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Historia de Aragón (I): Los pilares del reino de Aragón

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Aragón comenzó siendo un pequeño condado dependiente del Imperio de los francos. Conforme pasan los siglos, esa estructura condal va alcanzando unas cotas de autonomía que lo acabarán convirtiendo en el reino de Aragón. Es a partir del S.XI cuando se constituye como tal y va adquiriendo una serie de instituciones. Este tendrá cuatro pilares fundamentales que lo definen.

El Rey y la curia

El primer pilar es el rey. La monarquía es una institución unipersonal, Los reyes medievales eran reyes por la gracia de Dios, es decir, la facultad de gobernar un reino se da por la gracia divina. Se produce una sacralización de la figura real. En una sociedad donde cerca del 95% de la población no sabía ni leer ni escribir, la gestualidad y la interpretación de los signos es fundamental. El rey está rodeado de símbolos, iconos, señales… La iconografía es muy importante y el rey la necesitaba para hacerse respetar y diferenciar con respecto a los demás. Algunos de estos símbolos eran las armas, que representaban al rey como el garante de la defensa. El cetro representaba la justicia. Y el orbe representaba su poder sobre el mundo.

En un primer momento, ya con Sancho Ramírez, empezamos a tener documentos de un grupo de notables que se reúne junto al rey, se denominaba curia, se trataba de una especie de consejo formado por los individuos más importantes del reino, que asesoraban al rey y firmaban junto a él los documentos. La curia del rey estaba formada por los nobles, figuras que han recibido un título de nobleza, se les denomina señores, y a los más importantes se les llama mayores. Junto a la nobleza también encontramos a los obispos, abades y otros cargos eclesiásticos importantes. Esta curia, a partir de 1134, se irá transformando en una institución denominada como cortes, no sólo había nobles, laicos y eclesiásticos, sino también representantes de las ciudades.

El Justicia de Aragón

Frente al crecimiento de las ciudades y burguesía, las relaciones sociales cambian y con ellas las formas de poder y gobierno. En las cortes encontramos a los nobles, a la Iglesia, y a las universidades, que son instituciones formadas por hombres libres organizadas políticamente a partir de la autoorganización de las ciudades. Todas las cortes de Europa tenían estos tres brazos, pero las cortes de Aragón tenían la peculiaridad de tener cuatro brazos, ya que la nobleza estaba dividida en dos, alta y baja nobleza.

El cuarto de los pilares era el Justicia, ya con Alfonso el batallador aparece un noble dentro de la curia que ostentaba este cargo. En las cortes de Ejea de 1265 se estableció que el Justicia fuera una especie de mediador, que aplicase la ley cuando hubiera un pleito jurídico entre el rey y el reino o entre los cuatro brazos de las cortes. El Justicia era el garante de que se cumpliera la ley en Aragón.

Los fueros

Otro de los pilares fundamentales es la ley, que estaba recogida en los fueros. Existía una gran diversidad de fueros en todo el reino, no había una unidad jurídica como puede existir en mayor o en menor medida ahora. En primer lugar, encontramos los fueros de carácter burgués, que se basaban en cuestiones de índole económica, el primer fuero burgués es el de Jaca (1076-1077), que intentaba regular las actividades económicas de la ciudad.

En segundo lugar, encontramos los fueros militares, cuando existía una tensión fronteriza importante el territorio solía ser objeto de la concesión de fueros militares, el objetivo de estos fueros era defender la frontera incentivando a la población a que habitara en esos lugares. Y, en tercer lugar, los fueros concejiles, que son concedidos a un lugar para que los hombres organicen el territorio y la defensa. En estos fueros concejiles se hace gran hincapié en la libertad de organización del concejo, y, por otro lado, en la propiedad privada. Los fueros se sistematizaron y compilaron con Jaime I, en 1247.

La diputación del General

A todas estas instituciones hay que sumar la diputación del general (un quinto pilar del reino), un órgano administrativo que se encargará en cada territorio de la hacienda. Cada reino dentro de la Corona de Aragón necesitará su propia hacienda. En principio este organismo era sólo para la recaudación y administración de impuestos.

Todas estas instituciones fueron perdiendo importancia con los Austrias, aunque se mantuvieron. No será hasta después de la guerra de sucesión española cuando, por el apoyo de la Corona de Aragón al archiduque Carlos, se le retiren los fueros con los Decretos de Nueva Planta.

Ver también

Los movimientos antifiscales como motor de la historia. (Juan Navarrete).

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