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Obama, el spammer

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Si consigue esto último, desde su equipo tratarán de venderlo como una victoria, pero será en realidad su primera gran derrota como presidente de Estados Unidos.

Antes incluso de conocer cuál será el resultado final, la gran apuesta de Obama le ha supuesto un gran coste en términos de popularidad. El actual inquilino del 1600 Pennsylvania Avenue de Washington DC ha descubierto que no tiene carta blanca para poner en marcha cambios radicales de lo que, más que el sistema político, muchos estadounidenses consideran su modelo de sociedad. En el caso de que fracase en su intento de reformar el sistema sanitario, el desgaste de su liderazgo será todavía mayor. Por eso él y su equipo han puesto toda la carne en el asador para lograr popularizar el proyecto. Y eso incluye, no podía ser de otro modo, el uso de la red.

Dentro del sitio de internet de la Casa Blanca se ha creado un apartado específico destinado a lograr adeptos a la reforma y dar argumentos a sus partidarios. Lleva por título el pretencioso nombre de "La Reforma del seguro médico: la realidad" e incluye una versión en español. Lejos de conseguir su objetivo, esta web ha logrado convertirse en un verdadero quebradero de cabeza para el equipo de Obama y, de paso, demostrar las malas formas de uno de sus miembros.

Desde la Casa Blanca se envían, se supone que sólo a quienes lo soliciten, correos electrónicos informando de las novedades del sitio dedicado a promocionar la reforma sanitaria. El problema es que muy pronto se supo que los mensajes también les llegaban a muchos que no habían dado su dirección de e-mail con tal fin. La primera reacción del equipo de Obama fue negar la realidad. Cuando, por fin, no les quedó más remedio que reconocer lo evidente se optó por culpar a unos terceros sin especificar y, de paso, atacar a quienes denunciaban el spam presidencial.

El encargado de ello fue el responsable de internet de la Casa Blanca, Macon Phillips, que lo hizo a través de la bitácora de dicha institución. La entrada en cuestión no tiene desperdicio. Además de culpar de los "correos basura" a unos misteriosos grupos "fuera de todas las líneas políticas", se dedica a insultar a quienes se oponen a la reforma. De ellos, Phillips dice que tienen como táctica el descrédito y los rumores online. De quienes denunciaron el spam, que invocan "siniestras teorías de la conspiración".

Si desde la Casa Blanca se hubieran limitado a pedir perdón desde el primer momento se podría confiar en su sinceridad. Sin embargo, la negativa inicial junto con los posteriores insultos y excusas poco claras hacen pensar que desde la Casa Blanca apostaron por el "correo basura" puro y duro. Obama se ha convertido en el primer presidente spammer de los Estados Unidos. Todo un logro negativo.

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