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Marx y el dinero (I)

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El pensamiento monetario de Karl Marx es muy interesante y lleno de sorpresas. Para empezar, Marx seguía la teoría clásica del dinero (Glasner 2000) y era un gran crítico de la teoría cuantitativa del dinero, por lo que muchos teóricos monetarios todavía adheridos a esta incorrecta interpretación del dinero pueden aprender de Marx. Además, Marx era afín a la Escuela Bancaria, citando extensamente a Thomas Tooke y a John Fullarton, principalmente por su oposición a la teoría cuantitativa del dinero, aunque tenía ciertas discrepancias con estos (Lapavitsas 1994).

Marx analiza el dinero desde una visión general según su función y características. El interés del pensador sobre el área recae en que el dinero funciona como una parte esencial del sistema capitalista, es el engranaje que explica los procesos mediante los que los procesos productivos se ajustan y desacoplan entre el lado real de la economía y el lado monetario. Es decir, pensando en la ecuación cuantitativista del dinero, entre M (oferta monetaria) y V (velocidad de la circulación del dinero) con P (nivel de precios) y Q (nivel de producción). Estas relaciones sirven para explicar los cíclos económicos.

Marx inicia su estudio del dinero en la primera parte del primer volumen del capital donde realiza un análisis de este en términos generales, sin concretar cómo opera o qué papel tiene en una estructura capitalista de producción, para luego profundizar más sobre el dinero en un sistema capitalista. Marx decía que lo importante era en primer lugar entender el dinero en términos generales y la demanda de atesorarlo, para poder entender posteriormente el crédito, propio de un sistema capitalista. Marx (1978, 192) afirma que “este es el curso que ha tomado la historia: el dinero a crédito no jugó ningún papel, o al menos no uno significativo, en el período inicial de la producción capitalista.” Por esto Marx llega a criticar a Tooke y Fullarton, porque “ellos vacilan constantemente entre las formas abstractas del dinero que lo distinguen de la mercancía y aquellas formas bajo las que se ocultan relaciones concretas, como el capital, los ingresos, etc.” (Marx 1904, 191).

Marx explicando la circulación del dinero metálico como punto de parte de lo que es el origen de mercancías que funcionen como dinero. Marx enumera una serie de características físicas de los bienes, similares a las que menta Carl Menger (2009), como la divisibilidad y la homogeneidad de sus partes. Marx hace una reflexión muy cercana a la teoría orgánica mengeriana sobre el origen del dinero al afirmar que:

Los metales preciosos destacan por estas cualidades. Al no ser el dinero el resultado de un esquema o acuerdo, sino que se ha producido instintivamente en el proceso de intercambio, una gran variedad de mercancías más o menos más o menos inadecuadas han desempeñado sucesivamente sus funciones. (Marx 1904, 32)

De ahí que Marx considere que es el oro la mercancía que sirve para jugar el papel de dinero en relación con otras mercancías porque ya ha jugado el papel de mercancía en relación con estas.

Marx no solo en esto coincidía con Menger, sino también en su entendimiento del dinero en línea con la teoría clásica del dinero. Marx defendía que el movimiento de mercancías ocurre fuera de la esfera monetaria y que el movimiento de dinero en la mayoría de los casos venía determinado por los movimientos de las mercancías. Es decir, la demanda de dinero era un factor exógeno, determinado por los bienes en circulación, no endógeno y dependiente de la oferta de dinero como defiende la teoría cuantitativa del dinero. La oferta monetaria, para Marx, era un componente endógeno del sistema, porque esta se ajusta para satisfacer la ecuación cuantitativa. Además, Marx rechazaba la pretensión de los defensores de la neutralidad del dinero de que V sea constante. Que el dinero sea neutral implica que un aumento en la oferta monetaria altera los precios sin afectar a la economía real. No obstante, defender este concepto implica rechazar el funcionamiento de V como velocidad del dinero o, lo que es lo mismo, como la inversa de la demanda del dinero. Un aumento de M puede acarrear uno de V. Como vemos, Marx acepta y emplea la ecuación cuantitativa del dinero como una herramienta analítica, rechazando la teoría cuantitativa del dinero.

