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II. Economías planificadas: el caso angoleño

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Sigo con el problema al que dediqué el primer artículo que publiqué en esta institución (véase Economías planificadas: el caso cubano). El segundo país que he escogido es uno relativamente poco conocido, Angola. El estado que nos atañe se sitúa geográficamente al sur del continente africano y tiene un pasado colonial portugués muy significativo. Aun así, el marco histórico en el cual se desarrollará este artículo será entre la segunda mitad del s.XX, las postrimerías del mismo y ligeramente el s.XXI.

A priori una persona no versada sobre la historia de África no tendría por qué conocer ni entrever las concomitancias y similitudes entre un país caribeño y otro africano (1), así pues, corre a cargo de un servidor exponer con la mayor sencillez posible un tema arduo como es el de las economías planificadas. Es importante mencionar que en la República de Angola se han dado las condiciones históricas necesarias para que confluyeran instituciones extractivas y para más inri, para que se adoptara un modelo de planificación central.

Uno de los papers que he tenido ocasión de leer recientemente se centra en investigar el sistema bancario de dicho país, el cual proporciona un marco de análisis óptimo para entender qué problemáticas acucian a su economía y, por ende, a su sociedad. The political economy of banking in Angola (2018), investigación llevada a cabo por Manuel Ennes Ferreira (2) y Ricardo Soares de Oliveira (3). Sin duda, el continente africano supone un reto para encontrar trabajos sobre economías de estas características, a mi parecer, esto se debe a las pocas investigaciones realizadas y como siempre, a la opacidad de este tipo de regímenes. 

La pesquisa del paper gira en torno al crecimiento económico, al petróleo y a la caída de precios internacionales. Se empieza haciendo una breve introducción histórica al tema tratado. De entrada, lo que llama la atención es la sangrienta guerra civil originada por ver quién gobernaría el país en 1975 (la cual no finalizó hasta el 2002). Como es de imaginar, estas condiciones materiales son el primer obstáculo para desarrollar una economía eficiente con instituciones políticas inclusivas. 

Quien resultó vencedor de este conflicto armado fue el MPLA (Movimento Popular de Libertação de Angola) con una base ideológica heterogénea, pero dentro de la familia del marxismo-leninismo. Dicho triunfo militar fue en detrimento del UNITA (União Nacional para a Independência Total de Angola) que, por el contrario, defendía un nacionalismo africano de carácter conservador.

Los principios ideológicos del MPLA son reveladores. Por poner sólo algún ejemplo:

A República Popular de Angola é um Estado soberano, independente e democrático, cujo primeiro objectivo é a total libertação do Povo Angolano dos vestígios do colonialismo e da dominação e da dominação e agressão do imperialismo e a construção dum país próspero e democrático, completamente livre de qualquer forma de exploração do homem pelo homem, materializando as inspirações das massas populares

MPLA, Artículo 1 de la Ley Constitucional de la República de Angola (1975). Como puede columbrarse, la retórica está impregnada de una capa de populismo de izquierdas y va acompañada de fines y palabras rimbombantes que en la práctica se demostraron fallidas. 

Siguiendo un orden cronológico, en 1980 durante el plenario de un congreso del movimiento, se culpó al capitalismo de las vicisitudes económicas por las que estaba atravesando el país. Me gustaría hacer hincapié en esto, puesto que puede parece un detalle baladí. Dentro de la academia (y también fuera), hay mucho vociferador convencido de que la pobreza en África (continente que viene tratado muchas veces como si de un país homogéneo se tratara) es debida al “capitalismo” (4). 

Mi pregunta es: ¿cuándo ha habido un solo país en el continente africano que tuviera instituciones inclusivas (al estilo de Robinson y Acemoglu), libre mercado, estados pequeños y la retahíla de condiciones para que hubiera de facto un modelo económico como muchos gurús proclaman? En la mayoría de países que un servidor ha tenido oportunidad de observar, el común denominador son los caudillos que se perpetúan en el poder y que usan los recursos occidentales para su propio beneficio en detrimento de sus poblaciones. El debate de la pobreza y sus motivos es inabarcable, aun así, me adscribo a las premisas de Easterly, el cual arguye que la causa de la misma es la ausencia de derechos políticos y económicos sumado al “free political and economic system that would find the technical solutions to the poor’s problems. The dictator whom the experts expect will accomplish the technical fixes to technical problems is not the solution; he is the problem” (Easterly, 2013, pág. 14).

