Por un lado, el nacionalismo económico se asocia con el proteccionismo. Políticas como los aranceles, los subsidios y las cuotas de importación buscan proteger a las empresas e industrias de un país frente a la competencia extranjera. Por otro lado, los nacionalistas económicos han argumentado que las industrias nacionales emergentes necesitan protección frente a la competencia extranjera hasta que alcancen la estabilidad necesaria.
Samuel Gregg
Los diferentes periodos emergentes de la historia moderna y contemporánea de la humanidad han solido comenzar con tendencias que han terminado marcando el nacimiento de nuevos regímenes internacionales en sus ámbitos económicos y geopolíticos. Estas tendencias han sido impulsadas tanto por las principales potencias del statu quo predominante en cada una de esas épocas como por los nuevos poderes emergentes.
En el actual contexto geoeconómico y geopolítico global, en pleno proceso de reconfiguración del orden liberal internacional surgido después de la Segunda Guerra Mundial, se han venido perfilando dos fuertes tendencias: la primera se refiere a las políticas económicas que favorecen el nacionalismo económico; la segunda, a las nacionalizaciones o estatizaciones de empresas como secuela de dicho nacionalismo. Todas estas políticas han estado vinculadas a uno de los principios políticos más abstractos y controvertidos: el interés nacional, reiteradamente invocado por los actores en cuestión.
Concepto de nacionalismo económico
El nacionalismo económico ha sido objeto de varias concepciones que presentan un alto grado de consenso conceptual en cuanto a su delimitación y significado práctico. Entre las definiciones de este proceso en curso, vale la pena destacar la siguiente:
“El nacionalismo económico se define como cualquier intervención, normalmente discrecional, por parte del gobierno en las transacciones privadas, que las distorsiona en base a la nacionalidad de las partes interesadas y que va más allá de lo que reflejan las preferencias de los residentes nacionales”.
Lars Calmfors, Giancarlo Corsetti, Michael P. Devereux, Seppo Honkapohja, Gilles Saint-Paul, Hans-Werner Sinn, Jan-Egbert Sturm y Xavier Vives, Nacionalismo económico, IESE Business School, Universidad de Navarra, Occasional Paper, 2007, p. 3.
Otros autores sugieren que el nacionalismo económico consiste en un conjunto de prácticas orientadas a crear, fortalecer y proteger las economías nacionales en el contexto de los mercados mundiales. Así lo plantea, por ejemplo, Sam Pryke.
La nueva oleada de nacionalizaciones
Dentro de este frenesí de nacionalismo económico, desde 2020 gobiernos de todos los continentes han nacionalizado activos pertenecientes tanto a ciudadanos nacionales como a inversionistas extranjeros. En el ámbito de la Unión Europea, encontramos que países como Francia y Alemania, por ejemplo, han asumido el control de empresas de servicios públicos y del sector eléctrico. Como ejemplo, puede mencionarse el caso de Francia, que puso el mayor astillero de Europa bajo control estatal. El Reino Unido, por su parte, nacionalizó los ferrocarriles y la industria siderúrgica.
De igual manera, Nicholas Mulder señala que, “desde la invasión de Ucrania en 2022, Rusia ha confiscado activos valorados en más de USD 48.000 millones en puertos, fábricas y empresas de bienes de consumo. Estados Unidos adquirió una participación mayoritaria en el único productor nacional de tierras raras del país. Asimismo, un número creciente de países ha tomado el control de recursos de propiedad extranjera, como el litio, el oro, el uranio, el níquel e incluso el aceite de palma. Aunque las estimaciones son objeto de debate, entre 2016 y 2026 se nacionalizaron activos por un valor de entre USD 239.000 y USD 544.000 millones”. (Nicholas Mulder, La nueva oleada de nacionalizaciones, Finanzas y Desarrollo, Fondo Monetario Internacional, 2026, p. 38).
En el siguiente recuadro comparativo, realizado por el citado autor, se muestra cómo han evolucionado esas oleadas de nacionalización desde el año 1931 hasta el presente.

(1) la complejidad de la economía global, que ha hecho prácticamente imposible separar a los países de la misma totalmente, 2) la integración y por lo tanto la interdependencia de las economías, que a pesar de las realineaciones parciales de las cadenas de suministros globales, siguen siendo altamente dependientes entre s, y (3) la mayor extensión de los mercados mundiales en comparación con mediados del siglo XX ha sido otros de los principales muros de contención parcial del auge del nacionalismo económico actual.
La escuela austriaca ante el nacionalismo económico
Desde esta perspectiva de la escuela austriaca, el nacionalismo económico es una política que prioriza el control estatal y los intereses de grupos particulares de la economía nacional sobre el libre mercado internacional. Busca la autosuficiencia mediante el proteccionismo, el uso de aranceles y el impulso a la producción local frente a la competencia extranjera (también asociado históricamente con políticas mercantilistas), lo cual fragmenta la economía global y es considerado a menudo un preludio de conflictos políticos y bélicos. Extendiéndose así la famosa crítica de los austriacos al cálculo económico, al intervencionismo nacionalista en el comercio mundial de bienes, la cual sostiene que Estado carece de la información y los mecanismos de precios libres para asignar recursos de manera eficiente no solo en el ámbito de su economía interna sino en su comercio internacional con el resto de las naciones.
Conclusiones
A pesar de la creciente ola de nacionalismo económico y las consiguientes nacionalizaciones que se han estado produciendo en el marco de los actuales conflictos geoeconómicos y geopolíticos liderados principalmente por los EE. UU. y China. La integración, complejidad y extensión de la economía mundial implican que una reversión del comercio tan drástica como la ocurrida entre las dos guerras mundiales y un desacoplamiento total del comercio mundial, supondría un auténtico desastre económico, para los principales países que han incrementado sus políticas de nacionalismo económico, pues los rezagos de la globalización antes mencionados imponen costos políticos y sociales para estos sumamente alto, lo cual imposibilita cualquier intento de inconexión total del comercio mundial de sus respectivas economías. Lo que nos llevaría a concluir que se esta configurando un nuevo orden económico internacional donde el libre flujo de bienes y servicios tendrá que lidiar con un mayor nivel de intervencionismo estatal a escala global lo cual no implicaría su desaparición total por las razones antes expuestas.
El autor es abogado y politólogo mención Relaciones Internacionales de la (UCV) cuenta con postgrados en: Negociaciones Económicas Internacionales del Instituto de altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual, y es MBA y Máster en Finanzas (FEN) de la Universidad de Chile
Bibliografía
Nicholas Mulder (2026) La nueva oleada de nacionalizaciones, Finanzas y Desarrollo, Fondo Monetario Internacional.
Lars Calmfors, Giancarlo Corsetti, Michael P. Devereux, Seppo Honkapohja, Gilles Saint-Paul, Hans Werner Sinn, Jan-Egbert Sturm, Xavier Vives (2007), Nacionalismo Económico, IESE Business School – Universidad de Navarra Occasional Paper.
Sam Prike (2012) Economic Nationalism: Theory, History and Prospects, Global Politics, Volume3, Issue3, September 2012, Pages 281-291

2 comentarios
Reading about the resurgence of nationalism really resonates with me. I’ve felt a similar pull toward localism in my own community, as people seek more control over resources. Have you noticed any grassroots movements near you? https://food-le.com
Sorry the article has been published incomplete I don’t know what happened with editor. Yes I have felt in my community some level of the nationalisims economics and political. Yes I have felt in my community some level of the nationalisims economics and political.