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El anarcocapitalismo de Miguel Anxo Bastos

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Las críticas al anarcocapitalismo se presentan frecuentemente en términos muy hegelianos, en el sentido de que solo lo racional es real, únicamente lo que existe puede ser y no pueden existir otras cosas.

En la Universidad de Verano del Instituto Juan de Mariana, que tuvo lugar en Lanzarote el pasado mes de julio, el profesor Miguel Anxo Bastos debatió con Juan Ramón Rallo acerca del anarcocapitalismo. Su postura fue criticada hace unos días por Francisco Capella en estas mismas páginas. En las siguientes líneas se podrán ver las principales ideas que el paleoconservador galaico defendió.

Las críticas al anarcocapitalismo se presentan frecuentemente en términos muy hegelianos, en el sentido de que solo lo racional es real, únicamente lo que existe puede ser y no pueden existir otras cosas. Pero sí hay una respuesta académica a cada una de las intervenciones del Estado. Críticas a la defensa, a la justicia… ¿Una por una son válidas pero si las juntamos dejan de valer? Schumpeter ya lo estableció en «La crisis del Estado fiscal»: no hay ningún servicio que no haya sido prestado de manera privada alguna vez en la historia. Es más, hubo Estados y sociedades anárquicas. Se podrá decir: “esto no me gusta”, pero no se trata de un argumento de imposibilidad. Una tribu autónoma no es que no pueda existir, es que el Estado no le permite su existencia. Es más, el Estado está legitimado para usar la violencia contra ella aunque sus miembros simplemente se dediquen a llevar a cabo su plan de vida sin agredir a nadie.

Sí existe la anarquía. Hay dos tipos: la primera es la anarquía internacional, estudiada por Hedley Bull en La sociedad anárquica. En anarquía las sociedades son capaces de llegar a acuerdos (uniones postales, competiciones de clubes de fútbol, acuerdos de extradición, etc.). A veces en la historia se dan situaciones en las que hay un hegemón y en otras tienen lugar modelos del tipo de Westfalia, con pluralidad de Estados sin preponderancia de unos sobre otros. El hegemón, eso sí, no llega a ser monopolista, sino que es un actor más fuerte que los demás, aunque la mayoría de actores juntos es más fuerte que él. Y siempre hay Estados (actualmente es el caso de Rusia o de China) que no se someten al hegemón, pero aun así se produce una convivencia entre ellos.

La segunda anarquía se refiere a cómo se organizan quienes organizan la sociedad, es decir, cómo se ordena la clase dirigente. Esta cuestión se la plantea Locke y llega a la conclusión de que la clase política está organizada de manera anárquica. ¿Y cómo convive? Por convenciones, regulaciones internas, costumbres (el hijo mayor hereda, herencia de sangre…). No hay Estado dentro del Estado. Esto se ve muy bien en la clase política actual (Zapatero fue echado abajo por la camarilla política del momento, a pesar de que era el secretario general de su partido, el presidente electo…). No hay nadie por encima de esa camarilla dirigente, sino que ella misma se autoorganiza. Los grupos de bandidos que constituyeron los primeros Estados funcionaban por convenciones o tradiciones, no había un orden externo que los dirigiese. Se trataba de una anarquía ordenada.

En definitiva, la anarquía es posible. Otra cosa es que sea deseable o no. Pero la anarquía no es prueba de desorden ni de conflicto.

Hay que explicar lo que el Estado es: un grupo existente y real de personas, como Montoro, Maduro, Kim Jong-un… ¿Son estas personas las que deben dilucidar cuestiones clave como qué es agresión y qué no lo es? ¿Son mejores, tienen más capacidad, que sus súbditos? No lo parece. Si convenimos que cada una de esas personas por separado es mala, ¿por qué insertas en el entramado estatal adquieren un estatus de respetabilidad?

La superioridad del Estado radica en las ideas, en la creencia ideológica de las sociedades sobre las que se asienta. No hay Estado moderno que no obligue a todos los niños a estudiar un mismo programa de educación de legitimación estatal (historia del Estado, geografía del Estado, ética del Estado, lengua del Estado, economía del Estado, ciencias políticas del Estado, medicina para ser médico del Estado… y siempre la matemática como engrasadora de toda la maquinaria). Si tanta superioridad tiene el Estado, ¿por qué obligar a todos a estudiar lo mismo?

No existe el contrato social. No es un contrato ni puede serlo. Si una compañía, apelando a que se trata de un contrato implícito, nos cobrara 40 euros mensuales por un servicio que no hemos consentido, montaríamos en cólera. Pero, en cambio, vemos con buenos ojos que el Estado nos quite la mitad de nuestras rentas, nos obligue a ceder parte de nuestra libertad… Además ¿quién resuelve, en caso de conflicto, sobre ese contrato? ¿Qué tercero imparcial hay? Resulta que en el estado de naturaleza, previo al Estado, la gente es salvaje… ¿pero sí dispone de la capacidad de firmar un contrato tan crucial?