Volviendo al tema del MPLA, el partido revolucionario llevaba ya un lustro en el poder (desde 1975) cuando lanzaba balones fuera y argumentaba que la situación económica era debida al capitalismo. Aun así, como muestra el autor A. Birmingham, las ganancias de las industrias heredadas del período de la colonización (creadas en los años 60s) fueron nacionalizadas/confiscadas y se dilapidó lo que ya estaba construido en los primeros 10 años de independencia. Por ejemplo: el sector manufacturero había caído un 30%. Esto lo atribuyeron a la supuesta especulación capitalista, pero de facto lo que había era lo siguiente, “the government had more or less followed Soviet-style models of economic planning” (Birmingham, 2015, p. 101).

En líneas generales, se trata de un buen ejemplo de país condenado a la Maldición de los recursos naturales (también conocido como Mal holandés). Siguiendo esta teoría, vemos que, elementos como el petróleo pueden ser muy dañinos para las regiones menos desarrolladas, por muy paradójico que pueda sonar. Angola ha experimentado diversos shocks negativos y positivos en su economía, por poner algún ejemplo de la investigación, “under President José Eduardo dos Santos’s rule, during which Angola’s oil-fuelled GDP increased ten-fold from 2002 to 2014” (Ennes Ferreira & Soares de Oliveira, 2018, p. 2). Angola en 2008 se convirtió en el país africano que más petróleo producía (superando a Nigeria), este recurso suponía el 45% de su PIB y más del 90% de sus exportaciones (Hammond, 2011, p. 354).

En el famoso libro de Terry Karl, The paradox of Plenty (1997), se explica cómo los países que tienen abundancia de recursos han experimentado nacionalizaciones y expansiones de sus estados. Además, el politólogo norteamericano alerta de que esto puede tener consecuencias impredecibles en la economía y en el caso de Angola, pone como ejemplo su amarga guerra civil (Karl, 1997, p. 32). No son pocos los países con grandes reservas de petróleo que cuentan con una élite extractiva nacional que vive de las rentas internacionales. Esto acaba provocando que se formen gobiernos autoritarios que no ofrecen grandes coberturas de bienestar a su población, descuidando cosas como la educación o la sanidad.

En lo que respecta al sector bancario, en tan solo 3 años de gobierno revolucionario, ya no quedaba ningún banco privado y prácticamente, toda propiedad permaneció en manos del estado mediante las leyes de Nacionalización y Expropiación de 1976 (5). Lo que acabó ocurriendo es que, una pequeña élite vinculada a la familia dominante, controló el sistema bancario, el cual, no tuvo la voluntad de financiar sectores productivos de la economía. Así lo expresan los autores del paper, [los bancos] “They do not lend to small and medium enterprises or productive sectors and are able to conceive of profit in Angola without broader financial development” (Ennes Ferreira & Soares de Oliveira, 2018, p. 16).

Durante el trabajo, los autores analizan la relación entre el sistema bancario y sus fuentes de recursos naturales. Hay 3 aportaciones principales en la investigación. La primera es que el crecimiento económico en el sector bancario quedó en manos de una parte muy pequeña del MPLA que se enriqueció muchísimo. Esta oligarquía comunista usó al estado para someter a los bancos, especialmente a su Banco Central. En segundo lugar, el crecimiento espectacular durante los “booms” del petróleo permitió la extracción de rentas, pero no la reinversión de estas. Se concedieron pocos créditos, y la mayoría de la población no tenía ni una sola cuenta bancaria. En tercer y último lugar, la caída de precios del crudo en 2014 provocó un proceso de regulación global del sector (impulsado por agentes externos).

