pero ese es otro menester. Yo tan sólo soy una victima más de esto, no soy el único.

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      Faked, créeme, hacerse el
      Faked, créeme, hacerse el feministo no es una buena táctica con las mujeres. Con ello les estás diciendo que eres tonto o un farsante muy necesitado, y eso viste más bien poco. Además, mejor no andar con feministas, que lo mismo te lían y acabas degenerando la raza con sus genes, que eso se hereda.

      Hazme caso, coño, tú castigador como el Pichi…

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    BERDONIO, Jajaja muy buena.
    BERDONIO, Jajaja muy buena. Es posible que sea tonto o simplemente es la edad. No es que tenga demasiada, pero estoy a 10 años de estar seguramente en la mitad de mi vida y en la otra mitad no creo que pueda aguantar tanto los tutes de las mujeres ni ser tan Pichi.
    Quizás tengas razón, el problema es que hoy en día es complicado no andar con ellas y a veces hasta maldigo el ser hombre porque no me puede explicar como aún viendo lo que veo serían el ser que más podría querer.
    Al final, puede que me falte un tornillo a mí también.

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    BERDONIO, puedo* sorry
    BERDONIO, puedo* sorry

    JAVIAC, es cierto que en sociedades con mayor densidad de población también cabe la posibilidad de que haya más producción, sólo hay que ver de ejemplo China.
    Tampoco digo lo de Esparta pero…
    las oportunidades para conseguir fines hacen falta precisamente porque hay quien las necesita o las desea.

    No sé, llegué a la conclusión de esto cuando vi que el IDH contempla más variables que la productividad. Y es que tiene sentido el asunto. Es posible que si entras a un establecimiento en Noruega no haya tantos productos como uno en China pero como ya te digo, no parece que objetivamente sea algo necesario. Quizás me equivoque.

    En cuanto a lo de imponerse la razón en la justicia en primera instancia, de eso se trataría, lo que pasa que luego hay filósofos como Kant que critican la razón pura.
    Aquí un poco de broma para calmar las aguas.


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