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Un primer análisis económico del derecho desde un punto de vista Austriaco

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La competencia perfecta es un concepto ampliamente enseñado en la economía, y sobre el cual se fundamentan varios -y muy populares- estudios de análisis económico del derecho. Pero, ¿cuán válido es en la vida real? Este modelo puede no ser tan útil como parece, y hay que poner en tela de juicio la decisión de tomarlo como una herramienta analítica en análisis económico del derecho. La Escuela Austriaca de Economía ofrece una perspectiva diferente.

Desmitificando la competencia perfecta

En el mundo del análisis económico del derecho, fundamentado en la noción de equilibrio perfecto, se espera que las teorías predigan eventos futuros. Puesta en funcionamiento institución jurídica x, se seguirá efecto y, dadas condiciones u. Sin embargo, desde los Austriacos, se argumenta que una teoría debe hacer que el mundo sea comprensible en términos de la acción humana y la búsqueda de metas. Aquí es donde el modelo de competencia perfecta entra en escena, y comienzan las críticas.

El modelo de competencia perfecta asume que los mercados funcionan de manera precisa, con costos y beneficios marginales coincidiendo, lo que lleva a juicios sobre el mercado. Pero cuando la realidad se desvía de este modelo, se argumenta que el mercado ha «fallado». La Escuela Austriaca de Economía considera que esta teoría es descriptivamente falsa debido a la especificación de supuestos fundamentales, como la objetividad del valor y la información perfecta sobre las preferencias de los actores. En otras palabras, se especifican como ausentes: el valor subjetivo, la función empresarial, la incertidumbre y el paso subjetivo del tiempo.

Un modelo estático

El problema no radica en la cantidad de detalles que se excluyen en la teoría económica, ya que todas las teorías necesitan cierto grado de abstracción. De ser así, el problema sería de fácil solución. Sencillamente, se enriquecería el modelo con un mayor número de presupuestos hasta que se consiga un grado satisfactorio de realismo. Por el contrario, la crítica principal de los Austriacos es que la abstracción específica, es decir, especificar como ausentes ciertos elementos de la realidad, en vez de presentarse una ausencia de especificación de estos, en del modelo de competencia perfecta, crea una imagen estática de los mercados en equilibrio, dejando de lado la imaginación, la sorpresa y la función empresarial que son esenciales en la realidad del mercado.

En el modelo de competencia perfecta, se asume que los agentes siempre maximizan su utilidad en un mundo de equilibrio perfecto. Esto ignora la dinámica de un mercado real, donde la innovación, la competencia y el cambio son constantes. Además, se basa en la idea de que se conocen todas las oportunidades disponibles, lo cual es irreal en un mundo en constante cambio y con información limitada.

La alternativa austríaca

Desde la Escuela Austriaca, se critica la representación del mercado como un equilibrio constante, ya que la realidad del mercado es un proceso dinámico y abierto. La abstracción específica del modelo de competencia perfecta no tiene en cuenta la subjetividad del valor ni el error empresarial, lo que lo hace descriptivamente falso -y falaces las consecuencias que se generen a partir de ese razonamiento.

En últimas, el modelo de competencia perfecta, aunque ampliamente enseñado en economía, y adoptado en análisis económico del derecho, presenta desafíos significativos cuando se aplica a la realidad de los mercados. La Escuela Austriaca de Economía ofrece una perspectiva más dinámica y realista, que no es descriptivamente falsa, enfatizando la importancia de la función empresarial, la subjetividad del valor y la incertidumbre en la toma de decisiones económicas. Esta visión nos invita a repensar la forma en que entendemos y evaluamos los mercados y sus interacciones con el derecho.

Equilibrio en Economía: ¿Realidad o Construcción Mental?

En la teoría económica, el equilibrio es un concepto fundamental que se utiliza para entender cómo funcionan los mercados. En el mundo de la economía, se supone que, en un estado de equilibrio, los actores económicos han agotado todas las posibilidades de intercambio. Es decir, nadie espera mejorar su situación a través de un nuevo acto de intercambio. Esta idea es lo que la Escuela Austriaca -más específicamente Ludwig con Mises- llama «equilibrio simple».

Sin embargo, la crítica Austriaca se centra en que esta construcción mental del equilibrio no es adecuada para comprender el surgimiento y funcionamiento del mercado en la vida real. Esto se debe a que el equilibrio simple se basa en la eliminación hipotética del cambio, la información y el movimiento irregular del mercado. En el mundo real, existen la función empresarial, el error y la sorpresa, lo que hace que la noción de equilibrio simple sea irreal.

A pesar de esta crítica, desde la Escuela Austriaca no descarta el uso del modelo de competencia perfecta, en el que se basa el equilibrio simple. En cambio, lo considera una herramienta valiosa para comprender el cambio en el proceso de mercado. Este modelo se utiliza para estudiar cómo se comportan los mercados en un entorno de interacción constante y competencia.