Para ir acabando, no se puede disociar la economía de la jurisprudencia, y para que un país tenga instituciones inclusivas es conditio sine qua non tener separación de poderes, entre otras cosas. De ahí la importancia de la independencia judicial y el respeto hacia la Constitución. Angola, en su Carta Magna (1975) insiste en el papel del Consejo de la Revolución (Conselho da Revolução) y en su artículo octavo dice lo siguiente respecto a su economía, “O Estado orienta e planifica a economia nacional visando o desenvolvimento sistemático e harmonioso de todos os recursos naturais e humanos do país e a utilização da riqueza em benefício do Povo Angolano”.

En definitiva, vemos cómo el modelo económico de planificación estatal nace con muy buenos propósitos teóricos, pero la praxis acaba muy alejada de estos. La pequeña élite que se enriquece, vive al margen de las vicisitudes de la mayoría de sus habitantes. Por poner un ejemplo concreto, la hija del presidente José Eduardo dos Santos (el cual gobernó el país durante 1979-2017), Isabel dos Santos, es la mujer más rica del continente (según la revista Forbes) con una fortuna que asciende a más de 1.7 billones de dólares provenientes principalmente del sector bancario. Esto es un caso de todo el entramado de corruptelas que padece el país. 

Finalmente, es importante mencionar las dificultades de desarrollar un trabajo académico solvente en países como los que se han tratado y se tratarán cuando la opacidad es la norma y no la excepción. Mi ambición ha sido intentar observar con más precisión cómo funcionaron algunas economías planificadas, centrándome en casos paradigmáticos y vestigios que actualmente quedan. 

En lo que coinciden estos sistemas es en la anulación de la libertad individual. Esto, lejos de ser una soflama liberal constituye la piedra angular de las sociedades con instituciones inclusivas. En los casos analizados, siempre se aspiraba a un bien superior, por el cual, los medios estaban justificados: expropiaciones, nacionalizaciones, persecución ideológica, exilio, encarcelamientos, propaganda, estados enormes, planificación económica, enemigos comunes, doctrina política convertida en catecismo, etc.  

En conclusión, allí donde se intentó erradicar el cálculo de precios, subyugar la economía a la política y las decisiones quedaron a manos de una Nomenklaura, los resultados económicos distaron mucho de las prerrogativas teóricas. Es necesario analizar desde la economía mainstream aquellos casos donde el modelo económico se repensó, para entender sus fortalezas, debilidades y consecuencias. Siempre es positivo cuestionarse las cosas, pensar en un mundo mejor, pero, ¿a qué precio?

(1) Recomiendo encarecidamente leer el artículo sobre la economía de Cuba, puesto que, mi intención es publicar otro sobre Corea del Norte y la URSS con el propósito de discernir similitudes y diferencias. Ergo, todos los escritos estarán relacionados.

(2) Profesor e investigador de la Universidad de Lisboa. Especialista en Economía industrial, en la Angola postcolonial, en relaciones económicas, etc.

(3) Profesor e investigador asociado de la Universidad de Oxford. Especialista en geopolítica, energía, economía política, etc.

(4) O palabras que se usan como sinónimos, entiéndase por estos: colonialismo, imperialismo, entre otras.

(5) A pesar que su texto constitucional de 1975 dice explícitamente en su Art. 10, lo siguiente, “A República Popular de Angola reconhece, protege e garante as actividades e a propriedade privadas, mesmo de estrangeiros, desde que úteis à economia do país e aos interesses do Povo Angolano”. El vacío legal para actuar de la forma en que lo hicieron podría ser la frase de “desde que úteis à economía”.

Bibliografía

Birmingham, D. (2015). A Short History of Modern Angola. Oxford: Oxford University Press .

Easterly, W. (2013). The Tyranny of Experts: Economists, Dictators, and the Forgotten Rights of the Poor. Philadelphia: Basic Books.

Ennes Ferreira, M., & Soares de Oliveira, R. (2018). The political economy of banking in Angola. African Affairs, 1-26.

Hammond, J. (2011). The Resource Curse and Oil Revenues in Angola and Venezuela. Science & Society, 348–378.

Karl, T. L. (1997). The paradox of plenty oil booms and petro-states . Berkeley: University of California Press.

2 Comentarios

  1. Magnífico artículo de nuevo. La realidad contada sin sesgo político siempre será más verdadera que cualquier otra.

    • Muchas gracias, José María. Un cálido abrazo.


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