Otra semejanza entre Marx y los economistas de escuela austríaca es la manera que tiene de conectar la microeconomía y la macroeconomía. Por un lado, Marx conecta la microeconomía y la macroeconomía a través del comportamiento del dinero porque, según él, la existencia de dinero y la posibilidad de acaparamiento son condiciones previas para una crisis general de sobreproducción en una economía capitalista. Marx no hace distinciones entre los términos teóricos en los que discute la reproducción de bienes capitales particulares de los que discute la reproducción del sistema capitalista en su conjunto. Para Marx el análisis de cualquier nivel es fundamental estudiar cómo opera el dinero y qué movimiento sigue y resaltar la importancia de la calidad de este. Por otro lado, la escuela austríaca de economía también sigue un tratamiento similar de las distorsiones macroeconómicas que genera el dinero. Como dije Steven Horwitz:

Las perturbaciones de la oferta de dinero de dinero tendrán efectos sistemáticos de distorsión en todo el conjunto de los precios monetarios relativos, la «macroeconomía» puede entenderse como el intento de comprender las causas y las consecuencias de esos patrones sistemáticos, en toda la economía de distorsiones de precios y descoordinación microeconómica. […] Entender por qué las economías están están sujetas a fluctuaciones agregadas como las recesiones y la inflación requiere que busquemos un culpable sistemático de esos problemas «macroeconómicos» de toda la economía. Las explicaciones se encontrarán en la forma en que la picaresca monetaria distorsiona el proceso microeconómico de coordinación de precios. Este es el legítimo de la macroeconomía austriaca. (Horwitz 2020, 105)

Lo que hace que una mercancía llegue a ser dinero es que se considere socialmente válida como mercancía de equivalencia entre mercancías. Como para Marx el valor lo marca las horas de trabajo socialmente incorporadas en la producción de un bien, el dinero podría verse como un simple registro de los derechos adquiridos a cambio del tiempo de trabajo generado para la producción de otras mercancías. Para Marx, como para Menger, el dinero es una mercancía más, con la peculiaridad de que sus características le permiten cumplir mejor que otras las funciones del dinero. Por lo que será una mercancía más, pero una distinta del resto.

Estas funciones características del dinero según Marx son tres. En primer lugar, tenemos la función del dinero como una medida de valor. Siguiendo lo que se explica anteriormente de la relación del oro con el resto de las mercancías, Marx afirma que:

El oro se convierte en una medida del valor porque el valor de intercambio de todas las mercancías se mide en oro, expresada en la relación entre una cantidad de oro y una definida cantidad de una mercancía que incorpore las mismas horas de trabajo. (Marx 1904, 42)

Las mercancías entran en circulación con un precio y el dinero con un valor. El dinero se tiene que producir como una mercancía anteriormente. De tal forma, si el valor del oro (el tiempo socialmente incorporado en su producción) cambia mientras que el valor del resto de las mercancías se mantiene igual, entonces el nivel general de precios cambia. Si el tiempo de trabajo necesario para producir una cantidad de oro se dobla, el precio monetario de las cosas se reducirá a la mitad. Como medida de valor, el dinero tiene fines complementarios. Darle al oro un valor fijo sería igual a arrebatarle sus funciones monetarias como las de unidad de valor, su naturaleza como mercancía y especular ya que careceremos de la mercancía sobre la que todo el resto de las mercancías se miden. Si, por el contrario, tuviese precio en otra mercancía, el oro se convertiría en una mercancía más y perdería su carácter general como medio de valor. Marx critica a Ricardo porque para este es la invariabilidad del patrón monetario el que determina la naturaleza monetaria de una mercancía. Con esto y lo dicho anteriormente sobre la teoría marxiana del origen del dinero, podemos intuir que Marx sería también crítico con el cartalismo.

Cuando una mercancía funciona como unidad de valor, una específica cantidad determinada de esa mercancía o “precio monetario” empieza a funcionar como unidad de cuenta.

En el próximo artículo se analizará las dos otras funciones que cumple el dinero: el de ser un medio de circulación y un instrumento de atesoramiento.

Referencias

Glasner, David. 2000. “Classical Monetary Theory and the Quantity Theory.” History of Political Economy 32 (1): 39–59.

Horwitz, Steven. 2020. Austrian Economics: An Introduction. Cato Institute.

Lapavitsas, Costas. 1994. “The Banking School and the Monetary Thought of Karl Marx.” Cambridge Journal of Economics 18 (5): 447–61.

Marx, Karl. 1904. A Contribution to the Critique of Political Economy. Chicago, Estados Unidos: Charles H. Kerr & Company.

———. 1978. Capital: A Critique of Political Economy. Volume 2. Londres, Reino Unido: Penguin Books.

Menger, Carl. 2009. On The Origins of Money. Auburn, Estados Unidos: Ludwig von Mises Institute.

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