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GoFundMe, ayudas al desarrollo y lo que sí (y lo que no) arregla Bitcoin.

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El pasado 29 de enero se inició en Canadá el Freedom Convoy, una protesta que a 7 de febrero sigue activa oponiéndose a los controles de vacunación para los camioneros que volviesen a Canadá por tierra o serán obligados a permanecer dos semanas en cuarentena. Estos camioneros estaban recaudando fondos a través de GoFundMe—plataforma para demandar y ofrecer subvención para proyectos—para financiarse hasta que la plataforma retiró su campaña de micromecenazgo alegando que violan sus términos y condiciones al promover abusos y violencia al haber relacionado el movimiento con ciertos episodios de violencia en la zona. (Curioso cuando GoFundMe financió sin problemas a los grupos de antifa durante las protestas del año pasado.) Esto fue una vez la campaña había recaudado más de diez millones de dólares como apoyo a la causa. GoFundMe llegó a repartir un millón de los diez y devolvió los otros nueve a los usuarios. No sin antes crear cierta polémica. Originalmente, GoFundMe pedía que cada usuario reclamase su dinero de vuelta o este sería redirigido a otras campañas según estimase oportuno la empresa.

Como respuesta, aquellos interesados en donar a la causa han encontrado otras maneras de financiar a los camioneros mediante otras plataformas de micromecenazgo por un lado y Bitcoin por otro. Para apoyar la causa con Bitcoin, los organizadores del Freedom Convoy han creado una página de donaciones, la cual acepta donaciones on-chain de Bitcoin y mediante la Lightning Network. Todo el Bitcoin donado se mantendrá en la cartera que necesitará varias firmas para poder usar los fondos recaudados. De esta manera, la wallet elimina el punto único de fallo de plataformas centralizadas como GoFundMe. La configuración de la wallet también asegura que el grupo debe coordinar cómo se utiliza el dinero, ya que ninguna persona tiene la capacidad de transferir Bitcoin. Ahora, por ejemplo, los camioneros están debatiendo cual es la mejor manera para distribuir los fondos entre ellos. Tal como están las cosas ahora, parece que el énfasis principal estará en utilizar Bitcoin para ayudar a los camioneros a comprar combustible y alimentos mientras enfrentan el amargo invierno canadiense en su búsqueda por poner fin a las restricciones. Por ahora llevan más de 11 bitcoins recaudados.

Este episodio y la utilización de cláusulas contractuales demasiado ambiguas de GoFundMe demuestran como los mecanismos tradicionales de pago quedan obsoletos, pueden caer ante la censura y presiones políticas. Bitcoin es un sistema monetario inclusivo, libre de censura y seguro. Bitcoin está demostrando que es una tecnología disruptiva que ya está aquí para quedarse. Esta manera de efectuar pagos descentralizados puede aplicarse a otros campos. Por ejemplo, al enviar dinero al desarrollo, ahora los países podrán obviar los muchos intermediarios antes de que el dinero llegue a los interesados y así no financiar a políticos corruptos.

En los últimos 50 años, los gobiernos occidentales han donado más de 4.600.000.000.000 dólares a países en vías de desarrollo, 60% del cual provenía de gobiernos. A parte de todas las críticas que se le pueda hacer a las ayudas al desarrollo, las cuales yo comparto en su mayoría, si suponemos que hay buenas intenciones detrás de estas y no que los criminales de aquí ayuden repartiendo parte del botín con los criminales de allá a cambio de algo, los defensores de la ayuda al desarrollo deberían promover el uso de Bitcoin para causas humanitarias. Estudios muestran que entre 2013 y 2015 solo se pudo verificar que llegó correctamente un 7% de las ayudas que se enviaron desde Estados Unidos a Ghana. Con Bitcoin se puede terminar con estas redes centralizadas que se requieren para el traspaso de fiat y enviar el dinero directamente a la población objetiva. Seguramente, los mafiosos de aquí no lo hagan y busquen alguna excusa para seguir con el método clásico. Al fin y al cabo, los beneficiados son sus contrapartes y compañeros de crimen. Pero ahora tendrán que esforzarse más en dar explicaciones de por qué no utilizan medios más seguros y sin tantos puntos de fallo. Por tanto, podemos decir que Bitcoin arregla la censura política sobre medios de pago centralizados y la corrupción de las ayudas al desarrollo.

Lo que no arregla Bitcoin es la ideología de la gente. Podemos esperar que con un buen dinero la preferencia temporal de las personas decaerá, ahorrarán y planearán más hacia el futuro. Pero eso no quita que siga habiendo gente con gustos políticos y a favor de ciertas campañas y en contra de otras, por lo que seguiremos viendo, tal vez, empresas como GoFundMe que no quieran financiar ciertas campañas por su tinte ideológico. No obstante, estas tendrán más competencia que la actual porque la opción descentralizada estará ahí, cada vez con una mejor infraestructura. Por tanto, GoFundMe u otras empresas de micromecenazgo no se podrán permitir ser tan ambiguos con sus condiciones de uso o eliminar campañas activas de manera indiscriminada. Sus posibles futuros clientes necesitarán, al menos, contar con cierta certeza a la hora de operar. Además, GoFundMe necesitará buena reputación ya que esto será el distintivo con otras plataformas menos conocidas pero descentralizadas.

A la vez, resulta llamativa la noticia de que KPMG Canadá ha añadido Bitcoin a su tesorería corporativa, siendo la primera inversión de este tipo para la compañía. Bitcoin, cada vez más, parece imparable.

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