Que la población consienta todo esto se debe a que el Estado ha conseguido que cale la idea de que su existencia resulta inevitable. Es el mismo debate que el que planteaba un ateo en la Edad Media si decía que Dios no existía. Era tachado de loco. Ahora el loco es el que desafía la legitimidad estatal.

Se nos pinta un escenario sin Estado como un mundo salvaje, un apocalipsis a lo Mad Max. Pero quien mantiene la paz es la gente, no el Estado (prueba de ello es que el Estado ni siquiera es capaz de mantener el orden en sus propias cárceles, lugares estatales por antonomasia). La gente que viviría en una sociedad anárquica es la que ahora ha logrado alcanzar unas altísimas cotas de convivencia. Es difícil una reversión hacia la época de las hordas, a tiempos anteriores caracterizados por la violencia, porque disponemos de un conocimiento acumulado (las virtudes del libre comercio como hacedor de paz y orden) que frenaría ese retroceso social. En nuestra sociedad no nos da por ir violando a las mujeres. Y eso es algo que debemos a una serie de valores que hemos interiorizado. No al Estado. Y son esos valores los que permitirían la convivencia en una sociedad anárquica.

¿Los Estados causaron más muertos o menos que la violencia privada? Rudolph J. Rummel demostró que solo en el s. XX el Estado mató a 267 millones de personas, frente a los 13 millones de muertes causados por la violencia privada. Steven Pinker, en ese sentido, no tiene razón cuando asegura que donde hay más Estado hay más paz, pues es una tesis que no puede demostrar. Sí es más plausible la idea de que es el comercio el que ha traído la paz.

La defensa no es un bien público, sino que se trata de un bien absolutamente subjetivo (unos quieren, por ejemplo, bombardear al Estado Islámico y otros prefieren rendirse ante él). La defensa es un bien geográfico: quien se halla cerca de la primera línea del frente está más desprotegido que quien se encuentra más alejado, con lo que no todas las personas valen lo mismo. Y una unidad marginal cuesta mucho (la isla de Perejil). Es un bien que unas personas desean y otras no, unos valoran mucho el riesgo y otros no. ¿Cuál es la cantidad correcta? No se puede saber. La define el gobernante de acuerdo a sus intereses y al de los grupos de presión.

La sociedad anárquica sería muy difícil de conquistar. En «Anarchism and Minarchism: A Rapprochement», Tibor R. Machan estudia la anarquía (la microarquía, para ser más exactos, esto es, el Estado como definidor de las leyes, pero no como ejecutor) polaca en el s. XVII. Los suecos invadieron Polonia pero no se encontraron a nadie: vagaban por el país porque no había a quien conquistar, no existía una cabeza gobernante que cortar. Y, mientras, la población civil, mediante una guerra de guerrillas, hostigaba sin cesar al ejército sueco. Vietnam, con un poder de fuego muy inferior, acabó provocando la salida de EEUU del patrón oro dado que le obligó a incurrir en enormes costes para sufragar la guerra. Una guerra que a EEUU finalmente no le compensó, lo que provocó su retirada. Y es que se puede derrotar a un ejército, pero no a toda la población. Una sociedad armada como la suiza, por ejemplo, es el pueblo en armas. Para aniquilarla habría que acabar con cada uno de sus miembros, casa por casa, y eso es muy complicado.

William H. McNeill constató en La búsqueda del poder que los Estados, la organización política, tienen mucho que ver con las formas de las armas: si las armas son pesadas y concentradas, el Estado sí que tiene fuerza. Pero en la actualidad están apareciendo armas ligeras, los escenarios de batallas que se plantean son enjambres de drones que aparecen por todos lados, nos encontramos con minas modernas indestructibles que pueden paralizar y bloquear a un ejército estatal, etc.

Martin van Creveld en The Transformation of War y en The Rise and Decline of the State afirma que el Estado nación tal y como lo conocemos desaparecerá porque no será capaz de afrontar las guerras modernas, las nuevas formas de violencia. El Estado está pensado para atacar a otros Estados, no para hacer frente a terroristas. ¿De qué sirven los tanques y los portaaviones ante un terrorista con un camión atropellando a una muchedumbre? Bastan 12.500 dólares (ese fue el coste de los atentados de Bataclan) para desestabilizar un país, para crear una terrible inseguridad entre la población. Los Estados no están modulados para este tipo de amenazas (esto se ve también con la piratería, con la que no se acabó hasta que los barcos pesqueros contrataron a mercenarios que adaptaron la defensa a las necesidades reales; en cambio, cuando los encargados de velar por la seguridad eran los F-16 solo se lograba bombardear alguna ciudad y causar víctimas inocentes, y mientras los piratas campaban a sus anchas). No tendría sentido que una sociedad anárquica fuera atacada por terroristas porque ¿quién se sentiría aludido? Por el contrario, si el Estado Islámico asesina a unos centenares de franceses es el Estado francés el que se siente atacado. Además ¿dónde se podría cobijar un terrorista en un escenario de barrios privados? No olvidemos que muchas de las urbes estatales son ciudades ferales que el propio Estado es incapaz de controlar.

