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Mises no comprendió a Menger (IV)

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Estos últimos días he estado comentando con el profesor Rallo una crítica que Joel Serrano ha publicado en la revista procesos de mercado al análisis que a su vez Rallo dedicó al teorema regresivo de Mises en su libro “Una crítica a la teoría monetaria de Mises”.

No pretendo dar una réplica completa a Joel, entiendo que esto lo hará el profesor Rallo, pero sí quisiera destacar una cuestión importante que no he visto que ni Rallo ni Serrano traten en sus respectivos trabajos, y se trata de la diferencia en el concepto de mercancía en la teoría de Menger y en la de Mises.

Por supuesto, no se trata de que un concepto sea correcto y otro erróneo, simplemente son distintos conceptos, incluso se podría decir que opuestos, y considero que esto es una cuestión absolutamente clave en la teoría monetaria de Menger, pues Menger define dinero como la mercancía más vendible (o más líquida).

Para Menger una mercancía es un bien de cualquier tipo destinado al intercambio, tal y como muestro aquí y en los artículos siguientes de esta serie. Es decir, para Menger basta que el bien tenga valor de cambio. Para Mises, sin embargo, una mercancía es un bien que necesariamente debe tener algún valor de uso o consumo. 

Releyendo los artículos anteriores creo que vendría bien añadir alguna cita más donde quede bien claro la concepción de mercancía de Mises, por ejemplo aquí:

«La teoría del dinero debe tener en cuenta la diferencia fundamental entre los principios que rigen el valor del dinero y los que rigen el valor de las mercancías. En la teoría del valor de las mercancías no es necesario al principio prestar atención al valor objetivo de cambio. En esta teoría todos los fenómenos de la determinación del valor y del precio pueden explicarse tomando como punto de partida el valor de uso subjetivo [..]

Efectivamente, aparte del hecho de que las mercancías adquiridas a cambio de los productos se valoran siempre de acuerdo con su valor de uso subjetivo, las únicas valoraciones que tienen una importancia final en la determinación de los precios y del valor objetivo de cambio son las que se basan en el valor de uso subjetivo que poseen los productos para aquellas personas que son las últimas en adquirirlos a través del tráfico comercial y que las adquieren para su propio consumo(Mises, 1997, p. 76 y 77)

En la cita anterior no se sabe muy bien a qué principios que rigen el valor de las mercancías se refiere Mises, pues el no desarrolla una teoría de la mercancía como si hace Menger en su libro Principios de Economía Política, donde por cierto dice expresamente lo siguiente:

Como en otras cuestiones, también en este punto mantiene Schmalz una teoría muy peculiar. Confunde en su obra, a consecuencia de su errónea concepción de la relación entre el dinero y las mercancías, la idea de mercancía con la de bienes de uso en el estricto sentido de la palabra y llega, por tanto, a una definición científica de las mercancías radicalmente opuesta a la que hemos ofrecido más arriba.” (Menger, 2012, cap. VII.1 nota al pie 4. Énfasis mío)

Y en la edición original de 1892 de Geld Menger dice esto otro:

Así, recientemente un destacado comentarista sobre el dinero y la acuñación niega el carácter de mercancía del dinero, especialmente porque una ‘mercancía’, para cumplir su propósito, es decir, para ser usada y consumida, debe desaparecer del mercado, pero el dinero, como medio de cambio, presta sus servicios permaneciendo en el mercado. Esto es un error, porque la circunstancia de que una mercancía finalmente se llegue a consumir es incierta y, por lo tanto, no es una característica esencial del concepto de mercancía.” (Menger, 1892, p.46 traducción libre. Énfasis mío)

En la teoría de Menger el valor de uso en una mercancía es algo circunstancial o accesorio, y no es lo que la caracteriza. Es decir, el valor de uso no es condición necesaria ni tampoco suficiente para que una mercancía sea una mercancía. Por otro lado, Menger enumera hasta 18 circunstancias, siendo 5 de ellas cualidades de la mercancía, que influyen en la vendibilidad, y sólo la primera circunstancia podría llegar a interpretarse que tiene que ver con su valor de uso no monetario, pero independientemente de la interpretación, Menger en ningún momento afirma que esa tenga que ser una circunstancia necesaria.

Que desde un punto de vista histórico las mercancías tuvieran inicialmente valor de uso, no impide que la creatividad humana, una vez ha observado cuáles son las características de las mercancías más líquidas o que mejor satisfacen los intercambios (duradera, divisible, transportable, elasticidad de la oferta, difícil de falsificar, etc), pueda alumbrar mercancías que sirvan única y exclusivamente para intercambiar. Servirán a este propósito con mayor o menor éxito, eso es irrelevante, pero para que satisfaga la definición de mercancía de Menger es suficiente que alguien invente ese instrumento para el intercambio y pretenda venderlo como tal. Este es el caso del proto-dinero que describe Nick Szabo, la moneda fiat o el caso de Bitcoin.

