NGDP targeting (II): el ciclo económico

Tags :
Share This :

En el primer artículo de esta serie, analizamos las principales características del Nominal Gross Domestic Product Targeting (NGDPT): sus principales defensores, su trasfondo teórico y sus premisas principales. Durante el artículo, expusimos la propuesta desde el punto de vista de los monetaristas de mercado, el principal grupo de economistas que aboga por esta propuesta, si bien es cierto que existen numerosos otros que la defienden sin ser monetaristas de mercado, como George Selgin y Gregory Mankiw, entre otros. Tras esa extensa introducción, junto con la conferencia realizada el pasado octubre, nos encontramos en condiciones para analizar críticamente esta propuesta, en esta ocasión sobre su teoría del ciclo económico.

¿El ciclo económico como fenómeno únicamente monetario?

En el artículo anterior, ya mencionamos que los monetaristas de mercado consideran que las recesiones son “siempre y en todo lugar un fenómeno monetario” (Christensen, 2011). Para este grupo de economistas, el banco central tendría la capacidad de regular el ciclo económico si implementara el NGDPT, puesto que el dinero no es neutral en el corto plazo, esto es, puede afectar temporalmente a variables como el desempleo o el Producto Interior Bruto real.

Esta teoría del ciclo económico, heredada del monetarismo clásico, también puede observarse en el tratamiento que Scott Sumner (2021) hace de la Gran Recesión. Para Sumner, la caída en la actividad productiva y el incremento del desempleo que comenzó en 2008 fueron causados por la política monetaria contractiva de la Reserva Federal, tanto por la remuneración de las reservas bancarias a partir de 2008 como por los bajos nivel de PIB nominal observados durante el período de recesión, entre otros factores.

Ahora bien, ¿cómo podría el banco central prevenir el ciclo económico? Si esta entidad se plantea mantener el PIB nominal en el nivel deseado (revisado periódicamente), el banco central debería incrementar la inflación en períodos de recesión y reducirla en momentos de auge económico. Al fin y al cabo, los cambios en las variables nominales pueden dividirse en la tasa de cambio de la variable real y la tasa de inflación. Cualquier combinación de estos dos factores debería ser aceptable para un defensor del NGDPT, pues constituye una respuesta óptima a los shocks de oferta y de demanda. Por tanto, la inestabilidad en el nivel de precios puede resultar adecuada para los defensores del NGDPT.

La teoría austriaca del ciclo económico

Resulta evidente que esta visión se encuentra contrapuesta a otras teorías del ciclo económico, como la austriaca (ABCT por sus siglas en inglés), que cuenta con autores como Friedrich Hayek (1931) o Ludwig von Mises (1953), en la que han profundizado recientemente Roger Garrison (2001), Huerta de Soto (2020) o Juan Ramón Rallo (2019), todos ellos desde diferentes perspectivas. La idea común que agrupa a todos estos teóricos es que el ciclo económico es el resultado de una descoordinación intertemporal entre ahorro e inversión, que se acaba viendo corregida mediante el ahorro forzoso y el consumo de capital (Huerta de Soto, 2020). El origen de la descoordinación se encuentra, a juicio de la ABCT, en una disminución del tipo de interés natural, entendido de forma diferente por cada uno de estos autores –sea como fuere, este desajuste a gran escala del sistema económico y financiero no es posible para los monetaristas de mercado por la Hipótesis de los Mercados Eficientes.

Tomando a la ABCT como referencia, el ciclo económico es un fenómeno predominantemente real que necesita de un eventual ajuste para mantener el equilibrio intertemporal entre el ahorro y la inversión. Por tanto, si la ABCT es correcta, mantener un régimen monetario fundamentado en el NGDP targeting únicamente alargaría el inevitable proceso de reajuste de la estructura productiva, produciendo una suerte de “zombificación” de la economía, en la cual se mantienen proyectos empresariales que habían resultado inicialmente fallidos por ese incremento constante del gasto nominal necesario para estabilizar el nivel del PIB nominal.

La teoría del ciclo rconómico real

Por otro lado, la teoría del ciclo económico más habitual en la academia es la Teoría del Ciclo Económico Real (RBCT por sus siglas en inglés) por Kydland y Prescott (1982), que defienden que el ciclo económico puede deberse a la aparición de “shocks” tecnológicos –véase el auge de Internet al final del siglo XX, o el creciente uso actual de la Inteligencia Artificial. Estos autores identifican una clara relación entre los “shocks” de productividad y el comportamiento del PIB real, llegando incluso a concluir que el ciclo económico puede ser una respuesta eficiente a estos “shocks” (Prescott, 1986), que se propagan a través de las etapas intermedias de la estructura productiva.

Si la RBCT se rige en la realidad, de nuevo tenemos razones para pensar que el NGDPT no es una regla monetaria que estabilice el ciclo económico si este tiene, en parte, causas reales, máxime si la recesión es una respuesta eficiente a los “shocks” tecnológicos (Ibidem). De forma similar a lo que sucede con la teoría austriaca, los ajustes macroeconómicos pueden ser eficientes, aunque estos supongan un considerable coste en términos de pérdida temporal de bienestar por el incremento del desempleo o por la caída de la renta disponible.

Conclusiones

La visión predominantemente monetaria que el monetarismo de mercado recibe de su versión clásica obvia ciertas causas del ciclo económico que no tienen –o, como mínimo, no deberían tener– solución en la política monetaria. Cabe plantearse si la recesión no es una respuesta eficiente al proceso de expansión previo, en la medida en que evita distorsiones en los precios relativos y en la asignación de recursos. Así mismo, ciertas premisas, como la Hipótesis de los Mercados Eficientes, pueden impedir observar distorsiones reales inducidas por el sistema financiero, a través del descalce de plazos en el sistema bancario, verbigracia.

Todo lo anterior no quiere dar a entender que la política monetaria no pueda agravar el ciclo económico. Esta sigue jugando un papel fundamental al promover la estabilidad económica y financiera. Pero esto no significa que el ciclo económico tenga una solución puramente monetaria. En definitiva, vista la evidencia proveniente de diferentes escuelas de pensamiento económico sobre las causas reales del ciclo económico, el NGDPT no es una solución al ciclo económico, aunque si pueda serlo a las fluctuaciones del nivel de precios. Este sería, en todo caso, un tema para un futuro artículo en sí mismo.

Bibliografía

Christensen, L. (2011). Market Monetarism: The Second Monetarist Counter-Revolution (Draft).

Garrison, R. W. (2001). Time and money: The macroeconomics of capital structure. Routledge.

Hayek, F. A. (1931). Prices and production. Routledge y Kegan Paul.

Huerta de Soto, J. (2020). Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos (7ª ed.). Unión Editorial.

Kydland, F. E., y Prescott, E. C. (1982). Time to build and aggregate fluctuations. Econometrica, 50(6), 1345–1370.

Mises, L. von. (1953). The theory of money and credit (H. E. Batson, Trans.). Yale University Press. (Trabajo original publicado en 1912)

Prescott, E. C. (1986). Theory ahead of business-cycle measurement. Carnegie-Rochester Conference Series on Public Policy, 25, 11–44. https://doi.org/10.1016/0167-2231(86)90035-7

Rallo, J. R. (2019). Una crítica a la teoría monetaria de Mises. Unión Editorial

Sumner, S. (2021). The Money Illusion: Market Monetarism, the Great Recession and the Future of Monetary Policy. University of Chicago Press.

Serie NGDP targeting

(I) Una introducción

César Taboas
Author: César Taboas

Deja una respuesta