Si se quiere ver cómo nace un Estado no hay más que fijarse en el propio Estado Islámico: violencia extrema al principio para aterrorizar a la población y lograr que acate al nuevo amo. Poco a poco, si se va consolidando, se empezará a hablar de un Estado Islámico moderado, al igual que ocurrió con los talibanes en Afganistán. Y el resto de los Estados le darán carta de naturaleza.

Robert Nozick no atina en Anarquía, estado y utopía cuando se refiere a que las agencias privadas se convertirían en un monopolio. ¿Qué monopolio? ¿Cuál es la escala correcta? ¡Claro que la agencia sería monopolística en cada territorio!, pero ¿cuál es el territorio? Es un concepto subjetivo. Un territorio puede ser un pequeño feudo. ¿Qué problema hay en que haya ahí un monopolista de la violencia?

Michael Huemer dice que el futuro de la anarquía vendrá de Estados hiperdesarrollados: un escenario de ultracivilización, no de violencia extrema. Y es que, como ya se ha señalado, tenemos conocimiento del pasado, de la época de las cavernas, y también de la paz que ha traído el comercio. No sería fácil volver a situaciones violentas. Antes éramos violentos, con y sin Estado; y ahora somos pacíficos, con y sin Estado, porque interiorizamos las virtudes del libre comercio, asumimos la dulcificación de las relaciones de los intercambios voluntarios… Y es que las guerras actuales no se producen entre Estados, sino dentro del Estado. No parece, por tanto, que el Estado sea una organización pacificadora.

El Estado basado en la seguridad puede justificarlo todo: política de gasto social que asegure la estabilidad social para que así no haya guerra de clases, seguridad alimentaria (regulación de la agricultura), etc. ¿Dónde se pone el límite a la seguridad? La defensa no es solo contra otros hombres, sino que también debería tener en cuenta el peligro de los animales (peste negra, plagas, parásitos…). El enemigo histórico del ser humano ha sido el “bicherío”, que ha causado más muertes que todas las guerras juntas. Con las inclemencias meteorológicas ocurre lo mismo. ¿A qué se restringe, por tanto, la defensa?

¿Por qué no nos dejan vivir sin Estado? ¿Por qué quienes desean el Estado no se limiten a organizarlo para ellos sin encerrarnos por la fuerza a todos en él? Algunos liberales responden que el Estado invadiría a esa sociedad anárquica. Pero habría que ver si le interesaría incurrir en tales costes (no solo económicos, sino también de imagen: ¿por qué Francia no invade Mónaco?). En cualquier caso, de darse esa situación, se corroboraría que el Estado está en manos de lo peor de la sociedad, de los más agresivos y violentos.

Tengamos siempre presente, en definitiva, que la fuerza del Estado reside en que la gente cree en él. El Estado se disolverá como un azucarillo cuando pierda a sus creyentes. 


Vídeo con el debate entre Miguel A. Bastos y Juan Ramón Rallo: https://www.juandemariana.org/ijm-media/video/debate-miguel-bastos-y-jr-rallo-sobre-la-viabilidad-del-anarcocapitalismo

17 Comentarios

  1. Avatar

    Muy buen articulo,muchos
    Muy buen articulo,muchos puntos de vista,una observación: la práctica totalidad de nuestras interacciones cotidianas son anárquicas, por que tenemos muchas opciones cuando nos levantamos,pero elegimos solo algunas,en general constructivas y razonables, si no fuera así, debería de haber un poli estatal detrás de nosotros todo el día,solo en este caso,seriamos 100% Estatalizados

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    Y quién pagaría las pensiones
    Y quién pagaría las pensiones…
    Qué no!!! qué era broma!!!
    Para hacer que esa masa crítica de creyentes desaparezca deben evidenciarse los costos para TODOS asociados de su mantenimiento. Quien espera recibir algo más de lo que aporta al sistema seguirá teniendo una fe heroica contra todo argumento o razonamiento. Esta alianza de receptadores mantiene la carpa del circo.
    Un buen artículo

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    José Augusto, es cierto que
    José Augusto, es cierto que hubo sociedades anárquicas estables y relativamente pacíficas, pero todas terminaron siendo conquistadas (Irlanda pre cromwell, Islandia hasta el siglo XIII, o el oeste americano). No se trata tanto de que no se pueda alcanzar la anarquía (desde un punto de vista teórico), sino que todas las evidencias históricas muestran que no fueron capaces de resistir un ataque por parte de un estado beligerante (Irlanda por Inglaterra, Islandia por Noruega, el oeste por US o Polonia por Rusia, Prusia y Austria).
    A tu pregunta de si hay una cantidad de seguridad óptima, la respuesta es que si. Y es aquella capaz de disuadir a cualquier enemigo potencial y racional; teniendo en cuenta que una invasión puede ser una inversión (sacrificas recursos humanos y económicos para poder explotar al invadido y obtener un beneficio). Independientemente de cuán poderoso sea el invasor, si el coste de la agresión no pudiera ser recuperado de ninguna manera, está carece de sentido y es improbable que se produzca. Así que se tiene que calcular en función de la efectividad de las armas, cuánto daño hay que provocar al enemigo para que no le salga a cuenta atacar, e invertir en el material y el personal militar necesario para lograrlo.