Una visión limitada

El problema real radica en la visión instrumentalista de la teoría económica, especialmente en el contexto del análisis económico del derecho neoclásico. En lugar de concebir el mercado como un proceso en constante cambio, este enfoque utiliza una representación estática del mercado, lo que lleva a una visión limitada de cómo funcionan las interacciones económicas -y a diseñar instituciones jurídicas que, buscando corregir fallos del mercado, terminen distorsionándolo.

El mercado no se encuentra en un estado de equilibrio constante, como sugiere el modelo de competencia perfecta. En cambio, es un proceso en constante evolución, donde las preferencias individuales cambian, y las acciones de los agentes económicos responden a estas fluctuaciones. Este proceso es dinámico y no tiende a un equilibrio final alcanzado, ya que constantemente se descubren nuevas oportunidades. La función del derecho, entonces, no es la de forzar la asignación de recursos a un estado donde no se identifiquen fallas del mercado, sino a facilitar el proceso de coordinación que tiende siempre hacia el equilibrio (el proceso de equilibrio).

El cambio constante

La Escuela Austriaca de Economía aboga por una visión más realista y dinámica del mercado, que tenga en cuenta el proceso de mercado en constante cambio. No hace nada mal explorar ese paradigma económico y tomarlo como marco teórico para adelantar análisis económico del derecho. En lugar de centrarse en el equilibrio simple, se enfoca en el proceso de equilibrio, que implica una búsqueda constante de mejores oportunidades y un constante descubrimiento de nuevas formas de interacción -sin llegar nunca a un conocimiento perfecto de ellas.

En resumen, el concepto de equilibrio en economía es más que una imagen estática. Desde la Escuela Austriaca de Economía, se aboga por una comprensión más dinámica de cómo funcionan los mercados, que refleje la realidad de la competencia, el cambio y la innovación constantes. Este enfoque nos ayuda a apreciar la complejidad de las interacciones económicas y a comprender mejor cómo se relacionan con el derecho y las instituciones, tomando en consideración el papel que juegan facilitando el proceso de equilibrio o entorpeciéndolo.

Ver también

Monopolio desde Hayek y Schumpeter (Martín Sánchez).

El destino socialista de la competencia perfecta. (Juan Ramón Rallo).

Sobre la competencia. (José Ignacio del Castillo).

Sobre procesos de mercado. (Fernando González San Francisco).

Fallos de mercado. (José Hernández Cabrera).

1 Comentario

  1. Dice vd.:
    «En la teoría económica, el equilibrio es un concepto fundamental que se utiliza para entender cómo funcionan los mercados. En el mundo de la economía, se supone que, en un estado de equilibrio, los actores económicos han agotado todas las posibilidades de intercambio. Es decir, nadie espera mejorar su situación a través de un nuevo acto de intercambio. Esta idea es lo que la Escuela Austriaca -más específicamente Ludwig con Mises- llama «equilibrio simple»»
    A ver, esto es completamente falso; no se de donde saca vd. la idea del equilibrio simple; desde luego de Von Mises no; eso que Vd. denomina como simple, en todo caso, seria una una hipotetica economia sin cambios ulteriores (es decir, donde las preferencia temporales, los fines y/o valoraciones de los consumidores, la recursos o factores originarios de produccion trabajo y «tierra» y el conocimiento tecnologico, permanezcan inmutables; es evidente que esta construcción imaginaria es imposible, porque en todo caso, una parte del recurso originario tierra no es permanente como es el caso de las materias primas en las que el Stock no es ilimitado) donde se habria instaurado un estado final de reposo sobre el cual la economia rotaría uniformemente; pero, en esa economia los precios o ingresos marginales no serian iguales a los costos o precios marginales de los factores de producción; habria un diferencial de precios llamado interes originario o economico, determinado por el descuento de bienes futuros sobre los bienes presentes; mas aun, en esa construccion imaginaria donde el dinero es un simple numerario neutral, ni siquiera habria lo que vulgarmente se llama el tipo de interes financiero de «mercado» o contractual, es decir, el de los prestamos o mutuos en dinero; porque el dinero no tendria ningun sentido ni utilidad en una economia de giro uniforme.

    Ahora bien, a lo mejor vd. confunde el «equilibrio simple» con lo que Mises denomina el estado normal o temporal de reposo que siempre se da todos los dias en una economia de mercado donde la oferta y la demanda coinciden y dan lugar a un precio de mercado; esto incluso tuvo que admitirlo el cantamañanas de Ludwig Lachmann precursor de la falaz Teoria de las Expectativas Racionales y de mamarrachadas, junto con Hayek, de la transmision o uso del «conocimiento» en la sociedad.
    Un cordial saludo


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Wilhelm Röpke es un economista con una gran erudición y diálogo interdisciplinario, como historia, derecho y sociología. Sus investigaciones son una referencia y modelo para la ciencia económica, una ciencia muy empobrecida en las últimas décadas por paradigmas mecanicistas y matematizantes, tan atacadas por Röpke ya en su época.