Sola y borracha quiero llegar al comité federal

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El acoso laboral es un problema realmente importante en las sociedades modernas. Entre las causas, debate que nos supera ahora mismo, podría estar la incorporación de la mujer al mercado laboral, la mayor concienciación o la pervivencia de ciertos comportamientos inaceptables. Bueno, inaceptables desde el punto de vista moral, porque legal es ya otra cuestión. En Países Bajos, por ejemplo, un tribunal condenó a una empresa a aflojar 35.000€ a un trabajador musulmán al que había despedido por negarse a estrechar la mano de su compañera.

En España, siempre a rebufo de lo que pasa al otro lado del Atlántico, en los últimos años hemos visto cómo la izquierda hacía suyo el lema Me Too, una campaña contra los comportamientos heterofasciopatriarcales de ciertos productores de Hollywood. Llama la atención que dichos comportamientos no surgieran en el Partido Republicano o algún think tank conservador. El caso es que aquí hemos tenido a toda la izquierda a coro impartiendo homilías sobre cómo terminar con los marichulos, negacionistas (me encanta ese término) de la violencia de género o que directamente premian a las personas que tratan a las mujeres como objetos.

Esta campaña, con el tiempo, se ha materializado en modificaciones del ordenamiento jurídico. Desde 2023, es obligatorio que determinados puestos de trabajo cuenten con un canal interno de denuncias anónimas. Las empresas de más de cincuenta trabajadores, las Administraciones Públicas, los PARTIDOS POLÍTICOS, los sindicatos, las organizaciones empresariales que reciban fondos públicos (aquí entran prácticamente todas) y algunos sectores regulados, como banca y seguros, aunque tengan menos de cincuenta trabajadores. La ley exige que se entregue acuse de recibo en siete días desde la puesta en conocimiento de los hechos, y de otros tres meses para la resolución o respuesta motivada.

Pues bien, esta semana hemos descubierto que funcionar, lo que se dice funcionar, su propia legislación en el ámbito del PSOE, como que no. El primero fue Paco Salazar, candidato a suceder al preso Santos Cerdán en la secretaría general del partido. Aquí le han quitado la militancia cinco meses después de las denuncias (a la porra el plazo legal y aquí no pasa nada), pero lo peor es que el partido no ha llevado las denuncias a la Fiscalía, pese a considerar los hechos “verosímiles y trascedentes”. De hecho, no ha empezado a tomar cartas en el asunto hasta que eldiario.es sacó las denuncias. “Yo te ignoro, hermana”.

La medalla de plata se la lleva Antonio Naranjo, secretario general del PSOE en Torremolinos (Málaga). Este individuo ha sido denunciado por, presuntamente, un acoso sexual que incluiría mensajes y tocamientos no consentidos. Este también ha sido suspendido de militancia y el caso se ha llevado al juzgado de violencia contra la mujer.

El tercero ha sido José Tomé, presidente de la Diputación de Lugo y alcalde de Monforte de Lemos. Este no se queda atrás: le han denunciado nada menos que seis mujeres por conductas inapropiadas. El propio Tomé se ha dado de baja como militante, lo cual habla muy mal del partido y ha dimitido de su cargo como ejecutivo regional. Eso sí, el acta de diputado de momento la conserva.

El siguiente premio ha caído en Almussafes (Valencia), donde el vicesecretario del PSPV y alcalde la localidad, Toni González, anda a la zaga con una doble denuncia por parte de la misma militante. Le acusa de acoso tanto sexual como laboral en el ayuntamiento. Esta denuncia es más reciente y el partido se ha puesto a investigarla recientemente, aún sin resultados.

El quinto puesto va para Javier Izquierdo, miembro de la dirección federal (ya se sabe, “sola y borracha quiero llegar al comité federal”), secretario de estrategia y acción electoral, con su acta de senador. Ha renunciado a todos sus cargos y ha entregado su acta del Senado.

Pero el último de todos ha resultado ser el caso más turbio. El alcalde de Belalcázar (Córdoba), Francisco Luis Fernández Rodríguez, envió unos mensajes absolutamente intolerables a una empleada municipal. El exalcalde, ya ha dimitido de todos sus cargos y ha solicitado la baja del partido, entre otras lindezas, solicitaba a la trabajadora favores de tipo sexual y llegó a enviarle fotos semidesnudas. Estos mensajes se dieron entre marzo de 2023 y comienzos de 2024.

Lo que queda bastante claro es que las fiestas de Tito Berni en plena pandemia, la selección de meretrices entre Ábalos y Koldo a través de un catálogo o su enchufe en empresas estatales para darles un sueldo a costa del contribuyente, no es una isla en mitad de un océano de pulcritud. Los que conocemos cómo se las gasta el partido en Andalucía ya estábamos avisados: la noche antes de que Griñán dejase el cargo de presidente de la Junta de Andalucía, el 22 de marzo de 2010, el entonces director general técnico de Faffe se gastó 14.737€ en el puticlub Don Angelo de Sevilla. El propio Villén terminó condenado a seis años de cárcel por gastarse hasta 30.000€ en clubes de alterne con cargo a fondos públicos.

No, no es un hecho aislado lo de algunos con tratar a las mujeres como objetos.

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