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      Ni Irlanda , ni Islandia eran
      Ni Irlanda , ni Islandia eran sociedades anárquicas el estado existía en forma de clanes siempre enfrentados, nobles locales y etc. el estado es la autoridad que ´´alguien´´ mande sobre los demás y tenga derechos sobre ellos, la forma y tamaño son irrelevantes: Irlanda era una isla ocupada por miles de pequeños estados Islandia otro tanto. El caso del oeste americano es diferente aquí sí que se puede hablar de semianarquismo pues si había un estado pero o era débil o disfuncional pero ojo no era estable era violento e injusto y la mas de las veces irracional , tenias que vivir en la paranoia constate el desarrollo era lento y la ley un conjunto de directrices maleables y con poco rigor los americanos han heredado ese síndrome con su apego a las armas aunque se siguen matando entre ellos con total alegría .

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      Rodolfo, el anarcoliberalismo
      Rodolfo, el anarcoliberalismo no está en contra del gobierno perse. Está en contra de los gobiernos que no sean libremente aceptados. En la Irlanda celta o Islandia, los clanes eran de libre adscripción, y existían normas y autoridad, pero autoridad no coactiva (eso es anarcoliberalismo).
      Una sociedad que no tolere la coacción pública o privada, es posible y deseable. Aunque el estado tiene tres tipos de bienes o servicios, los que se pueden eliminar, los que se pueden privatizar y los que se pueden semi privatizar. Los últimos son los que se suele asociar con el estado mínimo, defensa, seguridad y justicia. Son servicios que puede ofrecer el mercado, pero que deben estar asegurados financiera y operativamente.
      Y para ello, mi apuesta es por un fondo soberano de inversión que permita pagar esos servicios, sin exigir impuestos. Y por conservar el ejército y la policía, pero aceptando la colaboración y competencia del mercado.
      Para llegar a esa sociedad sin estado, pero que conserva algunos de los servicios del mismo (entre los que podría haber algo de ayuda social), sería necesaria una reforma gradual y a largo plazo, que reduzca poco a poco la dependencia de la gente por la política.

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    Excelente artículo. La lógica
    Excelente artículo. La lógica de los acontecimientos desmantelará el estado, y eso sucederá tarde o temprano.
    Como nunca hemos vivido sin estado creemos que sería imposible la convivencia sin su existencia. Nada más lejos de la realidad. El libre mercado es capaz de proveer a la sociedad de cualquier bien o servicio y, además, lo lleva a cabo con más eficiencia . Ejemplo: sanidad privada vs. sanidad pública.

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    Yo lo que tengo ya ganas de
    Yo lo que tengo ya ganas de ver son los vídeos de la Universidad de Verano de este año y en especial el de este debate. Que Paco Capella no estuviera de acuerdo, lo esperaba. Que Anxo Bastos sea más proclive al anarcocapitalismo puro, pues también. Lo que tengo es ya ganas de verlo yo mismo y disfrutar.

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    Bienvenido el artículo, hacía
    Bienvenido el artículo, hacía falta.

    Sin una depuración inicial de términos parece difícil resolver cuestiones de fondo. El denominado anarcocapitalismo pretende que es posible sustituir la actual opresión política por un orden basado en el principio de no agresión, mediante transición pautada, sin riesgo de involución hacia el caos o la ley del más fuerte (lo que en buena medida ya tenemos, por cierto). Obviamente se trata de una pacífica y gradual privatización de las administraciones públicas coactivas. Se trata de ir sometiendo paulatinamente al control de calidad que representa el mercado todas esas valiosas instituciones sociales de que nos dotamos los humanos para garantizar en teoría nuestra seguridad y autonomía.

    Frente a esta postura tenemos al socialismo y al minarquismo. Punto pelota. La fe del socialismo es la guerra y la agresión: nada malo hay en someter al prójimo, nos dice. El minarquista cree que la agresión es perversa pero inevitable -porque nunca ha conocido otra cosa ni es capaz de imaginarla-, algo que habrá que minimizar; nunca se ha preocupado de elaborar la mínima teoría al respecto, simplemente descalifica a priori como utópico cualquier intento de condena absoluta de la violencia agresiva.

    Pero Capella ataca al anarcocapitalismo insinuando que tiene problemas de consistencia interna e impracticabilidad, a lo que cabe preguntar: ¿Se puede comenzar a reducir el Estado y la opresión, a privatizar? Sí. ¿Se puede establecer de antemano un límite no arbitrario del proceso? No, si se pudiera ya tendríamos elaborada la teoría positiva y abstracta al respecto, el minarquismo sería algo más que la mera crítica del anarcocapitalismo o el postureo canino al poder. Dedicarse a negar lo que no entendemos bien es fácil, pero construir en positivo ya es harina de otro costal, ¿verdad?

