No, la “vivienda vacía” no será la solución al problema habitacional de España

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Un análisis del parque residencial español por provincias revela una correlación de Pearson de −0,60 entre la tasa de formación de hogares sobre el stockexistente y el porcentaje de vivienda vacía medido por consumo eléctrico. La relación es negativa y estadísticamente robusta: las provincias con mayor presión demográfica residencial son las que presentan menor proporción de vivienda desocupada, y viceversa. El dato agregado nacional —frecuentemente citado en el debate público como evidencia de un problema de distribución— oculta una heterogeneidad territorial que invalida ese diagnóstico. 

Los casos extremos ilustran la magnitud de la divergencia. Madrid formó 160.942 hogares netos entre 2022 y 2025 sobre un parque con apenas un 3,4% de vivienda vacía. Ourense formó 3.296 hogares en el mismo periodo con un 42,7% de su parque desocupado. El patrón se replica con consistencia: Barcelona, Málaga, Baleares y Álava tienen tasas de vacío inferiores al 10%; Zamora, Teruel, Soria y Ávila las tienen por encima del 30%. La distribución espacial no es aleatoria ni marginal: responde a la misma estructura de concentración territorial que explica la presión en los mercados tensionados.

La vivienda vacía en las provincias de interior es, en su mayor parte, el residuo patrimonial de décadas de emigración interior. No se trata de una decisión de retención especulativa sino de una desconexión entre el parque heredado y la demanda efectiva, que es inexistente o decreciente. Las políticas de movilización de vivienda vacía —recargos fiscales, incentivos al alquiler, expropiaciones temporales de uso— operan sobre la oferta en mercados donde el problema no es de oferta sino de ausencia de demanda. Su efecto sobre la asequibilidad en los mercados tensionados es, por construcción, nulo.

El error analítico tiene consecuencias directas sobre el diseño de política pública. Los mercados con tensión real requieren incremento de oferta en localización relevante: clasificación de suelo, agilización de licencias, promoción pública en régimen de alquiler asequible y financiación con condicionantes de precio. Los territorios con vaciamiento requieren, si se considera oportuno intervenir, políticas de demanda: generación de tejido productivo, mejora de accesibilidad y dotación de servicios. Tratar ambos fenómenos como manifestaciones de un único problema habitacional lleva a aplicar instrumentos inadecuados en los mercados equivocados.

La conclusión metodológica del trabajo realizado por Diego Sánchez de la Cruz y Santiago Calvo para el Instituto Juan de Mariana es directa: el stockagregado de vivienda vacía no es un indicador útil para el diagnóstico del problema de acceso a la vivienda en España. La oferta desocupada y la demanda insatisfecha no comparten geografía. Cualquier análisis que parta del total nacional sin desagregación provincial estará midiendo, en buena medida, el vaciamiento demográfico del interior, no la disponibilidad de vivienda en los mercados donde se concentra la presión. Las políticas públicas que se deriven de ese diagnóstico errado difícilmente producirán los efectos buscados.

juandemariana
Author: juandemariana

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