El caso de Bitcoin es el más ilustrativo, pues ya con el nombre que el inventor otorga al invento ya nos está diciendo su propósito, y sabemos casi con total certeza cuál fue el motivo de Satoshi para intercambiar su esfuerzo, electricidad y la capacidad de proceso de su ordenador para obtener las primeras unidades de Bitcoin. Y ese motivo no fue otro que las propiedades que con sumo cuidado él mismo trató de dotar a Bitcoin para ser una buena mercancía o medio de intercambio, según las propiedades que enumera Menger, y alguna más. A saber: Duradero, transportable, divisible, oferta limitada, fungible, difícil de falsificar, verificable, etc. Estas primeras unidades de Bitcoin fueron obtenidas mediante un intercambio autístico, y, por tanto, se generó un precio sin que esas unidades de Bitcoin hubieran tenido ningún uso no monetario previo. Satoshi atesoró esas primeras unidades porque tenían valor de cambio para él. Es decir, tal cual la definición de mercancía de Menger, recordemos: “Bien de cualquier tipo destinado al intercambio”. Y podemos afirmar que es un bien desde el momento en que Satoshi decide atesorarlos, pues no hay bien económico sin propietario ni propietario sin bien económico (Bondone, 2006, p. 24). Nadie se molesta en poseer cosas inútiles, o útiles que no sean o no se anticipe, vayan a ser escasas.

¿Por qué considero tan relevante el concepto de mercancía que utiliza Menger? Porque para Menger lo relevante de las mercancías es que facilitan el intercambio. De lo que se trata es sí, cualitativamente la cosa facilita el intercambio, y no del valor cuantitativo de la cosa. No es lo mismo una partida de merluzas frescas con valor equivalente a una onza de oro hoy, que una onza de oro. Sus distintas cualidades repercuten en una liquidez o intercambiabilidad distinta, por mucho que su poder adquisitivo a día de hoy sea cuantitativamente el mismo. 

Es crucial tener en cuenta que Menger sostiene que los intercambios generan riqueza para ambas partes, y además es importante destacar que cualquier mercancía puede facilitar el comercio sin necesidad de ser la más líquida. Por tanto, cualquier cosa que facilite el intercambio deriva su valor de la nueva riqueza que generen los intercambios futuros que se estime, dicha cosa vaya a mediar. La mercancía entendida en su significado Mengeriano esencial atendiendo a sus cualidades para facilitar el intercambio (transportable, divisible, etc.), es una herramienta para el intercambio y, por tanto, tiene valor como cualquier otra herramienta.

Pero, ¿cómo se puede saber el precio de esta herramienta si nunca tuvo un precio antes?  Pues igual que para cualquier otra herramienta totalmente nueva, mediante un intercambio autístico como el que describíamos en el caso de Satoshi, o mediante un proceso de subasta o tanteo donde comprador / vendedor manifiestan qué cantidad de otro bien están dispuestos a entregar / recibir a cambio, y donde comprador / vendedor pueden comenzar por ofrecer /  pedir un precio arbitrariamente bajo / alto. Una vez acuerdan un primer precio, ni el propio Mises tendría problema alguno en admitir que esta nueva herramienta para el intercambio pueda valorarse única y exclusivamente por los servicios de intercambio que proporciona, tal y como explica en su libro “Money, Method and the Market Process”, aunque refiriéndose al dinero:

But once an economic good has become money, then the specific demand for money can tie into an already existing exchange relationship between money and goods in the market, even if the demand for the money-good, as motivated by the other use, disappears. 

[..]
All of those who denied the ability of the services of money to determine its exchange value failed to recognize that the only decisive element is demand. The fact that there exists a demand for money — the most marketable (most saleable) good, for which the owners of other goods are prepared to exchange — means that the monetary function is capable of creating value.” (Mises, 1990, Cap. 4)

Mises no pone en duda que la prima de vendibilidad o liquidez existe, hasta el punto de que sostiene que un bien puede ser valioso única y exclusivamente por esa prima de liquidez. ¿Y cuál es la causa de la prima de liquidez? La teoría de la mercancía de Menger nos da la respuesta: Las cualidades de la cosa que contribuyen a su vendibilidad (liquidez).

En definitiva, el teorema regresivo de Mises pretende resolver un problema que no existe, pues la teoría de la mercancía de Menger ya da respuesta a lo que Mises pretende resolver. Pero como Mises claramente no toma en consideración esta teoría, ve un problema donde no lo hay. En un sentido más profundo, Mises no acaba de reconocer la capacidad del ser humano para anticipar la riqueza que generan los intermediarios de los intercambios cuando éstos son objetos cuya única utilidad potencial sea facilitar intercambios.

Bibliografía

Bondone, Carlos (2006), Teoría de la Relatividad Económica. www.carlosbondone.com 

Menger, Carl (2012) [1871] , Principios de Economía Política, Bubok Publishing

Menger, Carl (1892) Geld, Handwörterbuch der Staatswissenschaften.

Mises, Ludwig Von (1997) [1912], La Teoría del Dinero y del Crédito. Unión EditorialMises, Ludwig Von (1990) Money, Method, and the Market Process. www.mises.org

Serie Mises no comprendió a Menger: I, II, III

2 Comentarios

  1. Hola Manuel, como ya te he dicho por twitter, agradezco que hayas citado mi paper. Acabo de leer tu artículo y estoy ya escribiendo una réplica general a tu planteamiento de la teoría de la mercancía de Menger. Si el IJM no tiene inconveniente, me gustaría publicarla en su web.
    Un saludo
    Joel Serrano
    Pd: ¿podría alguien decirme, si es tan amable, a quién tengo que dirigirme para mandar mi artículo?

  2. He recibido el correo, muchas gracias. En cuanto pueda envío el artículo.


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