    Un ancap serio no habla de derrocar el Estado violentamente ni tiene intereses creados o baluartes que defender, tampoco debe presentar una descripción pormenorizada de la sociedad libre que traerá el mercado, pues obviamente no es un planificador, sólo preconiza iniciar de buena fe un proceso continuo de privatización sin límites previos. Por eso, sólo cabe desacreditarle de una manera: teorizando y desvelando positivamente cuáles son esos supuestos límites concretos infranqueables. La carga de la prueba corresponde al minarquismo, pues son ellos quienes afirman que tales demarcaciones existen.

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    En este tema creo mucho en el
    En este tema creo mucho en el lema «seamos realistas, pidamos lo imposible». Opino que sólo poniéndonos como meta el anarcocapitalismo podremos llegar a un estado limitado.

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    Es un articulo interesante
    Es un articulo interesante sin duda pero yo no lo veo del todo claro el ejemplo de Vietnam no me parece apropiado pues es falso que los EEUU combatieran a la población sino que combatían a Vietnam del norte un ultra estado pues era comunista y a una fracción muy pequeña de la población sur vietnamita a las ordenes del anterior que además estaba a su vez apoyado por la URRS y China. La verdad es que la mayoría de las personas pueden ser pacificas pero la minoría que no lo son basta para acabar con la paz de raíz es un hecho que cuando hay conmociones importantes y el estado deja de ser operativo en un área las paciones se desbordan saqueos, violaciones, robos, asesinatos y eso pasa 100 de cada 100 veces ( vean caracazo, Bogotazo ,la Habana del 1 ero de enero del 59 y otros casos similares),si no pregúntenle a Somalia que hoy está dividida al estilo feudal controlada por señores de la guerra muy anárquicos pero muy violentos . El ser humano necesita de saber que hay alguien detrás de hacer cumplir las leyes, el estado es una creación del mismo ser humano y aparece de forma natural incluso en sus más primitivas variantes una tribu es un estado y tiene políticos y mandamases y lobbies y todo cuanto nosotros tenemos la diferencia es la escala. Es extremadamente difícil mancomunar los esfuerzos de las personas sin una autoridad central sin un estado que sea estable y capaz ,los refugiados optan por huir hacia un destino incierto sabiendo el riesgo que corren cuando sería más razonable quedarse y enfrentarse como un todo al EI si todos los refugiados con condiciones físicas y mentales para ello cogieran las armas y combatieran al EI este seria exterminado en unos pocos días. El mismo EI es muestra de que una población anárquica no solo no es difícil de controlar sino que es extremadamente fácil de dominar el EI solo son un puñado de imbéciles descerebrados armados muy ligeramente y aun así dominan sin problemas una inmensa población en sus territorios. Los incentivos para pasarse por la piedra los valores sociales de occidente son infinitamente más atractivos que los que no para ciertas personas lo que trae como corolario que sin una entidad represora las mismas se desmanden y lo de las unidades mercenarias no sirve como bien supieron los italianos del renacimiento terminan dando más problemas que los que resuelven y la posibilidad que cambien casaca es enorme o terminen decidiendo que ellos son los nuevos amos del cotarro. Si cada pueblo eligiera un sheriff y un puñado de alguaciles para su protección pues terminaríamos al estilo del viejo oeste cuando alguien se cansara de las normas civilizadas pues se mataría a los susodichos y se cebaría a acabar con quien se le oponga pues sabe que no van a venir mas detrás pues este sheriff solo representaba a un pueblo y no más y quien va a arriesgar el pellejo por enfrentarse a una banda de matones que se han apoderado de otra ciudad ,recuerden que en el viejo oeste todos iban armados y los malandros campaban por sus respetos y eso que no era que no hubiera estado solo que el mismo era muy débil en esos lugares. Yo no soy partidario de un maga estado pero si entiendo que el mismo es necesario e indispensable además de que surgió naturalmente y si se expandió por la fuerza fue a costa de fagocitar otros estados la anarquía es un concepto abstracto que nunca ha existido en su expresión pura siempre hay un estado un mandamás da igual si es el chaman de la tribu, un rey, un político o el que sea solo los individuos y los grupos pequeños y homogéneos pueden ser anárquicos los grupos grandes y heterogéneos no pueden permanecer unidos sin un mando la entropía se los comería. EL estado debe existir pero debe ser regulado de manera que se convierta en un contrapeso de la ciudadanía y viceversa tenemos que reconfigurarlo de manera tal que funcione como elemento aglutinador en la esfera social pero sea un protector de las libertades individuales siempre garantizando que tenemos que hacer sesión que hacemos de algunas de estas libertades ( no puedo matar al que me caiga mal, no puedo dañar o robar la propiedad ajena etc). Importante es que se entienda que el estado debe ser un árbitro que vele por el cumplimiento de la ley y reprima a quienes la incumplen además tiene que tener una capacidad de protegernos contra otros estados y punto. El problema es cuando al estado se le dan facultades que no le deberían competer y esto es importante no es que el estado se las haya atribuido a sí mismo es que el casi todos los casos se las dio la misma gente o si no vean la correlación entre las luchas ´´Sociales´´, los movimientos sindicales, los partidos y organizaciones sociales que reclamaron durante todo el siglo 20 que el estado asumiera mas y mas facultades. El estado mastodóntico actual es fruto de eso y por supuesto también están los políticos corruptos y los lobbies extractivos pero ojo que no todos los estados son como España y latino América , los nórdicos perciben positivamente a sus políticos y la corrupción es mucho menor al punto que no es vista como un problema por los ciudadanos de esos países así que es falso que el estado solo pueda ser corrupto también puede ser limpio especialmente si se establecen las adecuadas medidas de control social sobre el mismo y se limita férreamente sus competencias en constituciones muy detalladas y nada ambiguas. En los países nórdicos el estado es inmenso pero lo es porque así lo quiso la mayoría de sus pueblos (hubo huelgas en Dinamarca por ejemplo cuando quisieron bajar los impuestos por que temieron el fin del estado del bienestar). No es copiar a los nórdicos es construir un estado que permita una convivencia pacífica y el respeto a la libertad que además no sea un lastre a la prosperidad y provea protección contra los factores externos e internos pero no ocupe funciones que el mercado cumple más eficientemente un estado mínimo con un mínimo de interferencia en la vida privada de sus ciudadanos estrechamente vigilado por estos y limitado por leyes férreas que cumpla su rol sin entorpecer a la sociedad. No anarquismo eso no funciona si a la reestructuración del estado. Claro que se que ambas son utopías pues a la gente le gusta más que se lo resuelvan todo que tener que doblar la espalda y tomar responsabilidad por si misma por eso el marxismo sigue vendiendo libros y teniendo remasterizaciones como la burrada esa de la economía del bien común.

