Sobre el resultado de las elecciones andaluzas

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Tras las elecciones del diecisiete de mayo para la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, el candidato del Partido Popular, ha conseguido la victoria. Esto no es ninguna sorpresa, pues las encuestas daban un resultado similar al acontecido desde hace tiempo. Ahora bien, creo que debemos realizar algunas observaciones.

En primer lugar, en cuanto al Partido Popular: bajan en escaños y porcentaje de voto, pierden la mayoría absoluta, pero consiguen un aumento del número de votos. El resultado no creo que sea malo para ellos, pero desde luego a un candidato como Moreno, cuyo perfil siempre ha sido de moderado, no creo que le guste pactar con este Vox; de hecho, ya ha comenzado a decir que quiere gobernar en solitario y que el resultado lo dice. Posiblemente estas declaraciones no sean un impedimento, pues todos sabemos que si lleva treinta y un años en política no será gracias a tener principios. Por otra parte,  este resultado, no es para tirar cohetes por parte del Partido Popular, queda un año para que Sánchez se someta a elecciones y el PP pierde mayorías, sigue con un candidato con ningún carisma y Vox se ha convertido en su única opción para los pactos. Confiarse de más ante el sanchismo es un grave error y podría facilitar que se repitiera una situación como la de 2023, algo que no me sorprendería viendo cómo se maneja y los resultados que obtiene el Partido Popular ante el peor gobierno de la historia.

Vox aumenta en votos, en porcentaje y en escaños. Parece ser que el partido lo considera una victoria, al quitar la mayoría absoluta a Juanma, lo que me lleva a pensar que se han resignado a ser una muleta del Partido Popular a cambio de unos sillones y una Prioridad Nacional de dudosa aplicación. Y es cierto que desde el punto de vista de la mediocridad, es una victoria, pero como fiel amante de la A.D. Alcorcón, puedo afirmar que la mediocridad condena al descenso. Quizá deberían darle una vuelta a que en cuatro años hayan aumentado menos de un 1% en votos en Andalucía, por mucho invento del CNI que digan que es SALF. Gavira me parecía mejor que Macarena Olona, pero desde luego que la falta de autocrítica en Vox desde hace años, con el sultanato de Abascal, no les hará reflexionar sobre esto y se conformarán.

La derecha debe reflexionar si quiere continuar por la senda del conformismo y con la misma estrategia que lleva aplicando 6 años frente a Sánchez. Presuponer que el electorado es inteligente y crítico es no conocer la España actual, donde el guerracivilismo, el servilismo estatal y el fanatismo político están presentes de manera muy generalizada en la sociedad.

Del PSOE no hay que decir demasiado, no ha tocado suelo, sino que la ministra Montero ha logrado bajar al sótano directamente. El peor resultado histórico en escaños, pero asombrosamente no en votos. Esto último debería hacernos reflexionar sobre cómo un partido como el PSOE, con una ministra que ha dicho verdaderas barbaridades durante la campaña, actos donde llevan a un expresidente condenado por prevaricación, y tras una tragedia como la de Adamuz, de exclusiva competencia del Gobierno central, ha logrado aumentar en votos. Verdaderamente es peligroso que haya gente que siga votándoles o, peor aún, que los vote de nuevo. Para Sánchez, sin embargo, esto no es ningún fracaso. A estas alturas, él escoge a sus ministros para ir a perder en las autonomías, pues si permitiera que aparecieran barones autonómicos, podría peligrar su apoyo en el partido. El fracaso de sus candidatos permite que él no rinda cuentas ante sus bases y barones, y sobre todo, que nadie le reproche nada. Creo que Sánchez está tranquilo, es un político excelente (hablando en términos maquiavélicos) y sabrá qué hacer llegado el momento.

Por último, Adelante Andalucía. Sus resultados no son una cosa aislada, mucha gente se sorprende, pero basta observar las elecciones que han ocurrido en el Estado español para saber que hay un claro auge de las izquierdas nacionalistas/regionalistas. Adelante Andalucía ha logrado captar el voto de la abstención y también de la propia izquierda estatal, es un partido que ha comprendido que la identidad de las gentes de Andalucía integra fenómenos de religiosidad popular y otras costumbres que por parte del PSOE o Podemos han sido motivo de burla en el ámbito nacional durante los últimos años. También han sabido manejar un discurso radical en asuntos económicos. Los “millennials” que votaron a Podemos con entusiasmo en 2015 y posteriores elecciones no se han convertido en votantes del PSOE o de Vox, se fueron a la abstención, de ahí que haya sido el partido que más ha aumentado en ese electorado (según elDiario.es). Esos “millennials”siguen esperando otro mesías al estilo de Pablo Iglesias y puede que las izquierdas regionales sean capaces de ofrecerlo, incluso de una manera más cercana.

Termino dejando unos datos sobre el auge de los partidos de izquierda regionalista/nacionalista:

  • Adelante Andalucía ha sacado el máximo de votos para un partido andalucista de la historia (hasta ahora fue del Partido Andalucista, con 300.356 votos en el año 2000).
  • En Galicia, el BNG obtuvo 470.000 sufragios en 2024, seis puntos y 75.000 votos más que en su máximo en 1997.
  • EH Bildu tuvo en las últimas generales más de 330.000 votos, solo superado por Amaiur en un millar de votos en 2011.
  • ERC está lejos de su mejor momento, pero está mejor que en 2008, 2011 y cualquier elección anterior al 2000. ERC y la CUP muestran que es la izquierda catalana la más perjudicada en los últimos años, posiblemente por los pactos con la derecha catalana para el “procés”, pero no están muertos.
  • La Chunta sacó el segundo máximo resultado en escaños y el tercero en votos, duplicando sus resultados de hace tres años.
  • UPL tiene en las últimas elecciones unos resultados similares a los del año 1999, su máximo histórico en escaños y ha superado con creces su máximo en porcentaje de votos.

La izquierda tiene la oportunidad de aprovechar la exagerada obsesión de la derecha por la cuestión nacional, con su jacobinismo desmedido, y hacer propuestas mucho más cercanas a la realidad cultural de sus distintas regiones, gracias a que el fenómeno “woke” ha perdido muchísima repercusión. Creo que el siguiente periodo electoral puede ser su última bala para estar vivos, afianzar estas posturas regionalistas, y generar un reaccionarismo con tintes nacionalistas gracias al cambio de gobierno que previsiblemente sucederá.

En conclusión, la derecha sigue con la misma estrategia que en 2022, o peor, pues el autoritarismo en Vox puede pasar factura y personajes como Ayuso están ya quemados. Han ganado y aumentado en votos, pero deberían hacer un análisis de estas formaciones regionalistas y determinar si sus resultados son suficientes para asegurar al menos dos legislaturas sin sanchismo o socialismo en España. Por parte de la izquierda, el futuro está en conectar más con los territorios, acabar con Sánchez y recuperar el voto que el PP se ha llevado convirtiéndose en el PSOE de Felipe González.

Octavio Palomar
Author: Octavio Palomar

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