Entre las líneas heredadas de Tucídides existen algunos elementos que pueden resultar interesantes para aquellos que quieran conocer mejor las consecuencias económicas de hechos históricos poco frecuentes. El historiador narra los efectos sociales que tuvo una peste que asoló Atenas y otros lugares cercanos, es decir, no sólo se limitó a describir los síntomas o la afectación de la enfermedad, sino que también dejó plasmada la reacción de los habitantes que tuvieron que convivir con ese contexto, estando o no contagiados.
Esta narración parece funcionar a modo de prueba empírica de alguno de los supuestos que explica Hoppe (2016) cuando habla de los procesos civilizatorios:
El ahorrador-inversor principia un proceso de civilización. Al originar una tendencia a la caída de la estimación de la preferencia temporal, tanto aquél como cualquiera relacionado con él a través de la red de intercambios, evoluciona desde la infancia a la madurez y de la barbarie a la civilización (p. 46).
En resumidas cuentas, Hoppe argumenta que el proceso de civilización se da cuando la preferencia temporal tiende a la baja, es decir, cuando las personas comienzan a pensar en el largo plazo y a darle prioridad sobre el corto. Al contrario, pueden existir procesos de descivilización, a saber, el incremento sistemático de la preferencia temporal, el cambio de prioridades que antepone lo más cercano en el tiempo a lo más lejano.
En el caso que narra Tucídides, se observa un claro ejemplo de destrucción de la preferencia temporal, al extenderse una enfermedad que ya no asegura la existencia de un futuro lejano. Eso provocó la extensión de los vicios:
Además de todos estos males, fue también causa la epidemia de una mala costumbre, que después se extendió a otras muchas cosas y más grandes, porque no tenían vergüenza de hacer públicamente lo que antes hacían en secreto, por vicio y deleite (Tucídides, 1986, 119).
De esta forma, el futuro dejó de tener valor, lo que llevó a que la preferencia temporal se disparara y los atenienses perdieran el interés por el ahorro:
Los pobres que heredaban los bienes de los ricos no pensaban sino en gastarlos pronto en pasatiempos y deleites, pareciéndoles que no podían hacer cosa mejor, no teniendo esperanza de gozarlos mucho tiempo, antes temiendo perderlos en seguida y con ellos la vida. Y no había ninguno que, por respeto a la virtud, aunque la conociese y entendiese, quisiera emprender cosa buena que exigiera cuidado o trabajo, no teniendo esperanza de vivir tanto que la pudiese ver acabada. Antes, todo aquello que por entonces hallaban alegre y placentero al apetito humano lo tenían y reputaban por honesto y provechoso, sin algún temor de los dioses o de las leyes, pues les parecía que era igual hacer mal o bien, atendiendo a que morían los buenos como los malos, y no esperaban vivir tanto tiempo que pudiese venir sobre ellos castigo de sus malos hechos por mano de justicia; antes esperaban el castigo mayor por la sentencia de los dioses, que ya estaba dada, de morir de aquella pestilencia. Y pues la cosa pasaba así, parecíales mejor emplear el poco tiempo que habían de vivir en pasatiempos, placeres y vicios (Tucídides, 1986, 119).
Este texto refleja con exactitud lo que Hoppe quiso transmitir siglos después: la importancia del ascetismo, aun en grados moderados, para el desarrollo económico. Los atenienses lo entendieron por su contrario, o lo que es lo mismo, se vieron imbuídos en tal incertidumbre que dejaron de preferir el largo plazo, elevando su preferencia temporal hasta cotas extremas y fundiendo toda la riqueza de la que disponían.
En el caso de una pandemia irrefrenable, en la que el consumo futuro no está asegurado ni siquiera para la descendencia por lo socialmente instaurada que está la muerte, las personas optan por el consumo presente. Esto puede suceder en otros contextos como, por ejemplo, en escenarios de hiperinflación que, aunque no tengan nada que ver con una epidemia, sí dirigen las preferencias hacia el consumo inmediato, puesto que el futuro carece de valor.
A la inversa, como conclusión se puede extraer que aquellos hechos sociales que redirijan las preferencias temporales hacia el futuro, es decir, que las eleven, tenderán a crear un escenario óptimo para el ahorro y, como defiende Hoppe, a iniciar el proceso civilizatorio con una economía más pujante.
Hoppe, H.-H. (2016). Democracia: El dios que fracasó (J. Vergara & S. Ferrero, Trads.). Unión Editorial. https://www.mises.org.es/wp-content/uploads/2016/03/democracia-el-dios-que-fracaso-hoppe.pdf (Obra original publicada en 2001)
Tucídides. (1986). Historia de la Guerra del Peloponeso. Orbis.
Serie La economía a través del tiempo
- (II) Individuo y colectivo, comunidad y sociedad
- (III) El Estado y las formas de intervención
- (IV) La primera disciplina fue la economía
- (V) La educación y el trabajo para los sumerios
- (VI) Los impuestos para los sumerios
- (VII) La riqueza para los asirios
- (VIII) Urakagina, el primer Juan de Mariana
- (IX) La meritocracia y el ahorro para los egipcios
- (X) Los egipcios se adelantaron a Weber
- (XI) Los egipcios se adelantaron a Aristóteles
- (XII) La política económica de los egipcios
- (XIII) Jóvenes y estabilidad política para los egipcios
- (XIV) Riqueza y divinidad en la antigüedad
- (XV) Grecia y la economía como ciencia
- (XVI) Del oikos a la polis griega
- (XVII) Grecia, Hesíodo, la escuela austríaca y el buen conflicto
- (XVIII) La escuela austríaca y los sofistas
- (XIX) El error de Marx con el comercio griego
- (XX) Marx y el capital en la antigua Grecia
- (XXI) Adam Smith, Grecia, y la economía de guerra
- (XXII) Adam Smith y la riqueza del maestro griego
- (XXIII) La Ilíada y el poder del más fuerte
- (XXIV) Homero y la visión negativa del comercio
- (XXV) El comercio aristocrático griego en Homero y Hesíodo
- (XXVI) La edad de oro
- (XXVII) Hesíodo y la caja de Pandora
- (XXVIII) Los griegos y la indignidad del holgazán
- (XXIX) Los límites de la riqueza en Hesíodo
- (XXX) Hesíodo y la economía familiar
- (XXXI) La cigarra y la hormiga
- (XXXII) Esopo y la responsabilidad del poderoso
- (XXXIII) Herodoto y el hegemón
- (XXXIV) Herodoto y el comercio internacional
- (XXXV) Tucídides y la incertidumbre del futuro