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      Rodolfo: Te recomiendo
      Rodolfo: Te recomiendo emplees mejor tu tiempo en lecturas útiles:
      Respecto a tu increíble reflexión sobre el «salvaje oeste» norteamericano lee http://www.miseshispano.org/2014/06/el-no-tan-salvaje-oeste/
      Respecto a tu » caos hobbesiano» de Cuba del 59 , solo averigua ( y mira que hay literatura abundante ) porque entró el dictador Fidel tan tranquilo a Cuba a sangre y fuego. y descubrirás que lo hizo con la complicidad de » tu necesario estado» el Leviatán useño. El presidente Batista dejo de recibir armas por orden del vicepresidente Nixon y este comenzó a suministrar armas y apoyo logístico al opulento abogado radicado en USA, Fidel y a su mano derecha el Che Guevara.
      Como veras tu » Estado» no es un ente sutil , «utópico «, como el liberalismo anarco capitalista, sino la plaga omnipresente y necesaria en cada conflicto armado. No descalifique con tanta liviandad e ignorancia a tus congéneres como salvajes peligrosos que se comen al prójimo. Hobbes vivió en un mundo de ignorancia geopolítica. No es nuestro caso en la actualidad. A menos que como este último , estés buscando réditos del Rey.
      Y al pasar te sugiero te informes porque en Somalia hay hoy un «estado» de guerra permanente. y se te caerá la venda al ver que es en realidad un conflicto entre potencias (estados) por la ventaja «topográfica» que supone el cuerno de Africa. Lo ha sido desde al menos el presidente Carter y el comienzo de la globalización oceánica.

      (Perdona, no es personal pues no te conozco , pero mi pacifismo y mesura libertaria tiene un límite ante tanta ofuscación mental )

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      Estimado César, comprendo tu
      Estimado César, comprendo tu frustración ante la cerrazón y desidia mental. La gente recela del orden libre y voluntario como si pudiera poner en peligro su seguridad, lo cual es sencillamente absurdo: quien abandonase el Estado lo haría a título personal sin obligar al resto a seguir sus pasos. Anarquía no significa desaparición de jueces y policías sino poder elegirlos libremente o quizás renunciar a tales servicios asumiendo la inseguridad que ello comporta; bien entendida no puede perjudicar en nada a nadie, salvo a los parásitos, pues sólo añade nuevas opciones.

      Muchos no entienden que un gobierno pueda y deba ser voluntario, como si la circunstancia de parecer necesariamente amenazador, molesto y oneroso fuera inherente al mismo. Así, resulta típica la pregunta: ¿quién me hará cumplir la ley sino un gobierno que me obligue? Te la hará cumplir el perjudicado por tu comportamiento ilegítimo, pues la ley –la norma de conducta tradicionalmente aceptable por todos- le otorgará facultad y licencia para hacerlo. No tendrías más posibilidades de resistirte a esta acción de la justicia descentralizada y selecta, sino muchas menos, que a la centralizada y negligente de un gobierno mínimo pero expoliador, pues ¿dónde radica en última instancia la fortaleza de la autoridad? La respuesta es clara: en el apoyo mayoritario o consenso sobre la legitimidad de su proceder. Si un gobierno convencional es poderoso porque hace cumplir la ley a pesar de coaccionarnos, con mayor razón lo será una agencia libremente escogida que reprima a los malhechores sin violentar a sus clientes

      No necesitamos gobiernos contra nuestra voluntad, contra nosotros. Quien vota aspira a la victoria de su opción política preferida, aspira a lo más parecido a un gobierno voluntario; nada tiene éste, pues, de utópico: en un sistema anarquista cabalmente entendido nuestra opción política “ganaría” siempre, y sin perjudicar a nadie, sin más expediente que “votar con los píes”.

      Aprovecho ahora para dejar constancia de mi frustración ante todo lo contrario, el, digamos, excesivo esmero mental, tras oír la conferencia de Rallo “¿Anarquismo o minarquismo?”

      Menciona supuestos problemas del principio de no agresión. Nos dice que no es un principio perfectamente definido, que no es universalmente aceptado y que no aporta soluciones a cualquier tipo de problemática social. Pamemas a mi entender. Rechazar el principio de no agresión tachándolo de defectuoso por abstracto es como rechazar las matemáticas porque no sabemos si se refiere a peras o manzanas. Que puedan existir discrepancias e incluso gran controversia sobre quienes son los titulares del derecho de no agresión no demuestra la inconsistencia e inutilidad del principio, es decir, la aceptabilidad de la agresión. Porque no nos engañemos, tal es la falaz conclusión de quienes se niegan a pronunciarse políticamente –aunque acaso sí filosóficamente- contra la agresión: el principio de no agresión no sirve para resolver toda clase de conflictos, ergo un poquito de agresión viene bien (¿?).

      Como, por ejemplo, el derecho a la vida no está perfectamente definido ¿diremos que tiene problemas que desaconsejan promoverlo políticamente, aunque tal vez sí filosóficamente? ¿Nos cruzaremos de brazos ante el asesinato del vecino?

      Otro tanto cabe aducir sobre la presunta indefinición de “agresión”. La idea, perfilada por evolución y tradición, es clara y distinta, pues resulta sencillamente inimaginable un caso concreto que juristas de buena fe no pudieran resolver o superar. Personalmente, la reconozco en cuanto la veo y no me creo especialmente dotado, más bien diría que quien tiene problemas para identificarla padece un serio problema de ceguera mental; pero al margen de esto existe una definición muy sencilla, empírica (sin por ello descartar las racionales estrictas) y objetiva de “agresión”: acto tradicionalmente prohibido a un sujeto genérico por contrario al derecho de otra persona, según estipula la destilada, la abstracta, jurisprudencia universal. Más o menos.

      En cualquier caso, lo que debería quedar claro es que la falta de consenso general y exhaustivo sobre qué entendemos por principio de no agresión no puede constituir jamás un argumento a favor de la tolerancia (política o filosófica) con el socialismo orgulloso o vergonzante (minarquismo). Que en rebuscadísimos casos extremos y excepcionales pueda haber controversia no anula ni enerva la aplastante seguridad y certidumbre respecto a la inmensa mayoría de agresiones típicas (hace falta ser muy cínico y malintencionado para negar que, por ejemplo, que los impuestos y el Estado son agresión)

      El principio de no agresión sin especificaciones adicionales puede ser muy simple y válido para constituir el objeto de un equilibrio de Nash fuerte en la inmensa mayoría de los casos de la vida real, aunque académicos puntillosos en sus torres de marfil gusten ociosamente de rizar el rizo.

      Por otra parte, que las matemáticas no sean aceptadas universalmente por los monos no es un problema de las matemáticas sino, como mucho, de los monos. Que existan vanguardistas y eruditas controversias matemáticas no significa que esta ciencia no sirva para nada. Rechazar las matemáticas y la paz puede ser una estrategia evolutiva inteligente para las especies no humanas y los individuos fuertes, superiores o que cuenten con la estupidez del resto. Pero si la sociedad tiende a ser homogénea en cuanto a capacidades e ilustración, el único resultado posible de la negociación política será la anarquía. En la medida que existan desigualdades triunfará y se realimentará la violencia, el socialismo (curiosa paradoja), sin embargo, el hecho cierto de que a los psicópatas y ventajistas les convenga la violencia no significa que sus víctimas debamos aceptarlo; podemos y debemos obligarles a respetarnos, pues nuestra sociedad es ya lo suficientemente igualitaria y vivimos en la era de la información ¿Cómo los intereses de cuatro pícaros políticos, cuya fuerza sólo radica en nuestra estupidez, pueden refutar o plantear algún problema al principio de no agresión? Los listillos tienen incentivos muy claros, pero también los tenemos el resto para no aguantarlos y somos más fuertes y capaces de informarnos.

      Disculpa el rollazo.

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      Berdonio. Lei con interés
      Berdonio. Lei con interés tu reflexión sobre la conferencia Baxtos Rallo. Y tenéis razón , no solo son matices sobre políticas liberales o libertarias. Se trata de continuar situando al anarcocapitalismo en un terreno filosófico por no llamarlo utópico. (estamos contagiados hasta la medula con la hipocresía de la corrección política) Ocurre tenemos que aquí todos debemos luchar contra el status quo de la triste realidad de la actual sociedad de masas, y no solo en la occidental, sino hasta en las patéticas teocracias del medio oriente. Dicen que la la fuerza de la fe de los fieles esta el relación inversa al número de creyentes. Quizás sea por eso estos diálogos forales en su desesperación, se parecen (salvando la abismal diferencia) a los paseos introspectivos de Kant por el Boulevard de los Limoneros.
      El problema no es sencillo. El mismo Rallo soslaya en lo «filosófico» el compromiso de definirse sobre imposibilidad del estado limitado. Del mismo modo que Krause , alguien muy culto. pregunta el futuro del estado de bienestar desde el equilibrio de Nash.
      Creo que Rallo sabe bien que la praxis política muy lejos esta de lo filosófico. Asi como Krause sabe que Nash predijo, con incertidumbre, el resultado de competencias limitadas a dos o mas participantes con estrategias limitadas. Pero no aplicaba a lo que realmente nos interesa, al accionar de toda una sociedad, es decir el caso de la Tragedia de los Comunes de Hardin donde cada uno, buscando su beneficio personal, conduciría a innumerables equilibrios de Nash. Y fíjate aquí como el patético estado intenta resolverlo; pretende una vez mas modificar el comportamiento humano aplicando multas o castigos a quienes no actúan cooperativamente. No es mas fácil dejar librado al equilibrio natural del mercado, al lassez faire, al anarcocapitalismo.
      Nadie hasta el presente, ni Nash ni Paretto ni Walras con todas sus ecuaciones, pudo digitar el equilibrio óptimo del mercado . Este es demasiado humano, demasiado complejo para pretender planificarlo por ocurrencias circunstanciales revestidas con la formalidad de los números que demuestran luego su fracaso. . Saludos

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    Lo único malo de este
    Lo único malo de este artículo es de hecho considerar lo estúpido de lo escrito por Capella un artículo, eso que llamó «Más problemas del Anarcocapitalismo».

    Cómo muchos apuntaron antes, bien hace el autor al sacar a flote la teoría de los bienes públicos y por tanto la falacia implícita en dicha idea, asunto que Calella no ha comprendido. (Falacia de la teoría de los bienes públicos Hans-Hermann Hoppe)

    Otro asunto absurdo es que Capella responde críticas diciendo: Eso es un «sesgo de X o Y» equiparándolo a una falacia y no dice nada más, como si hubiese refutado alguna cosa.

    El autor también da un argumento que a primera vista es reconocido por cualquiera, esto es, la anarquía del derecho internacional. Dado que los Estados son legibus solutus no existe nada por encima de ellos y por tanto hay una situación constante de anarquía entre todos. (Sobre la producción de seguridad Hans-Hermann Hoppe).

    Además de ello, un argumentos magnífico que habían olvidad y leí hace unos años ya no recuerdo de quien, donde se menciona que propiamente el gobierno, la clase que dirige la institución del Estado se encuentra en un situación de anarquía respecto de ellos mismos.

    Felicito al autor por su conocimiento en Pinker por lo que intuyo conoce de psicología evolutiva (o evolucionista, depende del país) y no traga entero las tontatas dd Capella. Por otro lado también Resalta el capítulo de Anarquía,Estado y utopía de las agencias de seguridad donde efectivamente dice «la mano invisible conducirá a la existencia de un Estado» en fin argumento pobre que responden varios autores incluyendo Rothbard en «La ética de la libertad».

    En suma gran escrito. Dicho sea de paso considero que alguien como Capella solo escribe lo contrario a lo que sostienen la mayoría de Libertarios para llamar la atención, para ganar publicidad. Y debería ser expulsado del Juan de Mariana sólo un invitado esporádico para alguna que otra charla de Economía comportamental y Neuroeconomía suponiendo que también sepa de la última y no allá nadie más que realice esas explicaciones.

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    Excelente síntesis del
    Excelente síntesis del pensamiento del profesor Bastos y preludio de su respuesta a las repetitivas vaguedades de Capella. Te felicito Jose Augusto.

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    Por entre unas matas,
    Por entre unas matas,
    seguido de perros,
    no diré corría,
    volaba un conejo.

    De su madriguera
    salió un compañero
    y le dijo: «Tente
    amigo, ¿qué es esto?».

    «¿Qué ha de ser?», responde;
    «sin aliento llego…;
    dos pícaros galgos
    me vienen siguiendo».

    «Sí», replica el otro,
    «por allí los veo,
    pero no son galgos».
    «¿Pues qué son?» «Podencos».

    «¿Qué? ¿podencos dices?
    Sí, como mi abuelo.
    Galgos y muy galgos;
    bien vistos los tengo».

    «Son podencos, vaya,
    que no entiendes de eso».
    «Son galgos, te digo».
    «Digo que podencos».

    En esta disputa
    llegando los perros,
    pillan descuidados
    a mis dos conejos.

    Los que por cuestiones
    de poco momento
    dejan lo que importa,
    llévense este ejemplo.


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